• Caracas (Venezuela)

Fernando Ochoa Antich

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La absurda doctrina militar chavista (II)

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El domingo 22 de octubre, en mi artículo semanal, critiqué la doctrina militar chavista. Dos partidarios de Hugo Chávez al alimón me respondieron en Aporrea con un conjunto de planteamientos de orden político que me obligan a contestarles. El primer aspecto que debo aclarar es que la doctrina militar es un conjunto de  principios que establece la forma de empleo de la organización militar de un país ante una amenaza determinada. De allí que dos sistemas políticos diferentes puedan utilizar la misma doctrina militar sin importar la ideología política que defiendan. Un buen ejemplo son las operaciones militares de la Segunda Guerra Mundial. Las Fuerzas Armadas norteamericana, inglesa, soviética, y alemana combatieron de acuerdo con los principios de  la Guerra de Tercera Generación, basados en el enemigo, el ambiente operacional y el nivel tecnológico de su material de guerra. En ningún caso influyó la ideología  imperante en cada régimen político.

Hugo Chávez inició la discusión para adoptar una nueva doctrina militar en el año 2004, convencido de la necesidad de establecer unos nuevos principios de empleo de nuestra Fuerza Armada. Sin mayor debate, y como siempre de acuerdo con su interés político, impuso la Guerra Asimétrica, entendiéndose esta como la respuesta de uno de los actores de la guerra frente a un oponente de mayor capacidad militar mediante el empleo de tácticas no convencionales. Según su visión, el pueblo venezolano, junto a la Fuerza Armada, sería utilizado en operaciones  militares de resistencia para repeler una posible invasión de Estados Unidos de Norteamérica. Fue tan absurdo su planteamiento que la Fuerza Armada conservó la misma estructura organizativa y su actual equipamiento orientado hacia la conducción de una Guerra de Tercera Generación. Esa es la única manera  de poder justificar la adquisición de  24 Sukhoi 30,  92 tanques T.72 y 300 carros blindados BMO3, etc. Además fue tan descabellado ese planteamiento que nunca se propuso una reorganización  de la Fuerza Armada para adaptarla a ese tipo de Guerra. 

La crítica fundamental a mi artículo se resume en el siguiente párrafo: “Ya lo dijo el clásico, ‘la guerra es la política por otros medios’. Se deduce que la doctrina militar es, en esencia, una doctrina política. Ya vamos entendiendo la posición del general Ochoa cuando nos dice ‘al considerar sin fundamento alguno a Estados Unidos como el potencial enemigo de Venezuela’. Allí se parten las aguas de la política. Si los Estados Unidos no son el enemigo fundamental, entonces, no se es antiimperialista, y como consecuencia no somos anticapitalistas”. Craso error. La ideología de un régimen político puede influir  en la política militar, pero nunca en la doctrina de empleo de las fuerzas armadas. Era necesario, para establecer la Guerra Asimétrica como doctrina, analizar a profundidad las amenazas reales o potenciales que pudieran surgir de Estados Unidos. En verdad no creo que lo hayan hecho con la seriedad, serenidad y objetividad requerida en un estudio estratégico de tanta trascendencia. 

Plantear, como lo hacen mis dos críticos, que el establecimiento de un régimen socialista en Venezuela es una amenaza de tal gravedad para Estados Unidos  como para provocar una invasión a nuestro país es tener, por lo menos, una imaginación proclive a la fantasía. Mucho más ahora que terminó la Guerra Fría. Esa posible invasión solo ocurriría si un gobierno venezolano se prestara para que desde su territorio se realizaran acciones de guerra en contra de Estados Unidos. Tampoco es cierto que la causa de una posible amenaza de Estados Unidos surge de su interés de controlar las muy importantes reservas petroleras existentes en Venezuela y a Petróleos de Venezuela. La realidad es que nuestro país siempre ha sido, y en el gobierno chavista ha continuado siendo, un suministrador seguro de petróleo para Occidente y especialmente para Norteamérica. Mucho menos, que surja como amenaza a nuestra política exterior soberana. Venezuela siempre la tuvo desde 1958…

Los cuadros militares deberían reflexionar ampliamente sobre las reales y potenciales amenazas que actualmente existen contra Venezuela. Nuestro país tiene dos problemas limítrofes fundamentales: nuestra reclamación territorial con Guyana y la delimitación de las áreas marinas y submarinas con Colombia. En el caso de Guyana es necesario evaluar lo que significa nuestra salida al Atlántico como interés vital de Venezuela, las naturales alianzas que pudiera establecer Guyana y el posible teatro de operaciones terrestre y marítimo. En el caso de Colombia se debería estudiar a profundidad su potencialidad militar si llegara a firmarse un acuerdo de paz con las FARC y el ELN. Además, Venezuela enfrenta peligrosas amenazas a su seguridad interna: la penetración del narcotráfico en altas esferas del gobierno nacional y de nuestra sociedad, el delito financiero, los grupos subversivos, las bandas armadas, el delito organizado… Ante esta realidad se  requiere de una Fuerza Armada Nacional adecuadamente equipada y entrenada con firmes valores profesionales y un profundo sentido institucional.  Ese es el reto…

A votar. Hoy se elige una nueva Asamblea Nacional. Los venezolanos tenemos la obligación moral con Venezuela de asistir a las urnas y votar libremente con base en los dictados de nuestras conciencias. 

fochoaantich@gmail.com