• Caracas (Venezuela)

Freddy Lepage

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Chávez contra Maduro

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Mil comentarios se han hecho sobre las razones por las que Chávez escogió a Maduro como su sucesor. Estas interpretaciones son muy variadas y van desde que fueron los hermanos Castro quienes indujeron al comandante supremo a tomar tal decisión, pasando por la de que no tenía a nadie más (?), hasta la de que fue hecha adrede para que cubriera el desgaste político que venía y luego dar paso a otra figura del chavismo militar-cívico. Cualquiera de ellas puede ser válida dependiendo desde la óptica que se mire; pero lo cierto es que Maduro lleva las riendas del país.   

Chávez nunca pensó que su paso por esta vida iba a ser tan corto, por lo que no se preocupó de preparar uno o varios sucesores con capacidad, liderazgo y carisma para sucederlo o, en su defecto, a alguien respaldado por un partido fuerte y bien estructurado; al fin y al cabo, el PSUV es una estructura fundamentalmente clientelar-electoral.

Llama la atención el revuelo que ha causado la famosa carta de Giordani –en la cual acusa a Maduro de falto de liderazgo, además de otras graves denuncias–, en los rojos rojitos. Eso, sin lugar a dudas, demuestra que, como se dice coloquialmente, metió el dedo en la llaga. Dijo lo que muchos en el PSUV, desde las bases hasta dirigentes medios y algunos altos, están pensando y no se atreven a manifestar. O sea, despertó una sensación que por mucho tiempo estaba larvada, pero que en cualquier momento haría irrupción, tal como ocurrió. Giordani no está solo…

Lo cierto del caso es que en las manos del “heredero” la situación política, económica y social se ha deteriorado a niveles sin precedentes. Maduro ha demorado las correcciones necesarias para cambiar un modelo económico que, a decir de muchos, ya estaba agotado en vida de Chávez. Las causas de ser tan irresoluto también se prestan a múltiples conjeturas. Por ejemplo, la falta de capacidad de él y su entorno para comprender el problemón que se les venía encima, así como también el poco carácter –desde el principio– para enfrentar a los radicales que lo tenían entrampado –entre ellos Giordani– y lo paralizaron mientras los problemas crecían como una bola de nieve capaz de causar un alud de pronóstico reservado: malestar social, así como la carencia de don de mando y de autoridad y, también, de iniciativas para gobernar.
 
Pues bien, ya el daño está causado y va a ser difícil de revertir, mucho más si el camino es el de la represión y la intolerancia, ya no contra la oposición, sino de la disidencia interna que va poco a poco perdiendo el miedo. Freddy Bernal ha hecho una autocrítica demoledora al señalar el fracaso estruendoso de las empresas expropiadas. Pero, además, muchos de los militares “originarios” del 4-F, como Florencio Porras (de Mérida), Carlos Guyón y Yoel Acosta Chirinos, se han sumado al coro de los protestatarios, llegando estos dos últimos a sugerir públicamente la renuncia de Maduro y una convocatoria a nuevas elecciones. Todo esto ocurre en la víspera de la realización del III Congreso del PSUV –el primero en ausencia de su creador y líder único– del chavismo sin Chávez. Algunos como Arias Cárdenas, Castro Soteldo y otros guardan un calculado silencio…  
 
Maduro, por la fuerza de las circunstancias, está obligado a tomar medidas drásticas e impopulares como la negociación vía “el grupo francés” con el Fondo Monetario Internacional, la unificación cambiaria –que en la práctica es una megadevaluación– y el alza del precio de la gasolina, que generarán una inflación y alto costo de la vida insoportables para la clase media y los sectores de menores recursos. En suma, tendrá que asumir el altísimo costo político –en plena crisis– que ellas conllevan. ¿Cómo se recogerán los vidrios rotos?

@Freddy_Lepage