• Caracas (Venezuela)

Francisco Layrisse

Al instante

El show debe continuar

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Aquellas declaraciones hechas por Chávez en la oportunidad del accidente de la refinería de Amuay, indicando que no obstante la gravedad del hecho, de las pérdidas de un número importante de vidas humanas, el país debía continuar, implicaba la necesidad de continuar adelante, de sobreponerse a esa terrible fatalidad.

El deseo de los venezolanos y de quienes tienen la responsabilidad de la conducción del país es que el mismo progrese, que la calidad de vida de los venezolanos aumente cada día, que el bienestar de la patria y de los que allí vivimos sea cada vez mejor. Pero ese no es el caso de Venezuela, cada día la sensación de que esto va mal, y que en el futuro será peor, se va apoderando de todos nosotros, nos va carcomiendo inexorablemente las esperanzas de un futuro mejor. El Estado abrumador, asfixiante, interventor, castrante producto de este modelo político de origen cubano, nos invade cada día hasta lo más mínimo y recóndito de nuestra vida.

Los diagnósticos hechos por tirios y troyanos sobre el modelo son válidos para ellos, mas no para los venezolanos y quienes detentan el poder de la administración del Estado. No hay día en el cual el presidente de la república o algún otro vocero de la misma anuncien la creación de un nuevo ente público responsable de un nuevo o modificado propósito de ampliación del Estado.

La burocracia estatal, consustancial al modelo político vigente, no cesa de aumentar, se reproduce y crece vertiginosamente, ocupa los espacios públicos, privados, colectivos, individuales, nada se salva ante tanta voracidad burocrática. Se anuncia racionalización de la permisería y al mismo tiempo se crean más trámites y alcabalas gubernamentales. Por cada trámite que se agiliza o se elimina se crean dos o tres nuevos para, entre otras cosas, verificar y confirmar que los trámites y permisos se han eliminados. El Estado se hace cada vez más grande, la denominación de Estado paquidérmico es sinónimo de ligereza para calificarlo, quizás sea cierto que no solo el comandante es galáctico sino que el Estado impuestos por sus seguidores es de proporciones galácticas para administrar esta pequeñísima comarca.

Lamentablemente para todos, cuando Chávez dijo en Amuay “el show debe continuar”, le faltó indicar en cuál dirección y sentido. En efecto, el país continuó y continúa su movimiento, pero no en la dirección y sentido del progreso, de la modernización, del incremento del bienestar de sus ciudadanos. El país avanza y con creciente fuerza, pero hacia atrás. No va en búsqueda del socialismo del siglo XXI o del siglo XXII, no, mis estimados amigos. El proyecto marcha aceleradamente de vuelta hacia el siglo XX, ya hemos rebasado hacia atrás la mitad de ese siglo XX y nos adentramos aceleradamente hacia principios del mismo, oteando e incursionando en el siglo XIX. El modelo de trueque de las bodegas del régimen gomecista se nos hacen más familiares y cotidianas, incluso este mismo diario promueve el intercambio de medicinas mediante el uso de Twitter. Muy pronto nos toparemos con el mismo Carlos Marx en persona, tendremos la inimaginable oportunidad de presentarle sus postulados doctrinarios mostrándole los resultados de los mismos.

Nuestros países aliados del continente americano, Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia (aliado recién incorporado), Ecuador, Nicaragua desarrollan una política petrolera en abierta disonancia, por decir lo menos, con la desarrollada por los gobiernos de Chávez y Maduro. La apertura para con las grandes compañías petroleras mundiales en esos países contrasta con la política petrolera chavista.

Nuestro país tímidamente invita a participar en nuestro negocio petrolero a empresas y países que, a su vez, son auxiliados por estas grandes empresas y países. El creciente neoimperialismo ruso se compromete cuando las fuentes de alimentación del mismo son a su vez severamente comprometidas como consecuencia de las restricciones económicas que la Unión Europea y Estados Unidos están imponiendo a la transferencia de tecnología y capitales al oso ruso.

El fantasma del incumplimiento de pagos al sector financiero aunado al incumplimiento con el sector comercial nos lleva al mismo país de los inicios del siglo XX, cuando gobernaba Cipriano Castro.