• Caracas (Venezuela)

Francisco Layrisse

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Paso a paso

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Algunos grupos de venezolanos lucen desalentados ante lo que pareciera el lento avance en el encuentro de una salida a la agobiante crisis que sufre nuestro país. Los avances intentados por la nueva Asamblea Nacional han sido prácticamente anulados por las sentencias del TSJ.

El urdido legal, institucional chavista ha sido un largo proceso el cual ha contado con profesionales competentes en la materia, muchos de ellos con los resortes morales vencidos, con el maquiavélico apoyo cubano y lubricado por la mayor tolerancia histórica habida ante la corrupción desenfrenada de los mayores soporte del régimen.

Esa letal combinación de corrupción, narcotráfico, anacronismo ideológico, populismo, impunidad han producido la metástasis de la mayoría de las instituciones públicas y privadas venezolanas. Los bolichicos y similares, bufetes privados nacionales e internacionales han prestado sus servicios en la construcción de esa impresionante red de corrupción que ha castigado nuestro país.

Han sido largos diecisiete años de construcción de esa inmensa red insaciable de poder y dinero, pero esta no partió de cero, la misma encontró un país fatigado de un modelo con evidentes signos de agotamiento, con un sistema judicial seriamente debilitado, con partidos políticos carentes de renovación, con sectores sociales ávidos de tomar el poder ante el botín que el mismo representaba.

No fue difícil para el proyecto chavista prácticamente extinguir a sus opositores en los primeros años de este periodo. El maná petrolero produjo los mayores ingresos  en la historia de nuestro país y esto aunado a lo anterior lubricó eficientemente el proceso.

En síntesis, desmontar todo lo anterior es un largo pero muy largo proceso que implicará marchas y contramarchas, perder algunas batallas.

La MUD es casi una prueba de la existencia de Dios, el haber logrado la unión electoral, un programa mínimo de acción era simplemente impensable tan solo meses atrás. La expectativa del pasado diciembre era ganar la Asamblea pero dudo que alguien pudiese haber pronosticado mayoría calificada, al menos no recuerdo encuesta alguna que así los pronosticase.

Decir que la unión en la MUD está lograda con saliva de loro es tan falso como decir que la unidad está blindada contra todo evento. Las divergencias allí persisten, cada vez más atenuadas, pero allí están. El chavismo se ha beneficiado de las profundas divergencias iniciales de la oposición, pero ese hándicap opositor ha venido siendo disminuido en el tiempo. La antipolítica está viva, un poco disminuida pero viva y beligerante. La misma en esencia contribuye a morigerar las exacerbaciones de los políticos pero su excesiva beligerancia trae flacos resultados a la sociedad.

La MUD en adición a manejar sus divergencias internas naturales ha de manejar la profusión de managers de tribuna que saben más que cualquier otro cómo se debe manejar el juego y al mismo tiempo resistir los embates gubernamentales. El foco de la misma ha sido el cambio de modelo imperante en nuestro país y así lo ha manifestado a la saciedad. El cambio de modelo usualmente significa cambio de los actores, y el cambio de estos es la bisagra de entrada al cambio de modelo de país.

Los avances cualitativos han sido estupendos, nuestro país es hoy, a tan solo terminado el primer trimestre, muy distinto de lo que era tan el pasado 2015. La imagen internacional cambió y quien hoy aparece como antidemocrático es el gobierno. En cuanto a los avances cuantitativos, es un tema de expectativas y realismo político. Unos aprecian poco avance, otros de acuerdo a lo posible.

Lo importante es no desmayar en el proceso, aprender de los éxitos y fracasos en esta lucha, perseverar en el proyecto, no distraerse en objetivos laterales y mantener el foco. Al final del día se nos presentan tres opciones más o menos claras. La primera, simplemente nos rendimos y aceptamos esta podredumbre como natural. La segunda, la búsqueda de atajos de salidas que al final nos conducen a las sombras de salidas de fuerza. La tercera, la que nos lleva la MUD y que requiere de más unión y solidaridad tanto interna como externa, la que terminará como la mejor opción para nuestro país.