• Caracas (Venezuela)

Fermín Lares

Al instante

El peligro está claro y presente

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Son muchas las causas de la acción terrorista del Estado Islámico, como todo lo que ocurre y concierne al Medio Oriente. El fanatismo religioso es una de ellas, también la animosidad contra la civilización y valores del mundo occidental. Hay causas históricas lejanas y otras cercanas. Hasta existe un origen delincuencial, si se quiere. El coordinador del atentado reciente de París empezó como un criminal belga de segunda, al igual que el fundador del mismo EI, que de delincuente jordano pasó a ser el jefe de Al Qaida en Irak, convertido luego en el Estado Islámico.

Al examinar el auge del Estado Islámico de Iraq y Siria (ISIS, por sus siglas en inglés), uno puede sentirse tentado, y con razón, a irse históricamente hacia atrás y recordar la invasión a Iraq por parte del gobierno de George W. Bush, hecha bajo la justificación de que Saddam Hussein escondía armas químicas y otras de destrucción masiva, que nunca fueron encontradas después de la intervención norteamericana.

Alguien dirá que por ahí empezó todo, empeorado después con aquel tipo que se la pasaba en botas de campaña, trajeado y con corbata, que Bush nombró como gran jefe de la ocupación: Paul Bremer, quien tuvo la brillante idea de sacar del Estado y de las fuerzas armadas iraquíes a todo aquel que se hubiera manifestado miembro o simpatizante del partido Baath, con lo cualdesmanteló al Estado y a las fuerzas militares y creó el primer vacío político y militar que alimentó  la insurgencia contra la ocupación.

La invasión iraquí, además, se hizo ignorando totalmente sus consecuencias, siendo una inmediata el aumento de la influencia iraní en Iraq, dado que Irán, al igual que Iraq, es de mayoría chiita. Curiosamente, en la guerra que hubo en 1980 entre Iraq e Irán, siendo Saddam el presidente iraquí, Estados Unidos respaldó al dictador suní contra los ayatolas iraníes. O sea.

Si seguimos más para atrás, podemos llegar hasta la época en que los ingleses y franceses dominaban el Medio Oriente, después de derrotaral imperio otomano (turco)en la I Guerra Mundial. Galos e ingleses crearon fronteras ficticias, acordes con su conveniencia geopolítica y económica, incluido el protectorado británico de Palestina, un territorio esencialmente árabe y musulmán, con minorías cristianas y judías, al cual fueron migrando judíos principalmente europeos, con más intensidad después de la II Guerra Mundial, hasta lograr su partición en 1948 para la creación del Estado de Israel, con la cual desde entonces los árabes y musulmanes han estado en violento desacuerdo.

Además de las fronteras ficticiasy de las divisiones religiosas en la zonadonde nacieronlas religiones monoteístas dominantes del planeta, la crisis constante que vive esa región se alimenta también por la necesidad de acceder al recurso energético más apetecido del mundo, el petróleo, abundante allí y escasoen las naciones más ricas de occidente -salvo Estados Unidos, que, sin embargo, importa una muy buena porción del que consume.

Lo anterior ha de tenerse siempre en mente. Pero igualmente, hay que ver lo que se hace con el presente, con la magnitud del problema que ahora se tiene por delante.

El horror que representa lo ocurrido en Francia genera una justificada rabia que reclama el contraataque. Hay que conseguir a quienes planificaron esta acción terrorista, atraparlos y castigarlos. Como Estado, es lógico el bombardeo retaliatorio para que el país drene su rabia. No sería el primero, sin embargo. Y la pregunta es si estos bombardeos han sido una buena estrategia, si ello ha sido suficiente para contener del avance radical islamista desde el Levante, como ha insistido Barack Obama.

La respuesta parece ser que no. Mosul, la segunda ciudad de Iraq, tiene año y medio en manos del EI, con bombardeos. Faluya, ubicada a 48 Km de Bagdad, tiene dos años ocupada por los terroristas, a pesar de los bombardeos. Para que los bombardeos sean efectivos, se requiere de inteligencia en el terreno. Aun con fuerzas iraquíes ayudando en Iraq, no se ha podido recapturar estas dos ciudades, mucho menos destruir al Estado Islámico en Siria, donde no hay quien ayude con pie en tierra.

Desde el reciente atentado terrorista en París, la opinión pública norteamericana ha estado debatiendo sobre la efectividad de la política de Barack Obama en Iraq y Siria para eliminar la amenaza que representa EI, en primer lugar, y la necesidad de salir del presidente sirio, por cuya causa han muerto más de 250 mil personas ymás de 4 millones han salido de su país.

Debe recordarse que si bien las acciones del Estado Islámico son atroces, barbáricas, cortando cabezas en público, o como se hizo en París, simplemente asesinando inocentes, el dictador sirio ha matado mucha más gente. Como escribimos en otra oportunidad, entre enero y julio de este año, las fuerzas armadas de Al-Assad y las milicias pro-gubernamentales mataron a más de 7.800 personas, mientras que el EI eliminó 1.131, de acuerdo con cifras proporcionadas por la Red Siria de Derechos Humanos, basada en Londres. Las fuerzas del régimen son responsables de la mayoría de las más de 250 mil muertes ocurridas durante los 4 años de conflicto en Siria.Lo que ocurre es que, en este momento, el EI representa un peligro presente y claro para la seguridad de Europa y los Estados Unidos, como lo manifestó el domingo en un programa de televisión el ex director de la CIA y ex secretario de Defensa de Obama, LeónPanetta.

El EI empezó primero estableciendo su base en Iraq, consolidando un respaldo local y extendiéndose a Siria, hasta declarar su califato. En una segunda fase, creó ramificaciones mayormente en el mundo islámico y sobre todo en países donde se desinfló la llamada Primavera Árabe. Ahora se encuentra en una tercera fase, que es la proyección internacional, atribuyéndose el derribo del avión ruso en Egipto, los ataques suicidas en Beirut contra el Hezbolá y los atentados terroristas en París. La cuarta fase sería el intento de un ataque terrorista en los Estados Unidos.De allí que aun teniendo en cuenta lo histórico de las causas del surgimiento de un grupo como este, hay que enfrentarse conla realidad presente.

León Panetta fue el primer director de la CIA de Obama y como tal, supervisó la operación militar estadounidense que llevó a la muerte de Osama bin Laden. Después fue secretario de Defensa, hasta 2013. El domingoPanettareafirmó que la misión de desestabilizar, desmantelar y destruir al EI es correcta, pero que no se han empleado los recursos para alcanzarla y se ha carecido de una estrategia.

Según el ex funcionario, hay varios a quienes se puede culpar por el surgimiento del EI: Al Assad en Siria; Irán y Hezbolá, por alimentar la guerra civil en ese país; el ex primer ministro iraquí Al-Maliki, de origen chií, quien sacó a los sunníes del gobierno y de las fuerzas armadas, como lo había hecho Bremer con los baathistas. Pero también aEstados Unidos, por no haberse involucrado antes.

Panetta opinó que con bombardeos solamente no se va a ninguna parte, porque es necesario arrebatar a los terroristas el territorio que hoy ocupan. Desde allí hacen todo lo que hacen. Hay que quitarles el territorio y que otros países se unan en un esfuerzo combinado, más agresivo y unificado, no como hasta ahora, donde cada quien anda por su lado, dijo el ex jefe del Pentágono.

“Necesitamos establecer un Centro de Comando Unificado donde todos estos países unifiquen sus objetivos”. Se refería a países miembros de la OTAN, junto con Jordania, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.

“Necesitamos aumentar el ritmo de nuestros bombardeos aéreos; necesitamos organizar fuerzas en tierra, particularmente los sunníes y los kurdos, y armarlos, de manera que recuperen territorio tomado por EI. Y francamente, necesitamos aumentar, nuestras Fuerzas Especiales y nuestros asesores de inteligencia, no solo para orientar a todas estas fuerzas, sino también para ir con ellas y asegurar que seremos exitosos en ese esfuerzo”.

Las opiniones de Panetta tienen el indudable peso que le dan las posiciones que tuvo durante el gobierno de Obama. El ex jefe de la CIA y del Pentágono también ha criticado al presidente por su falta de fuerza al negociar con Al-Maliki la permanencia de tropas estadounidenses en Iraq, por su falta de decisión de armar a los rebeldes sirios en 2012 y por la amenaza no cumplida a Al-Assad de que lo bombardearía si cruzaba la línea roja de utilizar armas químicas contra sus adversarios.

Ahora, según el ex funcionario, EEUU no ha proporcionado un liderazgo suficientemente fuerte en la batalla para derrotar al EI. “Pienso que Estados Unidos tiene que ser el líder en este esfuerzo, porque hemos aprendido desde hace bastante tiempo que si Estados Unidos no ejerce el liderazgo, nadie lo va a hacer.”Incluso se mostró sorprendido que nadie haya invocado el artículo 5 del acuerdo de la OTAN, como se hizo por primera vez después de los ataques terroristas en Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001.

Panetta no es el único vocero autorizado y suficientemente informado que ha criticado a Barack Obama por su falta de estrategia frente al EI y la propia situación siria. Michael Leiter, quien fue director del Centro Nacional de Contraterrorismo, primero con Bush y luego con Obama, también dijo hace unos días que la política actual del presidente no es lo suficientemente robusta ni tiene el músculo que se requiere para derrotar a un enemigo que se ha empezado a mover hacia próximas fases.

Obama ha insistido en no querer poner soldados en el terreno para atacar al EI o sacar del poder a Al Assad en Siria. No solo eso, ha querido sacar a los que tiene en Afganistán, pero obligado por las circunstancias ha tenido que mantenerlos. Igual ocurre con las tropas en Iraq. Se ha empeñado más en cumplir con sus promesas de campaña de que durante su mandato terminaría con las guerras heredadas de George W. Bush.

Una periodista del Washington Posthablaba el otro día sobre “un completo divorcio entre lo que es necesario y lo que el presidente y el gobierno están dispuestos a hacer. Tienen esta visión de que están terminando guerras. No hay guerras que se estén terminando. Tienen una visión de que van a dejar una huella tenue, que van a dejar que los países de la región lo manejen. Eso es falso. Y lo que vemos es un desbalance entre lo que necesitamos, que realmente creo que incluirá una fuerza estadounidense significativa, y lo que ellos están dispuestos a hacer.”

Los precandidatos presidenciales republicanos en campaña han hecho mucha alharaca pidiendo también acciones más robustas por parte del presidente, pero todos, excepto el senador Graham, se oponen a poner tropas en el terreno.

Van a tener que olvidarse de poner más musulmanes a pelear por lo suyo, como los saudíes, que más les preocupa lo que ocurre en Yemen, otro escenario de confrontación que tienen cerquita entre sunitas y chiitas, o los turcos, cuya prioridad está en eliminar la amenaza kurda. El peligro está claro y está presente, como dijo León Panetta. Tarde o temprano van a tener que actuar.