• Caracas (Venezuela)

Fernando Luis Egaña

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La fórmula ideal

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Henry Ramos Allup acaba de declarar que la fórmula ideal para un cambio gubernativo sería la renuncia de Maduro. Al parecer ese planteamiento no es consensual entre la dirigencia y vocería opositora, porque unos, como Henrique Capriles, señalan la posibilidad de un referendo revocatorio, y otros plantean distintos mecanismos constitucionales, como, por ejemplo, una enmienda para recortar el mandato. En lo que sí se está formando un consenso es que un cambio gubernativo sea un requisito necesario para que Venezuela pueda empezar a levantarse de su postración.

Y, en realidad, más que un cambio gubernativo, un cambio sustancial de la configuración de poder. Uno que se adapte a las disposiciones de la Constitución –al margen de que esta también necesite reformas oportunas y diversas– y supere, por tanto, a la hegemonía despótica y depredadora que ha venido imperando en el país, a contravía de la cultura democrática y con consecuencias devastadoras para la realidad política, económica y social, como se está haciendo dramáticamente notorio en el presente. Si hasta el ex ministro de Relaciones Interiores de Maduro, Miguel Rodríguez Torres, manifiesta que Venezuela está convertida en una olla de presión...

¿Quién lo duda? Nadie en su sano juicio o en su buena voluntad puede negar o ignorar que la situación venezolana está muy mal y se enrumba hacia peor, en la medida que se prolongue el continuismo que Maduro y sus colaboradores representan. No hacen nada efectivo para cambiar las cosas y se empeñan en bloquear cualquier iniciativa importante al respecto. La megacrisis venezolana, en consecuencia, no es producto de la disminución de los precios petroleros en los mercados internacionales. No. Esto la hecho más patente, pero el origen, extensión y profundidad de la crisis se debe al tipo de régimen que se fue estableciendo en Venezuela, paso a paso, en el siglo XXI.

Pero claro, un cambio verdadero no se puede dar, y ni siquiera concebir, con el señor Maduro. En eso hasta una parte, acaso creciente, del oficialismo estaría de acuerdo. La bancada mayoritaria en la Asamblea propuso un plazo de seis meses para buscar una salida constitucional al cambio gubernativo. Ese plazo está corriendo y los planteamientos respectivos cobran fuerza en la opinión, precisamente porque la temperatura del país sube día a día. Si en Venezuela no se sintiera el agobio de la emergencia, el tema del cambio gubernativo no tendría la fuerza que está cobrando.

Y no se trata de un asunto meramente jurídico sino sobre todo político. Por eso, la declaración de Ramos Allup seguramente tendrá resonancia. La renuncia de Maduro es el camino institucional menos gravoso y más eficiente, para usar las mismas palabras del presidente de la Asamblea. ¿La fórmula ideal? Tal y como se precipitan los acontecimientos, la apreciación tiene sentido.

 

flegana@gmail.com