• Caracas (Venezuela)

Fernando Travieso y Magaly Irady

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Inteligencia artificial vs empleos

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El temor de que la inteligencia artificial produzca desempleo ha estado presente desde hace mucho, pero, con el rápido desarrollo que ha tenido los últimos años, se ha profundizado el debate entre quienes lo ven como una amenaza real y aquellos que creen que es un complemento que mejora la eficiencia del trabajo y abre nuevas posibilidades laborales.

Mucho se ha escrito también sobre las cualidades que supondría esa inteligencia, aunque parece haber consenso entre los investigadores acerca de que una máquina será inteligente solo cuando posea el rasgo distintivo de la inteligencia humana: la creatividad, el cual parece difícil de ser alcanzado, al menos por ahora. No obstante, la capacidad de sustituir empleos no está exclusivamente asociada a esa condición, de manera tal que ya estamos acostumbrándonos a ver cómo las máquinas sustituyen gran cantidad de trabajos rutinarios sin importar que sean manuales o intelectuales; para muestra basta recordar los cajeros automáticos y posibilidad de realizar transacciones bancarias on line, todo lo cual implica una cada vez menor necesidad de disponer de la taquilla de un banco para realizar innumerables gestiones. Ello no significa, claro, que los empleos bancarios vayan a desaparecer, pero permite ver con claridad lo que algunos aseguran acerca de que, si bien la mayoría de las profesiones no serán eliminadas, el trabajo involucrado evolucionará hacia tareas para las cuales los humanos estamos mejor dotados, mientras que la automatización se hará cargo de las tareas que están basadas en reglas y son predictibles.

Quienes sostienen tal hipótesis creen que es probable que el trabajo humano implique cada vez más el pensamiento innovador, la flexibilidad, la creatividad y las habilidades sociales, precisamente las cosas que las máquinas no hacen bien. En ese marco se inscribe un estudio reciente de la Universidad de Oxford sobre automatización, mediante el cual se trató de cuantificar las probabilidades de que los empleos sean computarizados, evaluando cuánta creatividad, inteligencia social y destreza implican. Sus resultados muestran que coreógrafos, maestros de educación primaria y psiquiatras están probablemente seguros, mientras que, por ejemplo, es muy factible que los televendedores y preparadores de declaraciones de impuestos sean reemplazados.

Otros no son tan optimistas y advierten sobre el grave riesgo de desempleo masivo que afectaría a todos. Tal alerta la hicieron reconocidos expertos en informática de varias universidades norteamericanas en la reunión de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia que tuvo lugar en Washington a mediados de febrero pasado, según informa un interesante artículo del Financial Times, donde Moshe Vardi, profesor de la Universidad de Rice, Texas, se mostró preocupado porque cree que el momento en que las máquinas serán capaces de superar a los seres humanos en casi cualquier tarea, se acerca. Al respecto, el profesor Vardi dijo: “La sociedad necesita enfrentar este asunto antes de que ocurra: si las máquinas son capaces de hacer casi cualquier trabajo que puede hacer un ser humano, ¿qué harán los seres humanos?”. Muchos responden tal pregunta afirmando que las personas tendremos más tiempo para dedicarnos al ocio y al esparcimiento, lo cual no luce factible, toda vez que el ser humano necesita del trabajo para vivir, y no solo por razones económicas.

Lo que sí es cierto es que, además de afectar el tipo de trabajo que hacemos, las tecnologías móvil y digital están cambiando cómo lo hacemos, dónde lo hacemos (en la oficina o a distancia) y contra quiénes competimos; todo ello con la capacidad de generar un nuevo tipo de mercado denominado “trabajo en red”, donde un creciente número de plataformas especializadas conectan a los oferentes de bienes o servicios con los clientes, lo que significa un nuevo tipo de trabajadores que, además de ser responsables de su propio desarrollo, asumen muchos de los riesgos que hasta ahora recaían en los empleadores.

Si, como algunos esperan porque antes fue así, el desplazamiento de mano de obra a causa de los avances tecnológicos actuales tiene la capacidad de generar gran cantidad de empleos en áreas que ahora ni siquiera imaginamos, el reto será entonces resolver los desplazamientos temporales que se darán, y el desafío a mediano y largo plazo será la inclusión a una educación de calidad, de vastos sectores de la población que de otra forma quedarían totalmente fuera del mercado de trabajo. Un polémico tema que apenas se asoma y en el que habrá que profundizar a fin de evitar una sociedad cada vez más desigual que contraríe los ideales de igualdad de oportunidades y justicia social.