• Caracas (Venezuela)

Fermín Lares

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La huida es despavorida

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Claro que voy a hablar de la dramática situación en la frontera andina con Colombia. De los allanados, de los desplazados, de los escapados, de los marcados, como se lo hicieron los nazis a los judíos en la Alemania hitleriana.

Pero a lo que me quiero referir con lo de la huida despavorida es a la enorme, gigantesca, asombrosa, descarada y absolutamente irresponsable huida hacia delante del régimen chavista que hoy preside Nicolás Maduro, con la crisis de todo orden que ha creado en la frontera, que lo induce a uno a concluir que de lo que se trata, que lo que tenemos por delante en Venezuela es un Estado delincuente. Y la palabra de Carlos Tablante y Marcos Tarre –libro mediante– vaya adelante.

A qué puede deberse que esta gente que (des)gobierna este país no termine de tomar las medidas correctivas necesarias para aliviar las penurias económicas y sociales de toda la población. El pueblo al que tanto apelan ya debe sabérselas de memoria: que simplifiquen ese control de cambios, que permitan a la empresa privada el acceso a los dólares que necesitan para traer insumos que no se produzcan en Venezuela, que relajen los controles de precios y de la distribución y transporte de las mercancías, que se entiendan con el sector privado productivo y no lo acogoten, que suban el precio de la gasolina, por favor; que reduzcan el subsidio/regalo de petróleo a los países del Caribe, que tan mal pagan (no solo que pagan poco o no pagan, sino que son desagradecidos y respaldan sin empacho alguno a Guyana, en su querella con Venezuela).

No estamos pidiendo todavía que devuelvan al sector privado las fincas productivas de las que se apropiaron, o las empresas como Agroisleña (de la cual parece que queda poco después de su expropiación, con lo tanto que aportaba a la agroindustria). Pero sí que tomen un mínimo de medidas sensatas, realistas, consensuadas, sin olvidar a los que menos tienen, of course.

Pero parece que eso es mucho pedir. Porque alguien, o unos cuantos, se están beneficiando económicamente de este desbarajuste. Todos los controles producen peaje. Hasta los pobres colombianos que se van sin que los allanen, llevándose sus cuatro cachivaches, han tenido que pagar peaje a algunos de los funcionarios que hoy controlan la frontera. Así lo denunciaron el domingo en El Nacional.

Esas, por supuesto, son minucias de lo que producen los controles. Por ahí están las cuentas milmillonarias en dólares y euros en Andorra y otros paraísos fiscales, consecuencia de los negocios turbios con el diferencial cambiario, de los dólares baratos a los cuales solo los amigos del gobierno tienen acceso, de los negocios de todo tipo que se producen desde el Estado, sin que haya una fiscalía, una contraloría o una asamblea que les haga seguimiento.

¿Cuáles son entonces las razones reales de lo que ocurre ahora en la zona fronteriza con Colombia? ¿Qué es lo que ha llevado a este escándalo alarmantemente irresponsable? ¿Qué es lo que ha provocado la abierta violación de derechos humanos de los habitantes fronterizos, colombianos y venezolanos? ¿Qué ha hecho posible arriesgar un conflicto diplomático e incluso de mayores dimensiones con Colombia y un descrédito inmenso en el ámbito internacional? ¿Es acaso solo la política económica que no se quiere modificar, que propicia el contrabando de gasolina regalada en Venezuela para venderla al precio que sea del otro lado de la frontera? ¿Son los bachaqueros colombianos que según Chaderton en la OEA vacían los anaqueles del lado venezolano para llevárselos sin control a su país lo que hace que esto ocurra? ¿Es solo la política económica? ¿O son los colombianos los culpables?

No creo. Ni tampoco creo que la crisis provocada por Maduro se relacione nada más que con un objetivo electoral. Ahora debe haber un montón de colombianos con cédula venezolana, unos cuantos de ellos cedulados por Chávez para que votaran por él, que ya se deben haber decidido por castigar al chavismo en Venezuela. Y si Maduro hiciera al menos un intento de rectificación de sus políticas económicas, creo que hasta podría mejorar sus cálculos electorales.

La piedra de tranca verdadera está entre quienes rodean al presidente. Maduro no se cansa de decir que Obama está mal asesorado, que el colombiano Santos está mal asesorado. Yo quisiera saber quién es el que asesora a Maduro. Sobre todo después de ver cómo empezó todo esto de la crisis fronteriza.

Comenzó con el atentado a tres efectivos militares venezolanos en el Táchira hace ya dos semanas. Los atacados tenientes Daniel Veloz Santaella y Alexis Rodríguez Arias, ambos del Ejército, habían detenido días atrás, en las inmediaciones de la alcabala de Peracal, una camioneta tripulada por guardias nacionales cargada con drogas, más 3 millones de dólares y 47 millones de bolívares fuertes en efectivo. Los guardias detenidos alegaron que lo incautado pertenecía al comandante de la GN en la región.

Esto se supo por un informe obtenido por el diario ABC de España, reportado por su corresponsal en Caracas, Ludmila Vinogradoff. Dos días después de este hecho, los dos tenientes del Ejército y el cabo primero Miguel Núñez Martínez fueron emboscados y atacados en el barrio Simón Bolívar, de San Antonio del Táchira, cuando realizaban labores de inteligencia antidelictiva. En los dos días siguientes de la misma semana, Maduro decretó el estado de excepción en cinco municipios del estado Táchira.

El diario El Nuevo Herald, de Miami, dio información sobre la misma situación y además publicó que una decisión del presidente colombiano, Juan Manuel Santos, a finales de julio y en el mes de agosto, de extraditar a Estados Unidos a los colombianos Gersaín Viáfara y Oscar Hernando Giraldo Gómez, vinculados al narcotráfico y presuntamente a altos oficiales venezolanos, habría influido en la orden de Maduro de cerrar la frontera andina con Colombia y de las deportaciones, como presión del régimen, que supuestamente quiere impedir que se extradite a Estados Unidos a gente que “maliciosamente le quiere hacer daño a la revolución”.

El diario estadounidense afirma que según sus fuentes, a pesar de que Nicolás Maduro endilga el ataque contra los dos tenientes y el cabo del Ejército a fuerzas paramilitares, lo que ha pasado en realidad ha sido un choque entre bandas rivales integradas por militares venezolanos.

El negocio en la frontera no es solo el de la droga, que es enorme, también es grande el de la gasolina y el de toda clase de bienes a precios controlados que pasan de día y especialmente de noche por el frente de quienes supuestamente custodian la frontera.

Si son verdad todas estas teorías, olvidémonos de mayores disquisiciones políticas. Recordemos qué pasó cuando el “Pollo” ex jefe de la DIM fue regresado de Aruba, requerido por la DEA para ser enjuiciado en Estados Unidos, y recibido como héroe por el régimen. Recordemos qué pasó con los siete funcionarios chavistas sancionados por Obama, después de que los norteamericanos los acusaron de ser violadores de los derechos humanos y de complicidad en el tráfico de ilícitos hacia Estados Unidos. Los ascendieron de cargos y uno de ellos es un ministro clave de la seguridad del régimen.

La huida hacia adelante es enorme y larga, porque probablemente lo que hay que tapar es también muy grande. Este presidente sí parece estar bastante entrampado por sus asesores. No hay otra explicación razonable.

flares@cddamericas.org