• Caracas (Venezuela)

Francisco Layrisse

Al instante

El futuro no es tan sombrío

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Las predicciones de los expertos petroleros parecieran nuevamente ir por nuevo error. No hace mucho tiempo nos aseguraban “los precios altos del petróleo llegaron para quedarse”. Estimaban que en poco tiempo los precios del crudo en el mercado internacional sobrepasaran los 200 dólares/bbl y algunos no contentos con tal número se aventuraban a pronosticar precios en el entorno de los 500 dólares/bbl. Los proyectos de los gobiernos rusos, iraníes y venezolanos predecían el fin del capitalismo mundial y en tal sentido adelantaron sus estrategias. El gobierno venezolano estimó innecesaria la existencia de un aparato productivo distinto al estatal. El control del petróleo, la estatización de cuanta actividad en el sector petrolero y conexo fue objetivo fundamental del mismo. La extinción del sector privado se convirtió en el holocausto económico venezolano. Los agentes de cambio, de progreso, de educación fueron igualmente sometidos a este nuevo holocausto.

Nuevamente las predicciones en el sector petróleo fueron igualmente erróneas y los precios del crudo lejos de duplicarse se redujeron a la mitad. En menos de un año los precios de los crudos marcadores en el mercado internacional pasaron de las vecindades del 100 dólares/bbl a 50 dólares/bbl. Los precios del petróleo en el mercado internacional que hasta no hace más de un año eran sometidos a prácticas especulativas por parte de intermediarios, especuladores de bolsa mediante la distorsión de la demanda verdadera de crudo en el mercado internacional son nuevamente sometidos a un profunda distorsión pero ahora con una manipulación geopolítica por parte de las grandes potencias económicas en repuesta a sus intereses geopolíticos.

El petróleo constituye, hoy día, el bien de mayores volúmenes transados en el mundo. Una buena parte del sistema financiero mundial se nutre de estas pérdidas y ganancias producidas en la compra-venta de crudo en el mercado internacional. El volumen de crudo transado permanece inalterable pero el monto de estas transacciones se ha reducido en 50% y en consecuencia las comisiones y ganancias de los agentes y corredores de estas transacciones se han reducido a la mitad, comprometiendo la viabilidad económica de estos agentes.

Estamos en una nueva confrontación entre posiciones en el mundo, es una nueva forma de la guerra fría, ahora aparentemente más civilizada pero igualmente cruel, es una lucha por imponer un modelo político, religioso, económico. La caída de la Unión Soviética condujo al final de la bipolaridad de la guerra fría entre Oriente y Occidente. La misma fue sustituida por un mundo unipolar de cortísima duración y posteriormente en un intento de multipolaridad para nuevamente convertirse en una bipolaridad más dinámica con agentes cambiantes y distorsiones traídas por terceros. En esta oportunidad se ha recurrido a medios aparentemente más inocuos, no es la horrible figura de una guerra atómica, tampoco la de una guerra con armas convencionales, es un enfrentamiento donde el propósito final es debilitar al máximo posible al opositor hasta el punto de que acepte términos que de otra manera no estaría dispuesto a hacerlo. El arma en esta oportunidad es mermar significativamente los ingresos de que el opositor torpemente se ha hecho totalmente dependiente. El precio del petróleo es nuevamente distorsionado al distorsionarlo al extremo por la incorporación de esas consideraciones geopolíticas. Los ingresos de los malos, por llamarlos de alguna manera, se han reducido a la mitad, pero de igual manera ha acontecido en el lado de los buenos. Al final del día todas estas distorsiones son temporales e insostenibles.

Los sauditas exportan aproximadamente 7 millones de barriles diarios que a un precio de 100 dólares/bbl de tan solo hace un año representaban 700 millones de dólares diarios, hoy esa misma exportación representa 350 millones. Si fuese cierto que sobran 2 millones de barriles en el mercado, la reducción solo de los sauditas a 5 millones representaría regresar al mercado de 100 dólares/bbl. Sus nuevas exportaciones con volumen disminuido arrojarían 500 millones de dólares diarios.

No se ha producido ningún cambio de importancia en el mercado energético mundial, los componentes estructurales del mismo permanecen inalterables en tan corto tiempo. Los combustibles alternativos, etanol, diesel verde se mantienen sin variación. Las energías de fuentes atómicas, carboníferas, eólicas no han cambiado. Los consumos energéticos no muestran cambios de importancia que expliquen estos cambios en el precio del crudo. Los inventarios mundiales de crudos en tanques muestran un modesto crecimiento.

Los precios parecieran haber encontrado piso y se aprecia un discreto repunte de los mismos. La inversión masiva en el sector petróleo se ha detenido y muy, pero muy pronto la declinación natural de los pozos en producción se encargará de balancear el mercado y enfrentaremos un mercado desabastecido y una subida de precios más rápida de lo pronosticado. El futuro luce promisorio para aquellos países y productores con capacidades importantes de incorporar nueva producción de crudo al mercado.