• Caracas (Venezuela)

Fernando Ochoa Antich

Al instante

Maduro, no manipule más a la Fuerza Armada Nacional

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La tradicional salutación de fin de año realizada por Nicolás Maduro, el pasado 12 de diciembre en el patio de honor de la Academia Militar, merece el repudio de quienes por más de 30 años formamos parte activa de la Fuerza Armada Nacional. Su discurso ante los efectivos militares,  sólo tuvo un objetivo: tratar de  justificar la impactante derrota electoral sufrida por el régimen chavista en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre. En lugar de orientar sus palabras a planteamientos de interés para sus integrantes y para la Fuerza Armada, con respuestas bien reflexionadas  a los tradicionales  problemas de la Organización Militar, se dedicó a inventar un sinnúmero de supuestas amenazas a nuestra soberanía  para tratar de explicar,  de esa manera, el fracaso oficialista en las elecciones parlamentarias y la tragedia que vive nuestro pueblo como consecuencia de su desastroso gobierno. Además, utilizó la historia de la Fuerza Armada, de una manera distorsionada y calumniosa, para confundir a las nuevas generaciones militares y comprometer aún más su prestigio institucional  En mí próximo artículo desarrollaré ampliamente  este tema, respondiendo como corresponde a tan insidiosas mentiras.

Lo más grave de ese discurso, fue la acusación que se hizo a esa supuesta derecha burguesa de ser traidores a la Patria, ya que en realidad ese señalamiento fue dirigido directamente a los diputados de la Asamblea Nacional, recientemente electos soberanamente por el voto popular de los venezolanos, al querer vincularlos, sin ninguna justificación, en una supuesta guerra no convencional dirigida desde los Estados Unidos para comprometer la soberanía nacional. Esa inaceptable manipulación lo que busca es incitar a la Fuerza  Armada a ejecutar un golpe de Estado contra la futura Asamblea Nacional, o intimidar  a la mayoría parlamentaria para que no se atreva a modificar, si lo considera conveniente, cualquier instrumento legal que según el criterio del régimen contraríe sus intereses políticos. Los miembros de la Fuerza Armada Nacional deben reflexionar profundamente sobre esta situación. La Asamblea Nacional constituye un poder del Estado, al cual la Institución Armada debe respeto, reconocimiento, protección y garantía para su funcionamiento. No olviden el duro juicio que hace la historia  de la figura de José Tadeo Monagas por haber permitido el asalto al Congreso Nacional en 1848.  Además, no es posible aceptar que una simple derrota electoral conduzca a Venezuela  a un delicado enfrentamiento nacional que puede comprometer la paz de la República y la estabilidad de sus instituciones.

Esta reflexión no es sencilla. Exige de una gran madurez institucional de los mandos y de los cuadros militares. El enfrentamiento entre la Asamblea Nacional y los demás poderes públicos ya empezó a materializarse. El atrevimiento del actual parlamento de juramentar una supuesta e inconstitucional Asamblea Comunal y  reemplazar de igual manera un número importante de magistrados del Tribunal Supremo son sólo las primeras acciones.  Ante tan compleja situación, ¿cuál debe ser la actuación de la Institución Armada? Su obligación es transformarse en un factor de moderación, tal como lo fue durante la noche de las elecciones parlamentarias. En caso, de  que el régimen madurista decida enfrentar a la Asamblea Nacional tratando de desconocer sus funciones constitucionales, la Fuerza Armada Nacional debe acogerse al exacto contenido de la Constitución Nacional de 1999, ignorando ese conjunto de leyes marcadamente inconstitucionales que fueron aprobadas mediante el uso y abuso de las leyes habilitantes. Estoy seguro, que más de un jurista, con intereses ideológicos afines al gobierno, tratará de influir en los integrantes de la  Fuerza Armada Nacional manteniendo la tesis del valor constitucional de las decisiones del Tribunal Supremo de Justicia por ser Venezuela un estado de derecho.

Los cuadros militares no pueden aceptar esa leguleya posición, ya que es ampliamente conocido por nuestro pueblo que el sistema judicial, durante estos dieciséis años, ha sido constituido y utilizado exclusivamente para satisfacer los intereses políticos del poder Ejecutivo. Por ello, en caso de tener que tomar alguna decisión, mis compañeros de armas tendrán que valorar con precisión en que poder reside realmente la voluntad popular: los venezolanos no tenemos la menor duda, y creo que ellos tampoco la tendrán, en reconocer que la voluntad popular se encuentra representada por la Asamblea Nacional. En esa valoración se debe ser objetivo y firme, y mucho más cuando sus miembros han sido electos recientemente mediante unas elecciones universales, directas y secretas, en la cual asistieron a votar 74, 17 % del padrón electoral, obteniendo la oposición política al régimen madurista una sólida mayoría de 56,2 % en comparación con el escuálido resultado de la  votación oficialista que apenas alcanzó 40,8 %.  Esos resultados son  la mejor demostración  del sentimiento nacional, del rotundo rechazo a esta manera de gobernar y a la exigencia de nuestro pueblo al establecimiento de un régimen verdaderamente democrático que permita la convivencia ciudadana, el crecimiento económico   y  el pluralismo político…

fochoaantich@gmail.com.

@FOchoaAntich.