• Caracas (Venezuela)

Fernando Travieso y Magaly Irady

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Cuarta Revolución Industrial: la fábrica inteligente

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Con el surgimiento y desarrollo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), buena parte de los habitantes del mundo ha asistido a una transformación fundamental de su vida cotidiana en apenas 10 años. Las computadoras son cada vez más pequeñas, hasta el punto de que parecen desaparecer en medio de muchos de los dispositivos técnicos, pero además, las personas se comunican en esa red mundial que es Internet.

En el futuro casi todos los objetos cotidianos se convertirán en nodos inteligentes dentro de una red global. Ese fenómeno, conocido como Internet de las Cosas, sobre el cual escribimos la semana pasada, es una tendencia que seguramente encontrará su camino en la producción industrial, en la que la automatización, marcada fuertemente por el mundo electrotécnico y jerárquico e impulsada por los avances en las TIC y las ciencias informáticas, significará la transición hacia las redes de fábricas inteligentes. En los países avanzados ya se ha instalado un gran debate sobre lo que denominan la Cuarta Revolución Industrial, conocida también como la “fábrica inteligente”, la cual sigue a la mecanización (S. XVIII), la electrificación (S. XIX) y la automatización (S. XX), conocida también como la Revolución Digital.

La industria, presionada por la globalización, experimentará muy pronto un período con importantes desafíos, entre los que se incluyen los ciclos de vida más cortos de los productos, una alta variabilidad y personalización de estos y una dura competencia en varios mercados de todo el mundo; desafíos que ya son evidentes en el mercado actual de la telefonía móvil, en el que las funcionalidades y la complejidad de los productos no han dejado de aumentar aunque sus ciclos de vida han disminuido notablemente.

Tal contexto implica una estructura de producción ágil y flexible que pueda reconfigurarse rápidamente, lo cual luce inalcanzable mediante la automatización tradicional existente. En su lugar, las estructuras modulares compuestas por dispositivos inteligentes incorporados a la Internet de las Cosas serán los elementos fundamentales para crear escenarios de producción adaptables que pueden acometer y superar los desafíos actuales. Una característica distintiva del nuevo entorno tecnológico es la transición a sistemas mecatrónicos –combinación sinérgica de la ingeniería mecánica de precisión, de la electrónica, del control automático y de los sistemas para el diseño de productos y procesos–, en los que la electrónica será un componente fundamental, los hardwares estarán cada vez más estandarizados y las funcionalidades se crearán por medio de softwares. Por ello, la producción y el diseño requerirán un equipo interdisciplinario que combine las competencias de la ingeniería mecánica, eléctrica y de software.

Como en todo cambio de paradigma tecnológico, será necesario un período de transición evolutiva para que la producción encuentre su rumbo en la práctica; proceso que en el caso de la industria inteligente se calcula que podría tomar entre 10 y 15 años, el cual estará favorecido por una visión clara del futuro y por el hecho de que las TIC se vinculan estrechamente a las exigencias de versatilidad y transparencia del nuevo entorno productivo, cuyo fundamento es la disponibilidad de información de alta resolución para que las decisiones y acciones puedan basarse en informaciones integrales y precisas y los tiempos de reacción sean más rápidos: dispositivos móviles, computadoras portátiles, tabletas o lentes inteligentes ofrecen acceso inmediato al conocimiento de la empresa desde prácticamente cualquier sitio.

Los seres humanos, como siempre, son el factor más importante en este proceso de transición, no solo porque sus necesidades e intereses son los principales impulsores de los cambios y las innovaciones, sino muy especialmente porque, como encargados de utilizarlas, tendrán que planificar, implementar y operar los nuevos sistemas de producción, los cuales deberán ser ágiles y capaces de cambiar rápidamente para tener éxito en la competencia internacional.   

Solo las naciones del mundo que sepan gestionar la formación y educación de sus ciudadanos de manera oportuna frente a las nuevas realidades que envuelve el desarrollo de la industria inteligente tendrán éxito en un mercado internacional que está comenzando.