• Caracas (Venezuela)

Francisco Paz

Al instante

El enigma de la ruina

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El gran legado de Hugo Chávez es la ruina en que se encuentra Venezuela. Cómo llegamos a esto, constituye uno de los enigmas que los estudiosos tratarán de comprender y, luego de ponderar las más diversas hipótesis, seguirán elucubrando durante centurias, porque nada puede explicar el inconmensurable desfalco del que ha sido objeto la nación.

Luego de una sencilla operación aritmética, multiplicando la exigua cantidad de barriles que viene produciendo el país desde hace unos doce años, por el tiempo transcurrido, y luego por el fabuloso precio a que se cotizó el barril hasta hace poco tiempo, se llega de zopetón a la conclusión de que esa plata tiene que estar en algún lado. Alguien la tiene.

Tratar de descifrar el enigma de la ruina, más allá de lo que pasó con los reales, consiste en saber quién tiene los reales, si realmente se quiere trabajar seriamente, con sentido práctico, en la posibilidad de recuperarlos para destinarlos al fin del que nunca han debido ser desviados, que no es otro que el bienestar de pueblo venezolano.

Los amplios poderes que la Constitución le otorga a la Asamblea Nacional deben usarse para tratar de localizar el dinero y traerlo desde dónde esté. Hay los medios, el ingenio y un marco favorable de cooperación internacional que podrá permitir la recuperación de los recursos que han sido saqueados al tesoro público. Esa es otra razón que debe reforzar la intención de la gente de ir a votar el 6 de diciembre para desalojar la barra de paniaguados que hoy tienen la mayoría parlamentaria que es la mayor responsable de que hoy Venezuela tenga el banderín como el país más corrupto de América Latina.

Pero lo cierto es que vamos a vivir intrigados con la interrogante, que la sumaremos a las cuestiones más misteriosas del universo, como el origen de la vida o sobre lo que le sigue a la muerte. Con seguridad primero nos enteraremos de las respuestas a esos dos misterios, antes de saber cómo hizo la camarilla que gobierna para convertir a Venezuela, que en 1998 se mantenía con un barril a 8 dólares y funcionaba, en este baño público sin agua y maloliente que es hoy, luego de haber recibido más de un billón (hispano, del que tiene doce ceros) de dólares americanos.

Sin signos tangibles de inversión, con la botija vacía y enfrentando una cola de acreedores de la deuda pública externa más monstruosa de nuestra historia que no esperan que les toque el turno según la cédula para cobrar lo suyo, no hay que buscarle explicaciones a la idea generalizada en la conciencia colectiva de que alguien tiene esos reales. Y estoy seguro de que la gente no cree que es Uribe quien la tiene, ni el otro malhechor que llaman Obama, autor intelectual del descuartizamiento de las colas de San Félix mediante los saqueos. Por eso creo que la MUD debe dar prioridad, desde ya, a preparar los instrumentos que sean necesarios para la repatriación del dinero, una vez que se haya tomado control de la Asamblea Nacional. Es para ayer. Hemos sugerido antes recompensar a los banqueros con una tajada de la plata que nos ayuden a identificar. Ilustres juristas, como es el caso del doctor Nelson Socorro, tienen interesantísimas ideas sobre el tema que deben ser escuchadas. Es verdad que hay que trabajar en consolidar la victoria electoral, pero hay que apuntar a los temas de la agenda que impone la necesidad del país. Hay que, como suele decirse, caminar y mascar chicle al mismo tiempo.

Así que antes de tratar de resolver el interesantísimo caso del enigma sobre el cómo, vamos a trabajar en el mucho más fácil, práctico y productivo del ¿dónde? Como decía el eslogan de Luis Herrera: “¿Dónde están los reales?”

Va de suyo que hablo de aquí y de ahora.

@Francisco_Paz_Y