• Caracas (Venezuela)

Francisco Javier Pérez

Al instante

Corazón de España, amor de Venezuela

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Ganado por el reconocimiento y la gratitud, se publica el libro Humanistas españoles en Venezuela. El aporte intelectual de la migración española del siglo XX (Embajada de España en Venezuela/ Librería Lugar Común, 2015), una compilación de Tulio Hernández, que reúne ocho ensayos sobre notabilidades españolas en la Venezuela intelectual del siglo pasado (Manuel García Pelayo, Pedro Grases, Manuel Pérez Vila, Juan David García Bacca, Juan Nuño, Federico Riu, Ángel Rosenblat y Marco Aurelio Vila), escritos por ocho personalidades venezolanas en la Venezuela del siglo presente (Ricardo Combellas, Francisco Javier Pérez, Inés Quintero, Benjamín Sánchez, Ana Nuño, Fernando Rodríguez, Irma Chumaceiro y Antonio De Lisio).

La obra recorre la trayectoria de cada uno de los astros referenciados, fundadores o modernizadores de muchas y variadas disciplinas y temáticas, al punto de ser cada uno referencia obligada de las áreas específicas en donde descollaron. Hijos de la inmigración, llegan al país buscando mejor destino para sus vidas y sus carreras, lejos de las bombas y de la contienda sangrienta de la guerra civil, de la guerra del 39 o de la autocracia franquista, cada uno en su caso. Hombres libres que sintieron a Venezuela como una tierra promisoria. Hombres atlas que llegaron al país para entenderlo y estudiarlo y, en todos los casos, para hacerles ver a los venezolanos lo que había significado o significaba Venezuela, y que se echaron sobre sus hombres, como el personaje mitológico, cargas titánicas que solo la formación, la disciplina y el amor al estudio pudieron hacerlas soportar. ¿Qué poder magnético y fascinador ejercía este país para que estos hombres quedaran arraigados en él, al punto de dedicar sus vidas a una comprensión de tiempo completo sobre estas tierras?

Escritos los ensayos que componen este libro –ya fundamental– con sobrada maestría, cada una de las piezas da la pauta de afecto y cercanía hacia los personajes estudiados, dentro del recuento pormenorizado y agudo sobre el legado de este octeto dorado de humanistas españoles (la excepción recae sobre Rosenblat, él que era un espíritu de excepciones, al no ser español de nacimiento, pero sí de formación, vocación, admiración y sentimiento por la lengua, la literatura y la cultura de España; hizo carne en su vida y obra el principio que reza que no se es del lugar donde se nace sino donde se hace y aquí se le rinde digno homenaje a este polaco que fue español y fue argentino y que por español y argentino llegó a ser venezolano; hijo moderno de la patria americana tantas veces soñada para nuestro continente).

El libro, compilado por el reconocido sociólogo y analista Tulio Hernández, auspiciado por la Oficina Cultural de la Embajada de España en Venezuela e impreso con pulcritud por la Librería Lugar Común, se construye siguiendo la seña de reflexiones que buscan ser evaluativas y críticas sobre los saldos de los maestros estudiados y, muy especialmente, de comentarios y anécdotas que dibujan a los protagonistas en situaciones y roles afectivos y cercanos de sus discípulos, hoy convertidos en los mejores representantes para homenajear a los maestros. Uno y otro aspecto hacen de este libro un muestrario sobre la ciencia desplegada por los ocho astros y de los afectos que motivaron en discípulos y seguidores, de los que los ocho ensayistas escogidos son, aquí, sus representantes más visibles.

Una lectura global y no individualizada del libro permite arribar a conclusiones muy elocuentes sobre la significación de la inmigración intelectual que Venezuela recibió de España. En líneas generales, todos los humanistas españoles venidos a Venezuela quedan maravillados con la tierra nueva en donde quedarán trasplantados. Grases dirá que durante sus primeros años “vivía encandilado con mi descubrimiento de América”. Venezuela para ellos será un descubrimiento y ellos serán para Venezuela sus descubridores. Sin excepción, cada uno de estos ocho, tanto como otros tantos más que este libro no puede explorar por falta de espacio, se fascinarán por la nueva tierra y cumplirán para ella, gracias a esa fascinación, la tarea exigente y noble de conocer el país profundo para enaltecerlo. Los distintos proyectos que emprenden, creación de disciplinas académicas y estudio riguroso de las ciencias humanísticas más necesarias (la historia intelectual, social y política, los libros, las bibliotecas, los documentos, los archivos, la filosofía, la naturaleza física y humana), reportarán beneficios similares a los del hallazgo. Esfuerzo y sorpresa, empresa y recompensa, vendrán a ser algunas de las gestiones que ellos protagonizan y promocionan con sus trabajos y con sus potentes  personalidades.

También, sin excepción, todos promueven la libertad, pues vienen de perderla; todos ejercen la democracia, pues casi no tienen memoria de ella. Todos se erigen en portadores y en portavoces de las antorchas iluminadoras de la justicia, pues fueron víctimas de las llamas calcinantes de la tiranía. Todos creen fervorosamente en el conocimiento, pues vivieron en sus propias carnes el sometimiento de la razón y los desgastes de la censura. Todos creen en el principio que reza que el libro hace libres a los individuos, pues sufrieron cárceles materiales o espirituales por querer defender sus ideas. Todos abogan por la unidad de pensamiento y vida, pues vienen de conocer las ruines fracturas de una España que muere por la otra España; sino cainita que todo español arrastra y padece y que, desgraciadamente, en América muchas veces también se ha mal prodigado. Todos llegaron a cantar la hora de América, cuando para ellos la de España estaba finalizada.

La bondad y la gratitud se hacen fuertes en la acción y pasión de estos transterrados de mente y corazón. Reconocen que ganaron una nueva vida al adoptarse venezolanos. Aplacar la nostalgia de la tierra madre vino a entenderse como movimiento de supervivencia. Por buenos y agradecidos logran edificar sus personales visiones de Venezuela. Por bondad y gratitud hacen crecer sus obras cargadas de lecturas sólidas de Venezuela. Por buenos y agradecidos se hacen especialistas sobre Venezuela y logran saber más de ella que los mismos naturales. Por bondad y gratitud buscan retribuir el nuevo destino que se forjan en un país que los recibe para siempre y que los llama para que se queden. Son muy pocos los que conocen la transición venezolana (sea el caso de José Bergamín, en la estancia corta, y el de María Rosa Alonso, en la estancia larga), pues en su mayoría vivirán para siempre entre nosotros y como cualquiera de nosotros. 

Comprometidos con la idea y praxis de la libertad, deslumbra en todos el poder de creer en la libertad y de luchar por ella en pensamiento y acción. Aquí, no puede dejar de citarse las palabras del gran García Bacca con las que su exégeta, el profesor Benjamín Sánchez Mujica, pone fin a su magistral semblanza: “Cada uno debe pensar por sí mismo, para sí mismo, consigo mismo en todo. Y tomar sobre sí la obligación de dar a los demás tal ejemplo. Recordando que el miedo a pensar sobre todo es más potente que el miedo a morir. Para la mayoría, morir, antes que pensar. E impedir que los demás piensen, más aún que hagan patentemente tal decisión de palabra impresa. Censura y Censores. Inquisidores.// No delegar en nada ni en nadie el decidir por cuenta y responsabilidad privada, o sea: renunciar a la libertad. Cargar valientemente con el don de la libertad de conciencia, sin descargarla en otro. No descargar el pensamiento aceptando dogmas, credos, consignas, ni descargar la voluntad obedeciendo a mandamientos, preceptos, ritos… Los dogmas, credos, consignas alivian el peso de pensar, la obediencia alivia el peso de decidir”.  

Hijos del olvido pero no de la desmemoria, frente a la disyuntiva de “marcharse o no” (como signa María Zambrano en su ensayo cúspide: Los intelectuales en el drama de España, del año 1937), deciden por lo primero, y se embarcan por el olvido que es siempre creador, frente a la desmemoria que es anulación plena. Entre el olvido y el recuerdo transcurrirán sus vidas peregrinas, viajeros del olvido agradecidos con una Venezuela que los hará recordar. 

Hoy los recordamos con este bello libro promovido por la Embajada de España en Venezuela y su oficina cultural, en las figuras del embajador Antonio Pérez-Hernández Torra y del consejero Moisés Morera Martín. El motivo queda cumplido enfáticamente y nos permite recrear junto a estos ocho representantes dorados de la España peregrina la recuperación del recuerdo. Ocho áureos representantes que portando a España en el corazón, hicieron del amor a Venezuela el mejor motivo de sus vidas.