• Caracas (Venezuela)

Fermín Lares

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Los “issues” cuentan aquí y allá

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Parece de Perogrullo, pero a veces no se asume así. Los temas en boga, el ambiente, lo que siente la gente es lo que hace ganar una elección, ganar una campaña, perder o ganar el poder.

Fue más que evidente en la reciente elección parlamentaria venezolana del 6-D. Las colas inmensas, el no conseguir nada y al encontrarlo comprarlo bien caro, la violencia, la carestía de la vida… Fue demasiado. Maduro y su gobierno no podían ganar. El desencanto y la opción unitaria de la oposición democrática remataron la faena.

En Estados Unidos, se cumple la perogrullada. La gente siente que la economía ha mejorado de a como Obama la encontró en 2008 hasta hoy, pero que dicha mejora no ha alcanzado suficientemente a las clases media y trabajadora. Los latinos son la minoría más grande, mayor que la afro-americana, pero 11 millones de inmigrantes ilegales, la mayoría latinos, forman parte de un problema que los partidos políticos no han sabido resolver.

El cambio demográfico se siente a todos los niveles. Los latinos y los asiáticos son más jóvenes y se reproducen más rápido. Blancos y negros se sienten desplazados del mercado laboral, unos porque no se han adaptado suficientemente a los cambios tecnológicos que influyen en el trabajo, otros porque ven que los inmigrantes aceptan los trabajos más duros, con menos salarios. La presión es de lado y lado.

Los salarios en general se han estancado a un nivel de hace 10 o más años. La crisis económica que se empezó a enderezar con Obama en la presidencia hizo proliferar los empleos a tiempo parcial. Mucha gente tiene 2 y 3 empleos para poder pagar sus cuentas, y la inmensa mayoría vive de cheque en cheque. La afiliación sindical, que pudiera defender el empleo y los salarios, tiende a achicarse, demonizada, además, por los líderes del Partido Republicano.

La educación superior es cada día más costosa, crecientemente inaccesible para el ciudadano común. Un semestre de una universidad no tan onerosa puede costar fácil 11.000 dólares. Las instituciones comunitarias de educación superior, más económicas y con más facilidad para ingresar, son generalmente de 2 años de estudios. Todas las universidades y colegios universitarios, incluso los públicos, son pagos.

La salud es inmensamente costosa e inaccesible si no se cuenta con un seguro

médico. Esta ha sido una de las razones por las cuales la Ley de Cuidados Asequibles de Salud promovida por Obama (el llamado Obamacare) hizo obligatorio que la gente se asegure, con subsidios a los gobiernos estadales para que ayuden a quienes no tienen suficiente para pagar las primas. No hay hospitales ni clínicas gratuitas, aunque hay programas de ayuda federal y estadal para niños, personas mayores y discapacitados.

Y para colmo, los avances del Estado Islámico (EI/ISIS), con territorio propio en Iraq y Siria, y ataques mortales en Europa y ahora el mismo Estados Unidos, han creado una sensación de inseguridad que bordea la paranoia cuando se alega que los refugiados sirios o de países del Medio Oriente representan un riesgo para la seguridad nacional, si se les deja entrar al territorio de la unión.

Todos esos temas están en el tapete y quienes se mueven eficientemente en torno a ellos son los que van punteando en las encuestas; con Trump del lado republicano, y Bernie Sanders disputando el liderazgo demócrata, cabeza a cabeza con Hillary Clinton. Perogrullo ha sorprendido a los opinadores y críticos profesionales. Trump apela a lo emocional. No detalla planes ni programas. Ataca a los hispanos en lo interno, dice que va a construir una muralla a lo largo de la frontera con México para combatir la inmigración ilegal; también ha prometido expulsar a todos los ilegales.

La amenaza externa la coloca en los musulmanes; les prohibiría la entrada a todos hasta que se aclare el panorama en el Oriente Medio. Se vende como excelente negociador. Nadie hubiera hecho una negociación con Irán como él, no con los resultados del peor trato que dice haber visto en su vida. La mayoría de sus seguidores son blancos del sexo masculino, sin educación universitaria. A ellos apela atacando a los otros grupos étnicos y al juntar esto con las amenazas externas, promete que Estados Unidos va a ser grande otra vez, con un liderazgo fuerte como el de él, no como el débil del actual presidente, o como el de su contrincante Bush, muy débil también.

Trump se expresa en mucho como el típico populista, aunque un populista de

derechas, que explota su carisma (al fin y al cabo, el milmillonario ha sido también una estrella de la televisión) y apela emocionalmente a un pueblo que pretende redimir, en contra de las élites políticas tradicionales, que son percibidas como que no se ponen de acuerdo para nada bueno, con una independencia financiera con la que no cuenta el resto de los precandidatos, de uno u otro partido, porque su campaña se la financia él mismo.

¿Va a ganar Trump la nominación del Partido Republicano? Todavía no se sabe, porque los primeros combates electorales estadales, donde por ahora se le ve ganador, se producirán en jurisdicciones con menor peso numérico, las asambleas de Iowa, que serán el lunes próximo, y las primarias de Nueva Hampshire, una semana después. Si los números actuales sirvieran de indicador para el futuro, habría que tomar en cuenta que Trump aventaja por más de 6 puntos en Iowa y por más de 19 en Nueva Hampshire a quien hoy le sigue en los sondeos, el senador tejano Ted Cruz.

Del lado demócrata, el senador socialista de Vermont, Bernie Sanders, pelea en la punta con Hillary Clinton, porque a ella se le está haciendo difícil explicar sus posiciones moderadas ante un electorado partidista que exige posturas, si no radicales, por los menos más acordes con el deseo de cambio que tanto se reclama. Mientras Clinton propone un acceso a la educación superior más costeable, Sanders se lanza por la educación superior gratuita para todos. Si Clinton propone mejorar la actual Ley de Servicios Asequibles de Salud, Sanders plantea extender a toda la población el seguro de salud con que cuentan hoy día los mayores de 65 años, que cubre sus necesidades básicas de salud y buena parte del costo de las medicinas. Sanders se lanza directo contra Wall Street y los supermillonarios, quienes a su juicio controlan los procesos electorales y dominan las políticas que salen de Washington, mientras Clinton promete que mantendrá a raya a los intereses financieros, pero no muestra ninguna animadversión hacia ellos.Un pequeño paréntesis: nunca se me olvida un análisis que hace muchos años hacía Teodoro Petkoff frente a un grupo de periodistas de El Nacional, sobre las elecciones que ganó Salvador Allende en Chile, en 1970. Ante un electorado que exigía un cambio radical de políticas en aquel país, los demócrata-cristianos –decía Teodoro, palabras más palabras menos– escogieron al más izquierdoso de sus candidatos, y entonces los votantes se decidieron por el más auténtico candidato de izquierda, que era Salvador Allende.

Ni hablar, por ahora, de por qué los venezolanos se decidieron por Chávez en

diciembre de 1998. Pero aprovechemos de solicitarles a nuestros líderes demócratas de la oposición, especialmente a los representados en la MUD, que se mantengan en los temas que los llevaron en diciembre a la Asamblea Nacional y actúen rápido (hay al menos un par de leyes que han debido haber tenido listas antes de posesionarse de sus curules), no sea que se los lleve el toro.

Sigamos en lo que veníamos:

Hay tres factores clave del triunfo en todo proceso electoral: el reconocimiento claro del candidato; los recursos económicos, que sirven tanto para la propaganda como para la movilización, y la cantidad y calidad de los activistas. Pero nada de esto funciona si no existe una efectiva comunicación con la gente, que nace del manejo acertado de los temas que están afectando a la población.

Ocurre en Estados Unidos. Para muestra, véase al avance del senador Sanders entre los demócratas, un desconocido hace unos meses para la opinión pública norteamericana, que ha machacado los “issues” del momento desde que se lanzó. O el tambaleo hasta ahora de Jeb Bush, quien lucía al principio como el candidato natural conservador republicano y el apelar emocional de Trump a su electorado, con los temas que le son más sensibles, ha colocado al ex gobernador de Florida de quinto o sexto en los sondeos de opinión.

Y ocurre en Venezuela, en donde el régimen se aferra en no escuchar los llamados de cambio del pueblo, mientras la oposición democrática todavía navega sobre las olas del reciente triunfo electoral.

Antes de que termine el año sabremos hacia dónde nos llevan las aguas de estos ríos de la opinión pública, provengan del Potomac o del Orinoco.