• Caracas (Venezuela)

Fernando Rodríguez

Al instante

Casa anegada

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Las no muy fecundas entendederas de Hugo Chávez concibieron algunos delirios de poder latinoamericanos y planetarios, que al fin y al cabo de algún frágil clavo podían aferrarse. Yo supongo que las más exiguas neuronas de Maduro y Cabello al menos habrán comprendido que esos desvaríos se deterioran a paso redoblado. Como los precios del petróleo o las encuestas electorales. Aquí los imagino.

Los últimos tiempos han sido, al respecto, abundantes en desgracias y condenas. Nos limitaremos a nuestra comarca americana y mestiza, la patria grande pues y, en especial, a países fraternos o dóciles hasta ayer y sus reacciones actuales. De los imperios del norte, y las instituciones internacionales que manejan, de la ONU al FMI, no recibimos sino bofetadas, pero siempre ha sido así, aunque ahora hasta el camarada Chomsky no ve sino CNN.

Habría que comenzar por Brasil. El Titán, la séptima economía del mundo, la tierra del campeón de la lucha contra la pobreza, el compañero Lula. ¡Qué desastre! Manadas de jerarcas del Partido de los Trabajadores juzgados por ladrones y hasta a O Filho do Brasil le están registrando los bolsillos a ver qué de mal habido encuentran; Dilma anda al borde del impeachement y  concediendo de todo a la derecha; la economía en recesión; por no recordar el lacerante 7-1 con Alemania. Y de aquellas zalamerías de Lula con Chávez, sus desbordantes pasiones por los negocios y sus habilidades de risueño pillín diplomático hemos pasado a la artillada niñera de Jaua y otras descortesías para terminar en ese oprobioso rechazo del Parlamento a bendecirnos las elecciones, por quítame una paja.

Y la culta y subcampeona del Sur, Argentina, la de los hermanos y próceres Néstor y Hugo, patria de Maradona, a punto de caer en manos de Macri, no solo reaccionario sino fraterno de la MUD y que es capaz de descoyuntar no solo el Mercosur, sino Unsaur y hasta la propia Alba.

Y los uruguayos, pisapasitos, que no han cesado de lanzarnos dardos. Hasta el zamarro de don Pepe. No digamos Almagro. Y ahora andan sacándole el cuerpo al acompañamiento electoral, no sea cosa que se vayan a manchar la camisa. Igual que el inmoral y oligarca de Santos (Cabello dixit). Y los socialistas chilenos “injerenciando” a cada rato e incluso los costarricenses tan bucólicos.

Pero, todo hay que decirlo, hay gente que no habla pero calla. O habla a medialengua. Sí, Cuba, ya no se debería ocultar. La que nos metió en el saco seco de la historia y ahora tan femme fatal, tan  liberal, tan obamoide, tan vaticana. Y los muy silentes: ¿no éramos, albanos, todos para uno y uno para todos? Por último, levantamos el avispero de Guyana, que salió respondona y que tiene apoyos en el muy nuestro Caribe, y en medio planeta.

Lo único que falta es que la revolución pierda las elecciones de diciembre.