• Caracas (Venezuela)

Francisco Layrisse

Al instante

Final cierto

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Es que acaso alguien pudiera tener alguna duda de cuál será el final del presente proyecto político que ha adelantado el chavismo en estos dieciocho años que ha detentado el poder en nuestro país. Todos, absolutamente todos los proyectos de características similares al intentado por el chavismo han terminado en un fracaso, dejando al final de los mismos una estela de hambruna, mayores desigualdades sociales y en general una profunda postración de los países donde los han impuesto. En muchas oportunidades los finales terminan siendo similares a las tragedias griegas, ojalá este caso no termine con tan trágico final.

Los más prudentes analistas nacionales e internacionales prevén una crisis económica y social de trágicas magnitudes. No son tan solo los analistas individuales quienes presagian tan terrible futuro económico para nuestro país, diversas instituciones públicas y privadas igualmente así lo hacen. El Fondo Monetario Internacional presenta un futuro inflacionario inimaginable. Su proyección de una inflación de 2.000% y luego de 13.000% a la vuelta de dos años es simplemente aterradora. El FMI alerta que este futuro se hará realidad de mantenerse las actuales políticas económicas y en el supuesto de que las demás variables se mantengan constantes en ese periodo. La repuesta del gobierno venezolano en adición a la descalificación e insultos tanto con el FMI como con sus voceros ha sido ratificar y profundizar las actuales líneas de gobierno.

A este escenario económico tan adverso se le une una situación de descomposición social nunca vista en al menos los últimos cien años. La destrucción de los valores morales de nuestra sociedad, entre otros, el valor del trabajo, de la honestidad, del respeto por los derechos ajenos, el derecho de la vida para mencionar solo alguno de ellos. La destrucción de una buena parte del aparato industrial, agrícola y de servicios en el país aumenta la gravedad y profundidad de la crisis venezolana. Dificulta de sobremanera la resolución de la misma.

Es al menos incomprensible el afán gubernamental de profundizar la crisis y de complicar una salida consensuada. Las conjeturas sobre el accionar gubernamental no soportan un análisis serio de las mismas. Cada una de ellas luce simplista. La explicación ideológica solo explicaría y muy parcialmente algunas de estas acciones, el señalar un desmesurado propósito enajenador, igualmente superficial y peligrosamente generalizador, el resentimiento social, la ignorancia y superficialidad de igual manera a las anteriores. No creo en las generalizaciones, máxime si estas son extremas y excluyentes. Pareciera que en el gobierno venezolano se han combinado una serie de factores y elementos que comparten una cosa en común y la misma es tan fuerte que anula las profundas diferencias entre ellos. Las distintas corrientes que existen dentro del chavismo dificultan en grado extremo los cambios, por pequeños que estos sean. La falta de una facción lo suficientemente fuerte al interior del chavismo impide establecer un plan de acción coherente y consistente. La amalgama que une las distintas facciones chavistas tiene dos componentes, el primero es que nadie ni ningún grupo puede imponérsele a otro; y segundo, dejar las cosas como están pues de esa manera el pastel da para todos.

Las marchas y contramarchas del gobierno obedecen fundamentalmente al predominio de una facción en un instante de tiempo pero que por su debilidad congénita le impide consolidarse. Al final del día el gobierno venezolano es un gobierno inercial que continúa haciendo y diciendo lo que el propio Chávez les dejó. Un botón de muestra lo constituye el ajuste del huso horario, el mismo había sido aconsejado por tirios y troyanos sin encontrar repuesta oportuna en el gobierno, el mismo se ajusta tarde y casi irrelevante en medio de la crisis eléctrica.

Ante el ejemplo antes citado, pensar en un ajuste en temas económicos de mínima importancia es simplemente una tontería, el gobierno venezolano no es capaz de alterar el curso dejado por Chávez, no importa sea lo que sea.