La fundadora de Yogaqua e instructora, Sarah Tiefenthaler | REUTERS/Lucy Nicholsonhttp://c431528.r28.cf2.rackcdn.com/detallebc8cc0be916ab30f102ae9e7a99b456f.jpg
Tiefenthaler distando una de sus clases en Marina del Rey en Los Ángeles | REUTERS/Lucy Nicholsonhttp://c431528.r28.cf2.rackcdn.com/detalle9f4ff17d00f1c764e17550e44f327fb4.jpg
Yogaqua mezcla el agua y el paddleboarding, un tipo de surf | REUTERS/Lucy Nicholsonhttp://c431528.r28.cf2.rackcdn.com/detalle30612e23eb6ff7a5caf099288f3efacc.jpg
Su fundadora explica que la ventaja de esta práctica es que al practicarse sobre bases móviles, el estudiante debe equilibrarse fortaleciendo músculos que en una práctica normal no fortalecería | REUTERS/Lucy Nicholsonhttp://c431528.r28.cf2.rackcdn.com/detallefc0214f2f6413fc58c49e4417ce82689.jpg
Uno de los alumnos poza mientras realiza una de las posiciones del Yoga | REUTERS/Lucy Nicholsonhttp://c431528.r28.cf2.rackcdn.com/detalle659ee3fd9d328731f5e56425679e35b4.jpg
Las clases se realizan en sesiones de 90 minutos bajo el sol californiano | REUTERS/Lucy Nicholsonhttp://c431528.r28.cf2.rackcdn.com/detalle3c0cc2598b9ee820f3d8aa455a3ea4f8.jpg
Los instructores destacan que no es necesario saber de paddleboarding, pero sí al menos haber tomado una clase regular de yoga básico | REUTERS/Lucy Nicholsonhttp://c431528.r28.cf2.rackcdn.com/detalle1c98e5b9a52476f45bb07c71b963c15b.jpg