• Caracas (Venezuela)

Freddy Lepage

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El Esequibo, la nueva guerra de Maduro...

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Después de muchísimos años de letargo, Maduro parece haber descubierto un nuevo filón electoral en los problemas limítrofes con Guyana que, dicho sea de paso, son de la larga data. Durante los tiempos de Chávez, Maduro, su canciller durante seis años, nunca dijo ni pío sobre el tema, mientras el difunto comandante supremo jugaba irresponsablemente a tratar a Guyana con guantes de seda para ganarse el apoyo de las países del Caricom, tan importante a la hora de una votación en la OEA y otros organismos.

Así las cosas, la disputa sobre el Esequibo venezolano quedó relegada a las calendas griegas. En otras palabras, este asunto de tanta importancia fue borrado de la agenda de la Cancillería. Todo iba bien hasta que Chávez muerto, el gobierno anterior de Guyana consideró que era la hora de sacar las garras. Maduro no es Chávez, calcularon y abrieron la válvula de la explotación de las inmensas riquezas petrolíferas de la zona en reclamación y su mar territorial, dando la concesión principal a la transnacional Exxon-Mobil para iniciar las exploraciones correspondientes, en la cual participan los chinos y algunos otros países. Con el advenimiento del nuevo gobierno guyanés el problema ha ido a mayores y ya el silencio cómplice sobre este despojo a nuestra nación es demasiado ruidoso, escandaloso, difícil de mantener.

Solamente como referencia, también es de conocimiento público el especial cuidado que siempre han mantenido los hermanos Castro sobre Guyana y el apoyo que le han brindado en detrimento de los intereses venezolanos. Ahora, para complicar la situación, el gobierno de Obama también se hace parte del juego atendiendo a su conveniencia económica y a las relaciones de amor y odio con Venezuela. En fin, es una trama bastante compleja. Guyana se ha movido hábilmente valiéndose de su pasado de Colonia británica al involucrar también a los países de la Mancomunidad de Naciones.

Por cierto, se olvidaron de los 10 millones de firmas recogidas contra el decreto de Obama que no se sabe adónde fueron a parar. ¿Reposarán en el baúl de los recuerdos? Ni siquiera funcionó el tan cacareado ecosocialismo revolucionario, pues por lo menos para reciclarlas y convertirlas en el tan necesitado papel tualé hubieran servido. La guerra económica de Maduro, a juzgar por los resultados, la perdió por paliza. Cuidado si le pasa como al general Fortunato Galtieri, presidente de la Junta Militar en Argentina (padre de la Guerra de las Malvinas, 1982), que finalizó con las tablas en la cabeza. Bueno, al menos esa morisqueta de guerra terminó de sepultar una de las más crueles dictaduras del Cono Sur, denunciada por asesinatos, desapariciones masivas, detenciones y persecuciones a los opositores.

El régimen que ha cedulado a tantos extranjeros, no lo ha hecho con los llamados esequibanos (nativos del Esequibo) que vienen a nuestra tierra y son considerados como indocumentados. Quizás ahora se acuerden de santa Bárbara cuando truene y estos arrestos nacionalistas sean de verdad, no un patrioterismo ramplón con cánticos y banderitas que no conducen a nada y no tenga el mismo destino de las mencionadas firmas. Un circo electoral sin pan...

@Freddy_Lepage