• Caracas (Venezuela)

Fernando Luis Egaña

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Fernando Luis Egaña

María Corina, la magnicida

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La hiscal Ortega Díaz declara que no. Que a María Corina Machado no la están investigando por el delito de magnicidio. Nada que ver. Solo por el de conspiración que, de paso, se castiga por presidio de ocho a dieciséis años, y que se comete, principalmente, cuando se conspire, dentro o fuera del territorio nacional, para destruir la forma política republicana que se ha dado la nación... o cuando un venezolano solicitare la intervención extranjera en los asuntos internos de la política interior de Venezuela, o pidiere su concurso para trastornar la paz de la república...

Una disposición que, aplicada con saña, da para meter preso a cualquiera en cualquier momento. Y, por cierto, si fuera por “destruir la forma política republicana que se ha dado la nación”, media nomenklatura gobernante, al menos, debería estar tras las rejas. Y desde hace añales. Pero nada, la fiscal Ortega Díaz asegura que todos los derechos de la ciudadana Machado están garantizados, y uno no encuentra que sea una declaración auspiciosa, sobre todo cuando a la diputada Machado le arrebataron su diputación y la han sometido, desde hace más de una década, a una persecución político-judicial de nunca acabar.

Y político-mediática también, porque la campaña de descalificaciones del aparato propagandístico de la hegemonía roja también es de nunca acabar. Y no le hacen mucho caso a las precisiones de la fiscal en cuanto al magnicidio, porque la diputada Machado es caracterizada como “María asesina”, y culpabilizada de varios de los numerosos planes de magnicidio que se han denunciado, y cuyas investigaciones por parte de la Fiscalía, han sido tan gaseosas como las propias denuncias.

Y claro, la fiscal Ortega Díaz se sorprende de que alguien pueda pensar que la imputación a María Corina Machado por el delito de conspiración, tipificado en el artículo 132 del Código Penal, tenga algo que ver con una supuesta retaliación política. Sorpresa parecida a la de la ex presidenta del TSJ, Luisa Estella Morales, cuando le preguntaron si no sería conveniente pensar en la posibilidad de siquiera una falta temporal del presidente, cuando Chávez se debatía entre la vida y la muerte en un hospital de La Habana. ¿Falta temporal? ¿Y por qué?, se preguntaba sorprendida la entonces magistrada, luego jubilada del cargo como al parecer pronto le tocará a la fiscal.

¿Retaliación política con María Corina? ¿Cuándo? ¿A quién se le ocurre? Bueno, se le ocurre a casi todo el mundo, porque de eso se trata, de una retaliación, de un ensañamiento, de una persecución malévola, de un caso notorio de criminalización de la actividad política, de la libertad política, del ejercicio de los derechos políticos. Tal y como le sucede a una gran cantidad de venezolanos que se encuentran presos, perseguidos y exiliados por razones de carácter político.

Y de hecho, el conjunto de los venezolanos tiene sus derechos políticos en condición suspensiva, porque una hegemonía que violenta las garantías constitucionales a discreción, suspende, por las malas y las peores, la vigencia de los derechos humanos de la población, en especial de los derechos políticos. El acosamiento a María Corina Machado es emblemático de esa realidad, pero esa realidad incumbe y afecta a todos los habitantes de Venezuela, con la excepción de los privilegiados que forman parte de la casta del poder establecido, o los enchufados como se les conoce popularmente, quienes suelen proceder con absoluta impunidad.

Total que María Corina Machado es una conspiradora de derecho y una magnicida de hecho. Ya no encuentran qué inventar. Pero no se debe subestimar a los capitostes de la hegemonía, porque están decididos a caerle encima a quien sea si ello les parece conveniente. Y tampoco se debe subestimar a María Corina, cuya valentía y perseverancia se conocen, se valoran y se respetan, cada día más.