• Caracas (Venezuela)

Fernando Ochoa Antich

Al instante

La pretendida ideologización de la Fuerza Armada Nacional

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El excelente y muy bien documentado artículo escrito por el periodista Hernán Lugo-Galicia  sobre el sistema de evaluación para ascensos que empezó a aplicarse, a partir de enero de 2016,  en la Guardia Nacional por precisas instrucciones de su comandante, mayor general Néstor Reverol, causa, por decir lo menos, gran preocupación, ya que en lugar de ser una valoración, objetiva y basada en méritos profesionales y académicos, se hace público un curioso cuestionario que tiene por finalidad determinar el grado de compromiso político del profesional con el régimen chavista, como requisito para poder ascender. La primera gran duda que tuve fue si ese mismo sistema también se va a aplicar en el resto de la Fuerza Armada. De ser así, se estaría comprometiendo su destino y el futuro de las nuevas generaciones militares. El sistema de ascensos en nuestra organización fue objeto de múltiples revisiones en el tiempo hasta transformarse en un procedimiento que, sin ser perfecto, logró alcanzar un importante grado de objetividad en valoración de los méritos profesionales.

Entre las curiosas preguntas y las respuestas que deben aprenderse los profesionales para exponerlas ante la Junta de Apreciación de Ascensos están las siguientes: “¿Qué es el socialismo, está usted de acuerdo con esta doctrina?”. “Sí, estoy de acuerdo ya que el socialismo, tal como lo implementó nuestro comandante supremo, más que un fin, es el camino que permitirá alcanzar las transformaciones sociales que permitan consolidar un nuevo modelo productivo de desarrollo en estado de justicia y de derecho, con la justa distribución de las riquezas del Estado a través de las diferentes misiones sociales”.  “¿Cómo se garantiza que los militares asuman el ideal chavista?”. “A través de la lealtad, que es la máxima expresión del compromiso que hace que toda persona dé lo mejor de sí por preservar los ideales de sus líderes”. “¿Qué opinión le merece el agravio cometido por el presidente de la Asamblea Nacional?“ Los apátridas, enemigos de la revolución, no toleran la presencia  del comandante supremo  ni siquiera en un cuadro”.

 A diferencia de este sistema de ascensos basado en el apego a una ideología político partidista y en exigencias muy poco profesionales, la Fuerza Armada Nacional inició desde 1935 hasta 1999, un permanente fortalecimiento en los valores militares y del proceso educativo. Uno de los aspectos más importantes de esa trascendente modernización fue, sin lugar a dudas, el sistema de ascensos. La primera medida que se estableció, después de 1950, fue la calificación anual realizada por los distintos jefes de unidades y dependencias de los profesionales bajo su mando. Ese sistema fue el resultado de experiencias adquiridas por los oficiales que realizaban cursos en el exterior. Dicha evaluación era la consecuencia de una apreciación directa y personal, basada en diferentes parámetros, que permitía calificar el esfuerzo diario en las labores y el progresivo mejoramiento de la formación militar del profesional. Ese método se mantuvo por largo tiempo, hasta que fue reemplazado por el de evaluaciones semestrales, por considerar que permitía una mayor justicia en la valoración del profesional.

En la década de los setenta, si la memoria no me es infiel, se incluyeron en el sistema de evaluación las Juntas de Apreciación para cada grado. Esa decisión permitió que en la evaluación de oficiales y suboficiales profesionales de carrera participaran miembros de su propia generación. Con esta innovación, quedaba superado un procedimiento exageradamente centralizado en la dirección de Personal de cada Fuerza.  El resultado de la Junta de Apreciación era de tal credibilidad y justicia, que los propios comandantes de Fuerza respetaban sus resultados sin objeciones y eran solo revisados ante reclamos por posibles injusticias. La última decisión de suma importancia que conocí, fue la tomada por el general de división José Antonio Olavarría, comandante del Ejército, de considerar que las evaluaciones previas al grado correspondiente para el ascenso tuvieran un valor de 40% y 60% las obtenidas en el grado evaluado. Esa decisión hizo aún más justo el sistema de ascensos en las distintas Fuerzas.

Este es un breve recuento de lo que ha sido el sistema de  ascensos, que estuvo siempre basado en el mérito profesional de los evaluados. Es innegable que puedan haber ocurrido equivocaciones en contados casos, pero no es menos cierto que ese sistema produjo excelentes resultados y permitió que los mejores profesionales recibieran el justo y merecido reconocimiento en los ascensos al grado inmediato superior. En cambio, lo que se pretende ahora, al introducir la exigencia de una indebida y manifiesta preferencia político partidista para ser promovido de grado, crea un nefasto precedente para el futuro de la Organización Militar y sus integrantes. De hecho, dejaría sin efecto el contenido del  artículo 328 constitucional. No cabe duda que el deterioro del prestigio y credibilidad que ha sufrido la Fuerza Armada es la consecuencia de estos graves errores en su conducción. Los últimos estudios de opinión la colocan  entre las instituciones de más bajo prestigio nacional, encontrándose entre 6% a 10% de aceptación, después de haber ocupado por décadas los primeros niveles de prestigio nacional. Ese fue el resultado, entre otros, de su condición apolítica y apartidista. La diferencia debe quedar muy clara para las nuevas generaciones militares y para el pueblo venezolano. Debe ser causa de una profunda reflexión.

@FOchoaAntich.