• Caracas (Venezuela)

Fernando Travieso y Magaly Irady

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Islandia aprovecha el calor de la Tierra

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La temperatura en el centro de la Tierra es de 5.700 °C, casi la misma que en la superficie del Sol. Ese calor, que llega al subsuelo irradiado desde el núcleo de la Tierra y se concentra en lugares conocidos como reservorios geotermales, puede ser aprovechado para generar energía limpia de forma indefinida. Es lo que se conoce como energía geotérmica, una de las fuentes de energía renovable menos conocidas, la cual puede ser convertida en electricidad o usada directamente para calentar instalaciones como edificios e invernaderos y para obtener agua potable.

En nuestro planeta existen lugares reconocidos por su gran riqueza en recursos geotérmicos. El más extenso de ellos es el llamado “Anillo de Fuego”, una zona de cerca de 40.000 kilómetros en forma de herradura que bordea las costas del océano Pacífico, donde se concentra 75% de los volcanes activos e inactivos del mundo y una intensa actividad sísmica. Este largo cinturón se extiende en nuestro continente por Chile, Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, los países centroamericanos, y la costa occidental de México, Estados Unidos y Canadá, y del otro lado del Pacífico rodea las costas e islas de Rusia, Japón, China, Filipinas, Indonesia y Nueva Zelanda.

Pero la capital geotérmica del mundo es Islandia, un pequeño país en el extremo noroeste de Europa de apenas 103.000 km² y 330.000 habitantes con un alto nivel de vida. Este país-isla, localizado en la cima de la cordillera del Atlántico Medio, entre el Reino Unido y Groenlandia, posee más de 200 volcanes y es uno de los lugares más activos geológicamente de la Tierra, además de que ocupa una zona donde las placas tectónicas de Norteamérica y Eurasia se están separando a una velocidad de 2 cm al año. Allí, la energía geotérmica figura prominentemente en casi todos los aspectos de la vida, desde la generación de electricidad y el calentamiento de los hogares hasta en la producción de vegetales y granjas piscícolas, y en baños termales.

Muchas partes de Islandia tienen excelentes condiciones para la generación de energía geotérmica con temperaturas de 250 °C apenas a 1,5 km de la superficie. Con 660 MW de energía geotérmica instalada para principios de 2014, el país genera cerca de 30% de su electricidad a partir de esa energía, el porcentaje más alto del mundo. El agua caliente y el vapor de agua que mueve las turbinas para generar electricidad son traídos desde reservorios subterráneos a través de pozos cavados en la roca porosa. Debido a su abundante energía geotérmica barata, Islandia se ha convertido en una potencia en la fabricación de aluminio –industria que demanda mucha energía–, al punto de que aproximadamente 70% de la electricidad que se consume en Islandia se dedica a la producción de ese metal.

Los manantiales calientes de Islandia han sido usados por siglos para bañarse y lavar ropa, pero su uso para calentar las edificaciones se inició hace poco menos de un siglo, cuando en 1930 se construyó en Reykjavik, la capital, una tubería de 3 kilómetros procedente de un manantial de agua caliente fuera de la ciudad, destinada a calentar 2 escuelas, 60 casas, y los principales hospitales. En 1950 más de 50% de la calefacción provenía de la quema contaminante de petróleo, proporción que hoy en día se ha reducido a menos de 1%. 

En la actualidad, el agua caliente geotérmica recorre Islandia suministrando calefacción a casi 90% de los hogares, pero además en Reykjavik, muchas aceras, sitios de estacionamientos y calles son calentadas por debajo para evitar la formación de hielo y facilitar la remoción de la nieve. El uso directo de la energía geotérmica incluye la producción de cemento y sal, así como gran cantidad de invernaderos que cultivan vegetales, frutas, flores y otras plantas, además de peces de alto valor. Otro de los grandes usos de esa maravillosa energía es sin duda recreacional, al punto de que en el último siglo se han construido cerca de 150 balnearios y otros centros de atracción turística en toda Islandia.

La ingeniosa forma como este pequeño y remoto país aprovecha el calor de la Tierra es un ejemplo digno de ser estudiado por las muchas naciones que disponen de ese recurso. En América Latina, solo Costa Rica parece estar enterada.