• Caracas (Venezuela)

Francisco Layrisse

Al instante

Anómalo país

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Nuestro país en el transcurrir de los últimos años se ha hecho, cada vez más, un país difícil de entender, aun para sus propios moradores. Cuando se intenta explicarles a personas e instituciones lo que allí acontece, se convierte en una tarea casi imposible de ejecutar. Los distintos oyentes escuchan con perplejidad tales explicaciones. Algunos aparentan, casi con pena para con el interlocutor, que entienden tales razonamientos, pero en ellos se observa un sentimiento de pena ajena ante lo inexplicable. Las preguntas y repreguntas de quienes nos escuchan nos indican que lamentan por lo que estamos pasando pero renuncian a entender lo inexplicable.

Cómo explicar que después del más largo periodo a en la historia de ciclos de precios del petróleo altos, con una población de menos de 30 millones de habitantes, con un ingreso de más 1.200 millones de dólares en estos últimos 15 años, en un país sin mayores problemas de razas, de religiones, sin guerras, sin desastres mayores de la naturaleza, el país presente los peores índices económicos en la América, entre los países petroleros del mundo, la mayor inflación mundial.

Cómo se le explica a un ciudadano común de cualquier país del mundo que en el organismo responsable de la ley, la Fiscalía General de la República, un grupo de legisladores solicite, utilizando instrumentos violadores de la ley como lo constituye la grabación ilegal de una conversación privada, la aplicación de la ley contra esos ciudadanos. El horrible silencio de la esa institución ante confesa ilegalidad es incomprensible para cualquier ciudadano del mundo exceptuando de ellos a los venezolanos. Esto es similar a decir que la confesión de esos llamados delitos fue obtenida mediante tortura y toda clase de violaciones de los derechos humanos.

Cómo explicarle al mundo y más que al mundo, cómo explicarles a los venezolanos del futuro, hoy niños o todavía por existir, que en medio de las mejores oportunidades en la historia de Venezuela, en medio de los mayores ingresos habido en periodos presidenciales algunos se produjo la destrucción del aparato productivo venezolanos y se privilegió la  agricultura y la industria foránea frente a la venezolana.

Cómo explicarle al mundo que el otrora país acogedor de inmigraciones europeas, latinoamericanas del pasado se convirtió en un país donde millón y medio de venezolanos se vieron obligados a salir de su patria ante la brutal discriminación, la inseguridad desbordada, la persecución política.

Cómo explicarles los insultos más horribles de muchos venezolanos hacia sus autoridades e instituciones, pero más difícil aún es explicarles los insultos desde las instituciones públicas y desde las mismas máximas figuras del oficialismo hacia cualquier venezolano sin juicio condenatorio alguno o hacia países y personalidades extranjeras.

La descalificación a priori es lo común en el país. El poner en tela juicio, dudar de la honorabilidad de cualquier venezolano oficialista, opositor, neutral se hace con tal facilidad que es solo posible en un país extraño, irregular, anómalo en lo que ha devenido nuestra Venezuela. Donde todo el mundo es de lo peor salvo que demuestre lo contrario.

¿Qué nos pasó, cómo llegamos a esto, podremos ser un país normal alguna vez? ¿Lo habremos sido alguna vez en el pasado?