• Caracas (Venezuela)

Franklin Chaparro Rojas

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Reflexiones sobre la inseguridad

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Hace 25 años escribí en un artículo que decía: “La sociedad venezolana se autoimpuso un toque de queda frente al alarmante y creciente auge de inseguridad en el país”.

Fue objeto de severas críticas. Lo llamaron “alarmista” y consideraron que fue una expresión dura, fuera de lugar.

Hoy en día, a la luz de los acontecimientos que vivimos frente a un hampa desatada, desbordada, con una población atemorizada por sus acciones violentas, considero que solo le queda al Estado venezolano unificar esfuerzos como un todo, e imponer “represión y castigo” como la salida más rápida para bajar los índices delictivos en todas sus facetas; como un método disuasivo de inmediato, con un equilibrio entre libertad y autoridad.

No me voy a referir a cifras de ningún tipo, éstas son conocidas. El cuerpo social está en terapia intensiva por el duelo: ya no soporta más evaluaciones, análisis, diagnósticos ni estudios. Se debe actuar de inmediato y aplicar los correctivos que son necesarios para equilibrarlo y estabilizarlo.

No es un problema policial, o social, o económico. La problemática es integral y necesita de todos para equilibrar los índices delictivos a niveles tolerables. Se debe incorporar al sector de la seguridad privada en este trabajo, como una fuerza laboral que está presente en todas sus facetas del quehacer diario. Ellos podrían dar alertas tempranas frente a la presencia de personas y vehículos sospechosos en áreas residenciales y/o no-residenciales. Se debe establecer una red comunicacional directa con los cuerpos policiales preventivos.

De la misma manera, las comunidades organizadas, juntas comunales, de vecinos y condominios pueden ayudar aprendiendo a autoprotegerse, a pensar un minuto en su seguridad y la de los suyos, a no ser víctimas. Deben evitar dar oportunidad a los delincuentes. Nadie ataca a distancia.

Mientras exista impunidad, existirá zozobra frente al hecho delictivo. La unidad de vecinos, seguridad privada, policía preventiva, policía represiva, fiscales y jueces es necesaria. Todos deben trabajar en conjunto y de inmediato. No hay tiempo de espera, es una labor que debe liderarse ya y unificar los esfuerzos frente a un enemigo que afecta a todos los sectores sociales y económicos.

Esta tarea es fundamental. Si no lo hacemos de inmediato, los índices delictivos seguirán creciendo y la violencia será el signo de los tiempos en nuestra vida. Volver a tener paz y tranquilidad va a ser aún más costoso y difícil de equilibrar.

Se necesita hacer un trabajo coordinado y efectivo, no efectista, con acciones directas para controlar los puntos focales que los vecinos y autoridades conocen. Solo se necesita la voluntad y unificación política para dar inicio a esa gran cruzada, necesaria para tener paz y tranquilidad en las comunidades, y que nuestros niños puedan jugar tranquilos, sin el peligro de que una bala perdida les quite la vida.

@fchaparrorojas