• Caracas (Venezuela)

Fernando Luis Egaña

Al instante

Padrino y la crisis humanitaria

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El empoderamiento del general Padrino López no servirá de nada para encarar la crisis humanitaria que agobia al país, y en cambio lo que se busca es militarizar aún más la hegemonía roja, para tratar de darle continuismo al despotismo y la depredación. Es obvio que Nicolás Maduro solo es capaz de seguir agravando la megacrisis y por eso necesitan que la estructura militar trate de sostener el andamiaje de un régimen carcomido por la corrupción, por la improvisación, por la demagogia, y además repudiado con intensidad por la abrumadora mayoría de los venezolanos.

A Maduro, Padrino y demás personeros de la cúpula que desgobierna a Venezuela les importa muy poco la crisis humanitaria que ellos mismos han generado por sus acciones y omisiones. Lo que les importa es que esa situación los afecte de tal manera que no puedan continuar al frente del Estado. Y para tratar de evitar que ello ocurra es que despliegan el llamado Comando para el Abastecimiento Soberano, o la enésima tentativa de controlar la indignación popular. De paso, la propaganda oficialista tiene un nuevo tema para intentar entretener a la gente y la presencia de Padrino, probablemente, ayude a ampliar el elenco de los más responsabilizados por la crisis.

En pocas palabras, para el poder establecido el problema no es el horror cotidiano que vive el conjunto de los venezolanos, el problema es el continuismo de su poder hegemónico a costa de lo que sea. De hecho, la crisis humanitaria que padece la población es en gran parte consecuencia de la masiva depredación de los recursos nacionales por parte de la cúpula de la hegemonía. Y esto no es una hipótesis aventurada, sino la denuncia documentada de ex ministros del predecesor y del sucesor sobre estafas cambiarias que ascienden a 250 mil millones de dólares. Si esa cantidad de recursos se hubiera dedicado, por ejemplo, al desarrollo productivo, es probable que Venezuela no estuviese en el abismo en que se encuentra.

El general Padrino López era de la extrema confianza del predecesor; tanto, que lo envió varios años como comandante de la Guarnición de Barinas. No voy a participar en el juego de las interpretaciones políticas sobre el tema de Padrino, entre otras razones, porque las apariencias y las realidades suelen estar muy separadas en la opacidad del poder hegemónico, pero sí se debe recordar que en el oficialismo se reconoce el concepto del género y la especie, lo primario y lo secundario, lo primordial y lo derivado. La hegemonía político-militar es el género, lo primario, lo primordial. Tales o cuales personajes son la especie, lo secundario, lo derivado, incluyendo a Maduro y sus colaboradores, Padrino entre estos.

Y la hegemonía roja, no lo olvidemos, no tiene su “centro estratégico” en Caracas, sino en La Habana. Las movidas de piezas de importancia se consideran y resuelven allá, y luego se ejecutan acá. Pero mientras toda esta dinámica de poder se desenvuelve en el intento de sobrevivir los efectos de la crisis humanitaria, esta continúa agravándose en su dimensión de crisis alimentaria, de crisis sanitaria y de crisis de extrema violencia. Cada vez que los voceros oficiales, el general Padrino incluido, lo nieguen o lo subestimen, más se profundizará y alargará la crisis humanitaria.