• Caracas (Venezuela)

Fernando Martínez Móttola

Al instante

Esconder al elefante, como sea

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Como sea. Pasan los días tempestuosos y no logro apartar estas palabras de mi mente. Tomo café, leo un libro, veo un juego de pelota frente al televisor. La frase continúa presente en mi pensamiento, afianzada, casi inconmovible, capaz de afectar el sabor de cada suceso. La afirmación es específica, rotunda, sin lugar a dudas. No necesita intérprete: todos sabemos que es una amenaza desesperada. La dice quien se sabe perdido y se le trancó el juego, reducido a un solo lance: como sea. Se les acabó el dinero, una fortuna dilapidada. Perdieron la popularidad y la confianza de otros tiempos. Y sumieron al país en una de las peores crisis de su historia. Botaron el juego.

Intento ponerme en su lugar, sentado en esa espinosa silla debajo del retrato de su antecesor. Me pregunto qué ideas cruzan por su atormentada cabeza. Pero, sobre todo, ¿hasta dónde será capaz de llevar la situación y tensar la cuerda en esta oportunidad? Presiento que es la misma pregunta que todos nos hacemos, la misma inquietud que todos compartimos a lo largo y ancho del país: cuando nos despertamos, cuando nos desplazamos hacia el trabajo y cuando de nuevo nos acostamos a dormir. Es la incertidumbre que nos acompañará hasta el mismo día de las elecciones: ¿hasta dónde puede prolongarse la tragedia de este país, convertido en pocilga, sin que se reviente la cuerda?

¿Como sea? Quienes quieren un cambio, como nunca en estos quince años, constituyen una mayoría contundente. Quienes se empeñan en mantener el statu quo son apenas unos pocos exasperados en defender sus mezquinos privilegios. La diferencia es muy abultada. Sería como querer ocultar un elefante debajo de la cama: se levantaría el colchón, por los cuatro costados se sobresaldrían las patas y las orejas, y la trompa no habría manera de esconderla.

Como sea, es decir, a la machimberra; gano o arrebato, cueste lo que cueste, sin importar nada ni nadie. Solo para mantener el poder absoluto, para conservar el autoritarismo del régimen, aun a costa de la convivencia pacífica y democrática. Cerraría toda válvula de escape. Una maniobra muy poco aconsejable en un momento en que, como nunca, la suerte personal y familiar de cada quien se encuentra reflejada en la esperanza de cambio que representan las elecciones del 6-D. ¿Como sea? Se le saldrían la trompa y las orejas al elefante debajo de la cama. Al día siguiente nos levantaríamos en medio de la misma tragedia económica y social, o aun peor, en medio de una crisis política de marca mayor, porque este gobierno no ofrece la más mínima posibilidad de rectificación.

A punta de votos vamos a inflar a ese elefante, para que esconder la trampa sea imposible. Hay que insistir en los temas económicos y sociales. “Como sea” pasará al olvido como una bravuconada más, una de tantas. Venezuela quiere un cambio, está en nuestras manos, 6-D a la vista.

 

@martinezmottola