• Caracas (Venezuela)

Francisco Paz

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Francisco Paz

La antipolítica y el fantasma de 2005

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Hay muchísimos malos consejeros. La desesperación, no obstante, ha logrado concitar una especie de prestigio indiscutible como emisora de pésimos consejos. Y desesperación es lo que sobra hoy en Venezuela, sobre todo en el ánimo y el mensaje de los personeros del régimen, quienes, no sin razón, se encuentran hoy en el lamentable estado de falencia que la mayor corrupción y el más grave despilfarro ocurrido en estas tierras, les ha dejado. De ñapa, expertos en guayaberas como son los cubanos, le dejan a este régimen como a una, en el acontecimiento político más importante del hemisferio en décadas. No es de extrañar que con los niveles de desesperación alcanzando dimensiones galácticas, las ideas que surjan de ese estado emocional no sean las más apropiadas.

También se nota desesperación en algunos sectores de oposición. Con iguales o peores consejos, se atreven a cualquier cosa, entre las cuales, las peores son aquellas que terminan convirtiéndose en salvavidas para este moribundo régimen. Al escribir estas líneas, es inminente la designación inconstitucional de tres rectores del CNE, pero sin haber ocurrido, ya escucho las voces agoreras de la antipolítica opositora llamando a no ir a elecciones, concretando automáticamente el autogol que el contubernio militar-incivil que gobierna quiere que la oposición anote.

Y frente a esto que se ve de anteojito, que viene con fuerza, cabe llamar a la reflexión sobre los resultados de la abstención en el proceso electoral para elegir la Asamblea Nacional en 2005. Nunca hemos tenido mayoría en el CNE y hemos derrotado el ventajismo, el abuso y la trampa, en varias oportunidades. Lo de Miranda es épico, con dos derrotas que no perdonan. Lo de la Alcaldía Metropolitana de Caracas, ni se diga. En mi humilde opinión, no creo que la diferencia en los resultados vaya a ser mucha si se quedan con los cinco miembros. Puedo entender que haya grupos que defiendan una parcela de poder y una que otra prebenda, pero desde el punto de vista de los votos sinceramente no veo cuál es la diferencia que hizo Vicente Díaz, sin restarle mérito y concediendo que es más ventajoso tener a alguien, aunque sea a uno solo, en el Directorio que dé cuenta de las fechorías que presencia.

La verdadera diferencia está en que al tener los cinco miembros, el régimen militar-incivil, lo que procura en su desesperación es agavillarse con los desesperados de la - aparentemente - otra acera, para sembrar entre los ciudadanos toda la desconfianza posible en el sistema electoral, con muchos argumentos a su favor que existen desde antes, pero que no han impedido que el chavismo sea derrotado en varios procesos electorales. Veremos como, quienes a pesar de que creen que la salida puede estar en una Constituyente, no creen en la oportunidad de oro que brindan las elecciones parlamentarias del año que viene para reiniciar la reconstrucción nacional. La clave, el CNE nos va a robar en las parlamentarias, pero no en la Constituyente. Así de simple.

Porque la antipolítica de aquí y de allá, son la misma cosa. La antipolítica opositora es la expresión mejor acabada del grupo de hoy arrepentidos que hicieron cristalizar la llegada al poder de este régimen. Y este régimen no es más que antipolítica pura. Son la negación del consenso, del diálogo, del Estado de Derecho. En resumen, son la negación de la libertad, porque le temen a la libertad en todos los planos de la vida. Y hoy, que deberían estar tratando de crear las condiciones para que el país, como un solo bloque, pueda enfrentar la tormenta económicamente perfecta que se perfila como una catástrofe de proporciones cataclísmicas, llamando a la unidad nacional, hacen todo lo contrario. Dividen, pero dividen con amenazas de exterminio político.

Es comprensible que la desesperación de la que hablamos, fruto de haber llevado el rentismo petrolero venezolano a extremos impensables en estos quince años, se vea afectada aún más por el despecho que les dejó el abandono al que acaba de someterlos el amantísimo aliado cubano, por aquello de que "amor con hambre no dura". Por cierto, como profetizaba mi compadre el profesor Josué Vicente Rodríguez, lo que dejaron fue el bagazo, Ese despecho los hace acusar al coordinador de la MUD de traidor a la patria, porque está de acuerdo en que sean sancionados unos individuos calificados como violadores de los derechos humanos. Aparte de eso, acaban violar flagrantemente la Constitución al designar funcionarios sin la mayoría requerida, con la bendición del Poder Judicial a un general de división que no es tal. Bueno, que no es general, porque de divisiones sí sabe. Con esas actitudes están muy lejos de unir al país para enfrentar lo que viene, porque lo que toca, como dice el padre Arturo Sosa, es paciencia y salivita. Hay que hablar, hablar y hablar por el tiempo que sea necesario, pero para alcanzar acuerdos, no para burlarse del otro. Hay que hacer política.

¿Qué tiene que ver Chúo Torrealba con ese despecho? Si en algo ayuda a hacerles entender la verdad de lo que ocurre con Cuba, presten atención a lo que dice Moises Naím (“Un giro imprevisto”. El País, 21de diciembre de 2014). La cosa fue una conspiración no de la MUD, sino de la biología y de la tecnología, que se combinaron y empujaron a ese país a voltear hacia su vecino del Norte. Al parecer, el Vaticano también tuvo algo que ver. De ser así, por cierto, aunque el Santo Padre prefiera el fútbol, hay que reconocerle que es supremamente bueno captando señas, como si supiera de beisbol. Agarró la línea completa de la Obra del Señor. Por algo es el vicario de Él en la Tierra.

Yo no voté en 2005, siguiendo la tendencia de la mayoría de la oposición. Hubo 90% de abstención y el único gran logro fue la comprobación de que las mayorías se equivocan, que los dirigentes no necesariamente tienen que plegarse a los deseos de los dirigidos y de que el gobernante de turno si tenía la capacidad necesaria para destruir al país, como podemos verlo hoy. Pues bien, nada ni nadie va a impedirme ejercer mi derecho de ir a votar en las parlamentarias de 2015. Ni la muerte, porque está visto que hasta los muertos votan, si son debidamente asistidos.

Va de suyo que hablo de aquí y de ahora.