• Caracas (Venezuela)

Francisco Paz Yanastacio

Al instante

Contar, contar y contar

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El trauma sufrido por la recolección de firmas ha sumido a esa cada vez más informe y pequeña, pero muy destructiva cosa, que se llama chavismo. Ahora resulta que el reglamento que se inventaron para impedir que se haga el referéndum revocatorio, tampoco les sirve. La peor de las consejeras les susurra permanentemente que deben apelar a cualquier cosa, pero lo que es a contarse, nunca. Se dedican solo a contar cuentos, ejecutando una maniobra distraccionista que les distrae más a los que quedan con ellos y a unos pocos de nosotros.

De ellos está claro que su fin último es el poder. Para permanecer en este harán –como lo están haciendo– lo inconcebible. Requieren que se materialice algún tipo de acontecimiento que permita, con el aparataje de mentiras que es el sistema de medios públicos, tornarlo en una épica de la resistencia que legitime el uso de la represión. Por eso, nos cuentan que ellos resisten un golpe en desarrollo que la AN ejecuta por órdenes de Washington. Son unas víctimas cuya historia omite el detallito de haber desmaterializado más de 1 billón (hispano, del que tiene doce ceros) de dólares.

Esa claridad en el objetivo y consistencia en el rumbo solo podemos enfrentarla, quienes nos oponemos al exitoso avance del Plan de Destrucción Nacional que ejecuta Nicolás Maduro, también con un objetivo claro y rumbo certero. No debemos perder de vista que el restablecimiento de la vigencia del Estado de Derecho es nuestro primer y fundamental objetivo. Hay que mantener el rumbo firme hacia allá. Por supuesto que también vamos a contar, pero en todos los sentidos posibles que permita el castellano, incluyendo ese del que no quieren hablar ni por equivocación. Así que vamos a contarle el cuento, tanto a los propios como a la comunidad internacional, de lo que verdaderamente ocurre en Venezuela, por los pocos medios que podemos, como este, y por las redes sociales que tanta amargura e insomnio le genera a los autócratas acorralados. Vamos, también, a contar con el sentido común y el apoyo de quienes sufren esta tragedia que nunca ha debido ocurrir, para lograr el restablecimiento del Estado de Derecho. Y vamos a contar los votos cada vez que sea necesario, para lograr ese restablecimiento.

Y aquí es donde viene la parte que nadie va a querer escuchar a estas alturas del partido, pero que la necesidad de mantener la firmeza en el rumbo, obliga a decir por odioso que sea. Vamos a contar los votos cuando sea. No tiene discusión alguna que no hay impedimento ni constitucional ni legal alguno para que el referéndum revocatorio se realice este año. La burda trampa cazabobos de si se ha debido solicitar en enero o en abril, no merece ni siquiera indiferencia. No hay un solo argumento capaz de convencerme de que no es posible hacerlo este año, ateniéndonos a las regulaciones vigentes. Hay que recordar, no obstante, que nos estamos enfrentando a la madre de todas las trampas en esa materia. No voy a abundar en esto. Confórmense con revisar algunas declaraciones de una rectora del CNE en estos días que son, realmente, de a medio.

Eso, para mi entender, es más que suficiente para trasponer el límite, no digo del 2016, sino del primer semestre del año que viene, sin que se haya hecho el revocatorio. Me resulta claro que no se pueden permitir deslices en el rumbo, y este es el mensaje que quiero transmitir a quienes irreflexivamente ya están repitiendo que un referéndum revocatorio no servirá de nada si no se hace este año. Camino de lo que queremos lograr, debemos estar claros en que no queremos regalarle la más mínima oportunidad a la desgracia de que se atornille en el poder. Lo que queremos es votar. Lo que queremos es restablecer el Estado de Derecho.

Es necesario seguir manifestando pacíficamente en la calle para presionar la realización del referéndum este año. Como lo hicimos ayer, que fue una demostración maravillosa del ánimo y el propósito del pueblo venezolano de querer contarse. Ayer todos llegamos al Consejo Nacional Electoral en la astucia del estudiante de Derecho de la Universidad Central de Venezuela Diego Hernández, y todos fuimos atropellados por ese coronel Lugo que logró el honor militar –por el que va a ser condecorado, les aseguro– de arrebatarle la muy peligrosa cartulina que portaba la letal arma de la libre expresión, veneno que solo mata a las dictaduras. Esa lucha hay que mantenerla.

La pregunta que hay que responder es si vamos a renunciar al revocatorio si logran impedir, con todo el poder militar, el aparataje burocrático malhechor y el chantaje de la lista Cabello –versión corregida y aumentada de la lista Tascón– que el referéndum se realice este año. Es un debate que hay que dar, porque ya hay quienes han comprado la idea, profusamente difundida por el aparato de propaganda estatal, de que si no sacamos a Maduro –que lo vamos a sacar– este año, se acaba el mundo y no es así. Aquí lo fundamental es que vamos a destituir, mostrando nuevamente una mayoría, que será más grande que la del 6-D, al peor gobernante que ha tenido Venezuela, desde cuando usted quiera contar. Lo fundamental es que vamos a continuar en el arduo camino de cumplir el objetivo de restablecer la vigencia de la Constitución.

Y de allí a diciembre de 2018, si es que alguno de ellos quiere –y puede– gobernar este país después de una derrota electoral de proporciones bíblicas, vamos a constatar que cualquier otro sucesor del difunto eterno lo habría hecho igual o peor. Que no quede duda de que no fue que Hugo Chávez se equivocó al elegir a Nicolás Maduro como su sucesor, sino que cualquiera de ellos lo habría hecho igual o peor. En forma especial, por ejemplo, considero que quienes creen que ha debido dejarle el coroto a Diosdado Cabello, porque lo habría hecho mejor (que en su lenguaje se traduce: “Habría destruido mucho más rápido el país”), están equivocados. Es más, me atrevería a apostar que si el vicepresidente designado para suceder a Maduro es Cabello, saldría del poder antes de las elecciones presidenciales que deben hacerse en diciembre de 2018 –sí, deben hacerse– porque no sería capaz de mantenerse en el poder. Me podrán decir que candidatos les sobran. Cómo no, tienen una larga lista: Pedro Carreño, Jorge Rodríguez, Rangel Gómez… Mejor no sigo nombrando, porque siempre se queda gente por fuera y si se molestan conmigo, no voy a poder dormir esta noche.

En cualquier caso, ese es un problema que tienen ellos por delante y que les sale como retruque de toda esta trampa que han montado para intentar diferir la realización del referéndum revocatorio hasta el año que viene. Aún así, no despreciemos el poder del voto. Con él ya logramos la mayoría de la Asamblea Nacional, logrando con ello que se quitaran la careta y se declarasen abiertamente en dictadura, que es lo que estamos viviendo hoy. Contemos la verdad, contemos con la gente, contemos los votos.

De momento, les cuento que la cuenta no le dio a Dilma y Brasil ya se sacudió la estafa que desgració a la América Latina. Es ya noticia vieja, pero cómo me gusta contarlo.

Va de suyo que hablo de aquí y de ahora.