• Caracas (Venezuela)

Fernando Travieso y Magaly Irady

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Diseños para la sostenibilidad

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La construcción verde, más que imponer un estilo arquitectónico vanguardista, busca reducir al mínimo el impacto ambiental negativo de un edificio, como ha sido demostrado ampliamente desde hace ya algún tiempo. Para uno de sus más famosos exponentes, el arquitecto norteamericano William McDonough, el diseño puede convertirse en una “fuerza benéfica y regeneradora capaz de crear huellas ecológicas para el deleite y no para lamentarse”, lo que significa que no solo es posible  minimizar los efectos negativos de las edificaciones, sino crear elementos que por sí mismos beneficien el ambiente y además sean rentables económicamente.

Es lo que se conoce como “biorremediación”, una disciplina referida a la recuperación de la degradación ambiental mediante procesos de reparación naturales (uso de plantas, hongos y en general organismos y microorganismos vivos) que permiten acelerar la descomposición o absorción de sustancias tóxicas o contaminantes.

Ese fue el criterio utilizado en el Ford Rouge Center, cuya restauración transformó el histórico complejo fabril de la Ford Motors Co., en Detroit, Michigan, en un modelo de sostenibilidad industrial del siglo XXI. En efecto, en 1999, la famosa empresa automotriz necesitaba ampliar sus instalaciones toda vez que con sus 80 años a cuestas empezaba a estar obsoleta, lo que disminuía su eficiencia y la hacía menos productiva. Para obtener los permisos, la empresa debía cumplir con las nuevas ordenanzas de calidad del agua de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, lo que significaba la limpieza del agua de lluvia ácida de la ciudad que fluía a través de la vasta área de superficies impermeables de los techos de la fábrica hasta el río Rouge, y suponía para la Ford un gasto de 50 millones de dólares.

Para ello, contrataron al prestigioso arquitecto McDonough, quien desarrolló un plan maestro para la renovación y expansión de las edificaciones industriales, el cual integraba en el paisaje nuevas formas de infraestructuras para el manejo de las aguas pluviales. Un techo verde de 40.000 metros cuadrados sobre una planta manufacturera de más de 100.000 se convirtió en el soporte de un sistema de jardines húmedos, pavimentos porosos, setos y biocanales que atenúan, limpian y transportan el agua de lluvia a través del lugar. Linealidad y escala constituyen un paisaje donde edificios y terrenos aparecen integrados en un apretado tejido: los setos que bordean las canales permiten la infiltración de las aguas de lluvia, bloquean los vientos fríos del invierno y enmarcan vistas impresionantes de los hornos de coque, yuxtaponiendo lo natural y lo industrial y haciendo que la presencia de esas estructuras se sienta con más intensidad en las zonas comunes del lugar.

Tal sistema de aguas pluviales, basado en el paisaje y con un mínimo de tuberías, fue una solución de diseño innovador que costó apenas 15 millones de dólares, menos de un tercio que la práctica convencional, y produjo un poderoso y aclamado modelo de diseño sostenible: la existencia de la cubierta vegetal ayuda a refrescar los edificios de las oficinas y la fábrica y a la fijación de CO2, además de que al evitar la acción de los rayos UV y del choque térmico que se produce en los días calurosos, contribuye al aumento de la vida útil de los techos. Adicionalmente, la temperatura más o menos constante lograda con la cubierta viviente evita el gasto tanto en refrigeración como en calefacción, con una consecuente reducción del uso de energía.

La restauración del Ford Rouge Center transformó el histórico complejo de fabricación en un modelo de sostenibilidad industrial del siglo XXI, reconocido hoy como la instalación de techo verde más emblemática de los Estados Unidos, con numerosos premios de la industria del diseño, los negocios y la construcción. Cuando le empresa tomó la decisión de transformar su fábrica había menos de 50 techos de su tipo en Estados Unidos, pero hoy en día hay más de 10.000 y la cifra sigue creciendo; su uso se ha expandido desde inmuebles que son íconos urbanos mundiales como el Empire State hasta edificios gubernamentales, académicos y comerciales, proliferando incluso en las muy populares casetas de perro domésticas.

Formas innovadoras de diseño que la búsqueda de sostenibilidad y eficiencia económica  han hecho posible.