• Caracas (Venezuela)

Francisco Paz

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Francisco Paz

Un poder petrolero

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Esa, que es una idea de un gran pensador y escribidor de nuestros días y plazas, está hoy más vigente que nunca. Aunque su planteamiento debería someterse a los rigores del debate,  en mi humilde opinión, la esencia de la idea original de Oswaldo Barreto Miliani funde en una aleación mágica - mas no alquímica - lo mejor de los deseos de quienes han presentado las mejores propuestas para aprovechar el recurso petrolero.

El Poder Petrolero es lo primero que ha debido proponer un conocedor de la realidad venezolana que en 1999 participara en los devaneos innovadores que copiando a Bolívar proponían cinco Poderes Públicos, considerando que no había (ni habría, hay o hubo) nada malo en romper con la clásica tripartición del poder. Esos “gafos” (León Arismendi: 2014) que aprobaron  los cinco poderes fusilándose al Libertador,  han debido crear un Poder Petrolero en vez de las entelequias esas del Poder Electoral y del Poder Ciudadano, cuya inutilidad se ha hecho fehaciente a lo largo de quince años. Dirán los partidarios que había que esperar la pubertad para ver las resultas...

Más que trajinar el camino infinito de la discusión de la siembra del óleo ese que nos lanzó la providencia, junto a otras cosas inanimadas, animadas y excesivamente animadas, quisiera relatar que leí hace poco una muy buena entrevista que hiciera Carlos Rangel al señor Von Hayek en 1981 sobre la suerte de la contienda socialismo/capitalismo. Sobra que decir de eso, pero de la discusión yo rescato, si se trata de constataciones, lo que es hoy La Habana frente a lo que es el estado de Florida, gran milagro de los hermanitos castro al sur de Estados Unidos. De allí que deba afirmar que, al menos aparentemente, la prosperidad migra a donde la tratan mejor. Y así emigró de Venezuela, luego que el eterno botara con un pito a veinte mil peroleros venezolanos. Esa prosperidad está hoy en Colombia, México, Estados Unidos y Canadá.

Hoy la única manera de traer de vuelta a esos talentos será peleárselos a las nóminas de las transnacionales. Tenemos una ventaja: muchos regresarán encantados de ayudar a la reconstrucción de la Nación retornamos a la democracia y si logramos detener el episodio más grave de dadivosidad y estupidez que ha vivido este pedazo de tierra desde que aquí se trocaban (me aclara Edgar Peña que en realidad “trucaban”, como hoy los chinos) espejos por piedras preciosas.

Un Poder Petrolero en el que democráticamente participara todo el país, habría frenado muchas cosas, entre otras la emigración de buena parte de la prosperidad que se ha ido. Todavía, como sociedad, podemos hacerlo. Y tengo que decir que, en eso como en todo podemos caer aún más bajo. Remember Citgo (privatización de Pdvsa) y la plata del aumento de la gasolina.
Va de suyo que hablo de aquí y ahora.