• Caracas (Venezuela)

Francisco Layrisse

Al instante

Electricidad y Guayana

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Diversos grupos se reúnen en un esfuerzo, muy loable, tanto de entender la situación por la que atraviesa nuestro país, como en el mejor deseo de formular propuestas y recomendaciones sobre los diversos cursos de acciones a emprender en la recuperación de la senda del crecimiento del país. Llama la atención cómo dichos grupos se van conformando por personas de distintas creencias religiosas, políticas, étnicas, etarias por decir lo menos. Todos somos pasajeros en ese avión que pareciera inexorablemente dirigirse a estrellarse. La totalidad de los estudios de opinión pública recogen porcentajes por encima de 70% de quienes piensan el país va por mal camino. Pero lo que es más preocupante aun es la percepción mayoritaria de la incapacidad de los gobernantes en conducir el país a un mejor destino.

Los diagnósticos sobre los elementos fundamentales que conforman la actual situación son más parecidos, no podemos hablar de crisis, pues la misma implica temporalidad. Los elementos presentes son ya estructurales por lo que se hace muchísimo más difícil un cambio, una salida. La pérdida de valores fundamentales en nuestra sociedad son alarmantes, el valor de la honestidad o simplemente practicar un comportamiento honesto se hace cuesta arriba. Los diseños gubernamentales estimulan las prácticas deshonestas. La impunidad ante la campante corrupción refuerza el principio de “lo que se permite se promueve”. El valor del trabajo honesto, dedicado, perseverante, cumplido se ha desestimulado al máximo. Se promueve al bachaquero  de cuanto bien y servicio existe en Venezuela. Los sectores más pudientes tienen su bachaqueros particulares, hoy día es más frecuente intercambiar contacto de bachaqueros que direcciones para conseguir algo. No es raro oír decir “yo tengo un bachaquero que te resuelve ese problema”. Los bachaqueros se especializan como cualquier profesión que se precie de serlo. Hay bachaqueros especializados en comidas, como harinas, aceites, pollos etc.; hay bachaqueros especializados en productos de limpieza, como papel higiénico, desodorantes, pañales etc.; bachaqueros de medicinas, bachaqueros de combustibles, bachaqueros de dólares Simadi y otros orígenes públicos. En fin, la recuperación de valores morales en nuestra sociedad es la tarea más difícil a emprender pero sin la cual todo será inútil.

La recuperación de la senda de crecimiento económico y social pasa en primer lugar por un cambio en la legislación laboral que estimule el trabajo y  no el incumplimiento del mismo, por que haga competitiva la fuerza laboral en el mundo global, con remuneraciones justas y adecuadas pero también con premios y sanciones justas y adecuadas.

Son pocos los sectores con capacidad de reacción aun con los estímulos económicos más altos e inimaginables. La falta de energía eléctrica en las cantidades requeridas y con la confiabilidad necesaria constituye el obstáculo más grave para los sectores industriales y en particular para la pequeña y mediana industria. De igual manera la urbanización se afecta severamente ante la falta de electricidad, no es el caso de la construcción, pero sí es el caso de los usuarios de esos bienes. Para qué sirven las mejores oficinas, hoteles, hospitales, colegios sin ellos no disponen de energía eléctrica.

La recuperación de las empresas de Guayana, y en particular de las empresas del aluminio, es simplemente una fantasía ante la falta de energía eléctrica en las cantidades y confiabilidad que estas requieren. Destinar la poca energía disponible a esos propósitos implica racionar severamente el resto de las actividades económicas y sociales del país. La gran ventaja energética que significó el aprovechamiento hidroeléctrico del Caroní que posibilitó la instalación del parque de aluminio más grande del mundo, del complejo siderúrgico en Matanzas se perdió al destruir la gran ventaja de disponibilidad eléctrica en el país. El fracaso de gestión del sector eléctrico a escala nacional terminó arrastrando el programa Guayana el cual se fundamentó en electricidad abundante y de bajo costo.

Desde hace muchos años, y profundamente orgullosos de los resultados de Edelca, nos atrevimos a formular la imperiosa necesidad de vigilar el desempeño de Cadafe, pues tarde o temprano comprometería a Edelca. El proyecto chavista aceleró al máximo este deterioro de Cadafe, comprometió a Edelca y en adición a esto acabó con la isla de excelencia que un momento significó la Electricidad de Caracas

Tres tareas fundamentales a emprender sin las cuales no podremos hablar de futuro para nuestros nietos, ya hipotecamos el nuestro y el de nuestros hijos. En primer término, acometer una profunda revisión y modernización de la legislación laboral; en segundo término, reconstruir un sector eléctrico fuerte, moderno profesional; en tercer término, un desarrollo petrolero autónomo del sector eléctrico con una profunda y moderna apertura a los sectores privados nacionales y extranjeros.