• Caracas (Venezuela)

Fernando Martínez Móttola

Al instante

Caras de la misma moneda

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I. ¿Ficción?, hermana de la realidad.

La aeromoza anuncia que llegó la hora de apagar los celulares y demás dispositivos electrónicos. Adriana, presurosa, termina la llamada con su madre y vuelve la vista hacia la ventanilla del avión. Hace un esfuerzo para evitar que su niña de 5 años, en el asiento a su lado, advierta sus ojos humedecidos. La pequeña, inocente de la trascendencia del momento que decide su vida, se entretiene con un muñeco de tela entre sus manos. Adriana cruza una mirada fugaz con Johnny, su joven esposo, sentado del lado del pasillo. En la congestión de su rostro lo percibe afectado. Un apretón de manos por encima de la espalda de la niña es suficiente para transmitirse un mensaje de mutua solidaridad. El avión corre por la pista y despega rumbo a Canadá. Adriana, desde las alturas, todavía puede observar cómo la espuma de las olas baña la costa del mar Caribe donde se eleva la verde y majestuosa montaña. Reconoce con claridad cada rincón de la geografía. Tantos recuerdos. Se pregunta si volverá a ver a sus padres, ¿cuándo? El llanto se le anuda en la garganta, hace un esfuerzo por contenerse. Quisiera dar vuelta atrás, pero pronto regresa a su mente la imagen de la pistola puesta en su cabeza, las horas de angustia en la noche del secuestro. Adriana cierra los ojos e intenta visualizar cómo será su vida en el país del norte. Su esposo es ingeniero en telecomunicaciones, un profesional de primera línea, al igual que ella, en el campo de recursos humanos. Hoy comenta la prensa la traída de 20.000 refugiados sirios.

 

II Hipótesis aguda.

Al final de la tarde de regreso a casa, las imágenes de un día ajetreado pasean por mi memoria y se intercalan aleatoriamente con los ingeniosos comentarios de Mariela Celis y Nelson Bocaranda en La Cola Feliz. Anuncian al próximo entrevistado. Reconozco la voz de Rodrigo Agudo. Nadie como él para hablar del tema de la ganadería en Venezuela. Sabe y es didáctico, elocuente como él solo. Interpreta la insólita noticia del día, el anuncio del presidente Maduro: la alianza con Vietnam para la reproducción de ganado vacuno en el país. Es difícil de entender –dice Rodrigo–, en aquella parte del planeta hay poca experiencia en ganadería. Nos recuerda, con buena ironía, que para muchos habitantes del Asia la vaca es aún un animal sagrado que no puede comerse. Por esos lados, el componente proteico continúa siendo, predominantemente, de origen vegetal. En todo caso, Venezuela tendría mucho qué enseñarle a ellos sobre el tema –agrega–. Pero puede haber una explicación. Convincentemente, asoma una hipótesis: En la importación de mano de obra barata podría radicar la verdadera razón del convenio.

 

La misma moneda.

Llego a casa, me aflojo el nudo de la corbata y desde el balcón miro los colores del crepúsculo sobre la montaña. Mentalmente, repaso las imágenes del día. Pienso en la tragedia de nuestros tiempos, otra genialidad de este gobierno, se nos van los venezolanos jóvenes, preparados y talentosos, que aman su país, para substituirlos por mano de obra barata traída de quién sabe dónde, incondicionales del régimen, que poco o nada tienen que aportarnos.

El 6 de diciembre es la oportunidad para comenzar de una vez por todas a revertir tantos entuertos. Sin duda que muchos volverán para la reconstrucción del país y otros contribuirán gustosos, donde quiera que se encuentren. Contamos con todos ellos.