• Caracas (Venezuela)

Francisco Layrisse

Al instante

Aumentar la producción

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El efecto acumulado de la desinversión del sector privado en nuestro país aunado a la pérdida de producción, tanto de las viejas empresas estatales como de las incorporadas al parque industrial del Estado venezolano como consecuencia de las expropiaciones y confiscaciones, empieza a cobrar su factura en nuestra economía. De manera similar ocurre en los variados emprendimientos en el sector agrícola; la producción de alimentos en Venezuela ha sido severamente afectada por las expropiaciones de fundos productivos, por el permanente acoso gubernamental, los controles de precios, la pérdida de la infraestructura de servicios.

El tejido de leyes y reglamentos construido por el proyecto chavista, el cual ha continuado creciendo sin pausa, ha terminado convirtiéndose en una asfixiante camisa de fuerza que impide tanto al sector agrícola como al sector industrial poder dar una repuesta acorde con la demanda de productos requeridos por el país. El otrora poderoso sector de la construcción se convierte en uno de los más desvalidos ante los privilegios que el gobierno nacional concede a empresas de países aliados al régimen en detrimento de las empresas y mano de obra local, agravándose esta circunstancia con la caída de la producción de insumos críticos tales como el cemento y el acero de refuerzo estructural. Las leyes en materia laboral y los decretos relacionados de alguna manera con el área laboral, lejos de fomentar un incremento del empleo y de la productividad del trabajador, han provocado el efecto contrario, la productividad ha caído a sus más bajos niveles históricos.

El acoso gubernamental a las empresas privadas, nacionales y extranjeras, ha terminado por esfumar la propensión a la inversión. Las expropiaciones y la arbitrariedad gubernamental han terminado construyendo un muro infranqueable para la inversión. Solo se atreven a intentar los capitales de alto riesgo que en contrapartida exigen unos rendimientos inusualmente altos.

Los únicos inversionistas dispuestos a tomar esos elevados riesgos son aquello que disfrutan de una elevada protección derivada de su condición de socios extranjeros, léase chinos, rusos, o aquellos nacionales inevitables, tipo Polar. El modelo socio-económico escogido por el gobierno nacional exige de este la mayor contribución en la reanimación de la inversión y producción nacional, pero es precisamente el gobierno nacional el que presenta el mayor déficit de capital y recursos humanos para tal propósito.

Es hora de un cambio fuerte en la dirección de la política económica, la reducción y eliminación de tantos controles restrictivos de un modelo productivo, el estímulo y valoración del trabajo con leyes y reglamentos que así lo propongan, el incremento de la productividad en el trabajo. Serán necesarios los incentivos fiscales y financieros a los sectores productivos que les permita la modernización de sus industrias ya fuertemente obsoletas como consecuencia de la desinversión sostenida en estos años.

El industrial o productor agrícola que fue expropiado y cuyas pagos no se han hecho realidad solo aspira a recibir el pago de los bienes afectados, no se plantea recuperar sus bienes, pues conoce de sobra que los mismos han sufrido un fuerte deterioro en manos gubernamentales o, si fuese esto un deterioro menor, el entorno continúa siendo el mismo, el clima es adverso tanto a la inversión como a la producción en manos privadas en Venezuela.

Es necesario negociar con los antiguos propietarios la devolución de los bienes y negociar con ellos los mecanismos de reactivación de la producción. Creo que es preferible un acuerdo con quienes demandan a Venezuela en los varios arbitrajes internacionales y lograr su reincorporación al país productor más que un pago por indemnizaciones que al final del día no significa aumentos en la producción local.

Es necesario recuperar los inversionistas en el sector petróleo, por ejemplo, que nos ayuden en recuperar los niveles de producción, eficiencia y rentabilidad de la industria petrolera venezolana.