• Caracas (Venezuela)

Francisco Layrisse

Al instante

Objetivo o medio

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La mesa de dialogo solicitada por Tirios y Troyanos no encontró eco en el gobierno venezolano, en prácticamente todos los años del proyecto chavista. Por el contrario la solicitud de dialogo fue ignorada y rechazada por las distintas instancias del oficialismo. No obstante lo anterior, la crisis por la que atraviesa el país, aunado al reconocimiento de la misma por la inmensa mayoría de países, ha convertido esto en una creciente presión internacional para su efectiva realización.

La presión pública nacional e internacional tanto al oficialismo como a la oposición parecieran convertir el dialogo como medio de alcanzar una negociación buena para todos en el objetivo per se. Las partes en verdad parecieran no querer realmente una mesa de dialogo la cual al final se traduzca en una negociación donde cada parte gana y pierde algo.

La oposición invierte una buena parte de sus esfuerzos en mantener la unidad de la misma, pasando por sobre las diferencias mayores y menores entre los grupos políticos que la integran y resistiendo el inclemente ataque de quienes dicen ser sus aliados, al menos en compartir la oposición al oficialismo, y quienes no cesan sus críticas al accionar de la MUD. La MUD por el simple hecho de existir demuestra con hechos su capacidad de negociar y de posponer intereses partidistas o personalistas en aras de un proyecto común. Los negociadores en nombre de la MUD tendrán que encontrar un espacio de negociación al interior de la misma para poder llevar algo a una mesa de discusión.

El oficialismo presenta un perfil difícil de definir e igualmente esa definición es difícil de mantener en el tiempo. La corriente mayoritaria representada hoy día en el PSUV en sus inicios respondió a un movimiento popular sin mayor contenido ideológico pero que en pocos años hizo suya la ideología marxista cubana y a su rectoría se sometió. Sin embargo no sería correcto decir que el régimen actual responde a una ideología puramente marxista. Tampoco sería correcto señalarlo como gobierno militar pues el mismo no se corresponde con los clásicos gobiernos militaristas. En el oficialismo hay muchos, quizás muchísimos militares, pero ellos si bien influyen de manera muy importante, esto no lo configura como un gobierno militar. De igual manera coexisten otros grupos ideológicos, más o menos radicales que influyen de una u otra manera dificultando la nitidez del perfil del oficialismo. El chavismo ha privilegiado la lealtad y solidaridad con el proyecto revolucionario por encima de cualquier otro valor y por esta vía se han colado dentro del mismo los grupos más corruptos que haya tenido gobierno alguno. La máxima lo que se permite se promueve. La tolerancia y permisividad que ha tenido el chavismo con la corrupción ha terminado corrompiendo las bases mismas del proyecto.

Los resultados, cuales quieran que estos sean, de una mesa de dialogo representarán la salida Maduro del gobierno y de un indefinido grupo de sus colaboradores, lo cual para cualquiera con alguna experiencia en negociaciones dice que Maduro y su grupo no tienen nada de qué hablar ni nada que negociar.

Al igual que el gobierno de Colombia negoció en La Habana con la FARC bajo la rectoría cubana. A la MUD solo le quedan dos opciones, negociar en La Habana con los verdaderos dueños del negocio o ir a la calle y más calle hasta que la situación derive en un tercero que termine imponiéndose tanto al gobierno como a la MUD bien por la fuerza, léase golpe militar, o salida consensuada donde ni tu ni yo quedan al frente del país.

Aun esta eventual salida dispone de poco tiempo para lograrse pues la crisis alimentaria y de salud nos arrastrara a todos. A ratos imagino un revocatorio acordado a realizarse en navidades y ver trabajando a Maduro y Capriles para contener los saqueos en busca de medicinas y alimentos por quienes no pueden esperar a la realización de un revocatorio y la esperanza que de allí se pudiera desprender.