• Caracas (Venezuela)

Fernando Ochoa Antich

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El necesario e impostergable cambio político

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El ponderado discurso de Henry Ramos Allup, al encargarse de la presidencia de la Asamblea Nacional, tuvo diferentes aspectos trascendentes que ameritan ser comentados con amplitud. De todas maneras, considero que el punto más importante de los planteados en sus palabras es aquel que se refiere a la inmediata necesidad de producir un profundo cambio político en Venezuela. “Nuestro mandato es a término, es cierto, y el mandato del poder Ejecutivo también lo es, pero el nuestro y el del Ejecutivo pueden cesar antes del vencimiento cronológico del lapso por alguna de las causas que están en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela”. Según sus propias palabras, esa cesación debe realizarse de una manera constitucional, democrática, pacífica, y electoral.

Esta posición asumida por la mayoría parlamentaria, surgida después de haber obtenido un impresionante triunfo en las elecciones del pasado 6 de diciembre, es consecuencia de la suicida actitud asumida por Nicolás Maduro al tratar, por diferentes medios, de limitar las  potestades constitucionales de la nueva Asamblea Nacional. Inicialmente, el presidente Maduro hizo una acertada apreciación de la situación política surgida después de la apabullante derrota electoral del PSUV y de su gobierno. Consideró prudente invitar públicamente a la bancada de la oposición a una reunión con el fin de discutir la nueva realidad política. De haber mantenido esa acertada e inteligente actitud se hubiera podido establecer un importante diálogo entre el poder Ejecutivo y el Legislativo para coadyuvar  en la solución  de la grave crisis nacional.

Inexplicablemente esa prudente posición cambió a los pocos días. Creo, para no decir estoy seguro, que esa modificación en su actitud, entre otras razones, ocurrió ante la presión de los sectores radicales del chavismo, encabezados por Diosdado Cabello, enemigos a muerte de cualquier diálogo con la oposición. Además, pienso que existe otra razón de fondo: su temor ante las posibles acciones de los sectores comprometidos, desde antes del 4 de Febrero, con la revolución, los cuales no le perdonan que hubiese sido seleccionado por Hugo Chávez para ocupar la presidencia de la  República. Lo cierto es que de inmediato empezaron las acciones para disminuir las potestades constitucionales de esa mayoría que, al alcanzar los 112 diputados, se había transformado en calificada,

Los venezolanos debemos tener presente que la grave crisis nacional que estamos sufriendo en todos los aspectos de nuestra vida diaria, desde la escasez de productos de primera necesidad y de medicinas, la hiperinflación, los permanentes apagones, el racionamiento del agua y el incontrolado incremento de la inseguridad en todos los órdenes es y seguirá siendo de la exclusiva responsabilidad del gobierno de Nicolás Maduro.  Esa es la verdad, la única verdad. No podemos dejarnos engañar por las campañas de propaganda del régimen que  trata de trasladar esa responsabilidad a la oposición y a la Asamblea Nacional. Tratemos ahora de valorar jurídica y políticamente las acciones tomadas en contra de los diputados del estado Amazona para poder determinar la responsabilidad que tienen Nicolás Maduro y Diosdado Cabello en la actual crisis política.

Vladimir Villegas le preguntó recientemente a Julio Borges en su programa sobre las causas de la crisis política surgida en la Asamblea Nacional. De una manera clara y didáctica las fue resumiendo. Primero, la forma inconstitucional en que fueron electos los nuevos magistrados del TSJ, al no cumplirse los lapsos previstos y no tener  varios de ellos las condiciones que exige la Constitución Nacional para ser designados como magistrados. Segundo, la jurisprudencia creada por el propio TSJ, el año 2013, la cual establece que ninguna decisión judicial puede desconocer  la proclamación de un diputado electo por el voto popular. Tercero, la inmunidad parlamentaria que obtiene un diputado después de ser proclamado, la cual sólo puede ser allanada por la mayoría de la Asamblea Nacional. Cuarto, la absoluta ilegalidad de la prueba presentada ante la Sala Electoral de una grabación de una supuesta conversación privada.

El problema fundamental del gobierno de Nicolás Maduro son sus propias actuaciones. Sus permanentes errores en la conducción del Estado lo han  ido transformando  en un verdadero obstáculo  para poder enfrentar y resolver la tragedia que enfrenta nuestro país,  Un buen ejemplo de su errada y arbitraria manera de gobernar fue la aprobación de 28 leyes en el último día de aplicación de una ley habilitante, sin haber sido discutidas con ningún sector nacional. Naturalmente, este tipo de actuación lo único que produce es una  mayor desconfianza en nuestra economía. Es imposible aceptar que se trate de engañar a nuestro pueblo con la absurda tesis de que la crisis nacional es consecuencia de una supuesta guerra económica y no de los graves errores cometidos por el régimen chavista: destruir la producción nacional; saquear las dividas preferenciales, romper el equilibrio de las reservas internacionales, endeudar a Venezuela en más de doscientos mil millones de dólares y despilfarrar la impresionante cifra de un billón doscientos ochenta mil doscientos ocho millones de dólares. Superar este terrible caos es impostergable. Se requiere con urgencia un cambio de gobierno…

Caracas, 10 de enero de 2015.

fochoaantich@gmail.com

@FOchoaAntich.