• Caracas (Venezuela)

Fernando Luis Egaña

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¿Emergencia económica? ¡Emergencia nacional!

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Una emergencia es un suceso o accidente que sobreviene. Y la emergencia que padece Venezuela, para comprenderla debidamente, hay que apreciarla en una perspectiva temporal amplia. El suceso o el accidente no es la disminución de los precios del petróleo. No. Es el continuismo de la llamada “revolución bolivarista”, o la hegemonía despótica y depredadora que tiene al país en la lona. En aguda emergencia.

Pero no solo en el dominio de la economía, sino en todos los dominios de la vida venezolana. Es una emergencia nacional. Una emergencia existencial. Y no se va a remediar con decretos de hora undécima, emitidos por los causantes de la megacrisis o de la emergencia. Se podrá empezar a remediar solo cuando la hegemonía sea superada. No hay otra.

El señor Maduro y sus colaboradores pretenden hacer ver que hay una emergencia por causa de una caída “inesperada” de los precios del petróleo en los mercados globales. Y de paso alegan que esa situación se debe a una guerra económica internacional auspiciada por el imperialismo... Y además mezclan ese cuento con el cuento de la guerra económica endógena y por ahí se va la retórica.

Pero resulta que la megacrisis o la emergencia ya existían cuando se tenían precios petroleros en niveles de bonanza. Lo que la disminución presente ha hecho es poner de manifiesto la extrema gravedad de una realidad muy anterior. Una realidad que se fue generando por el despotismo depredador del denominado “socialismo de siglo XXI”. De allí que sea un contrasentido, o más aún, un auténtico absurdo, que quienes arruinaron la economía en medio de la bonanza petrolera sean los que ahora pretendan sacar de la ruina la economía, y encima con el mismo recetario.

Como al escribir estas líneas aún no se conoce el contenido del anunciado “Decreto de Emergencia Económica”, no puedo pronunciarme de forma específica al respecto, pero sí se debe adelantar que darle más poderes al señor Maduro y sus colaboradores solo agravará la megacrisis, solo agravará la emergencia.

Y si Venezuela ya ha entrado en terrenos de crisis humanitaria, en materia alimentaria, sanitaria y de seguridad, pues entonces los referidos poderes o decretos no harán más que seguirnos adentrando en el ominoso panorama de una crisis de ese carácter. No hay derecho a que después del boom petrolero más prolongado y caudaloso de la historia, el país esté como está. Y mucho menos que ello sea asumido, por distintos sectores políticos, con la resignación del “esto es lo que hay”.

Ciertamente que vivimos una emergencia económica, expresada, entre otras cosas, por la creciente escasez, la desbordada inflación, la dolarización a las patadas, y el auge de la delincuencia organizada en los espacios económicos. Pero la emergencia también es social. Y, diría, sobre todo social. Tanto por el aumento de las franjas de pobreza, y de pobreza extrema, como por la violencia sin precedentes que hace mucho más dura la pobreza venezolana. Tampoco hay derecho a ello.

Sí, la emergencia es nacional. La megacrisis es nacional. Y para enfrentarla hace falta mucho más que medidas puntuales, repeticiones de decretos, o agendas técnico-legales en áreas acotadas de políticas públicas. Lo que hace falta es un cambio político de fondo, en verdad sustancial y democrático, que le abra a Venezuela una nueva etapa. Una etapa de reconstrucción general. Y esto no es una opinión personal o privada. Sino el mandato popular del 6-D. La emergencia nacional se tiene que encarar con ese cambio que la nación necesita y reclama.

 

flegana@gmail.com