• Caracas (Venezuela)

Fermín Lares

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Fermín Lares

El chavismo en la televisión estadounidense

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Hasta los años 80 del siglo XX, cuando un venezolano viajaba por el mundo, si había una referencia sobre Venezuela, podía ser sobre el petróleo, y empujadito, el Salto Ángel.

En 1979, Maritza Sayalero ganó el Miss Universo y desde entonces, con siete triunfadoras del mismo certamen de belleza, se fue alimentando la imagen de que las venezolanas eran las mujeres más bellas del planeta. ¿De Venezuela? Ah, el país de las mujeres bellas, empezaron a decirle a uno en el exterior.

Veinte años después, fue Chávez. ¿De Venezuela? Ah, Chávez.

La notoriedad internacional de Chávez tuvo varios caminos, pero el primero políticamente relevante fue el de la visita que hizo a Sadam Hussein en Irak, en el año 2000. Chávez fue a invitar a Sadam a la cumbre de la OPEP, que se celebraría ese año en Caracas. Fue el primer jefe de Estado extranjero que iba a ese país desde la invasión a Kuwait, en 1990. Entró por tierra desde Irán, porque la ONU había prohibido los vuelos hacia y desde Irak después de la guerra del Golfo.

A Chávez no le importó lo mal visto que era Sadam por la comunidad internacional. No tuvo empacho en lucirse en las primeras páginas de la prensa mundial como copiloto del dictador árabe recorriendo las calles de Bagdad.

Como se sabe, las excentricidades del nativo de Sabaneta aumentaron fuera y dentro de Venezuela. Adentro, no sólo se ponía a cantar en sus interminables cadenas televisivas, también se ponía bien agresivo con sus adversarios externos, como cuando en un mitin habló de esos “yanquis de mierda. Váyanse al carajo más de 100 veces”.

Chávez fue un inevitable objeto de sátira de los humoristas nacionales desde comienzos de su mandato. En el extranjero, no tardó en desarrollarse también una imagen pintoresca del personaje.

En el mundo de lo real, Chávez se dirigió a la Asamblea General de la ONU de 2006 con un “Aquí se paró el diablo”, en alusión al presidente de Estados Unidos. En el mundo de la fantasía, algunas series de televisión norteamericanas comenzaron a caricaturizarlo, exponiéndolo como el dictadorzuelo de un país con abundantes recursos.

En 2011, en la serie The Good Wife (La Buena Esposa), la firma de abogados del programa estaba manejando un caso de una empresa petrolera de servicios nacionalizada en Venezuela. Discutían que la ley obligaba al gobierno a indemnizar a la compañía. La discusión era en presencia de un Chávez en teleconferencia, a quien no se le veía la cabeza, pero sí su camisa roja, caminando como en una reunión de su gabinete, que decía que él iba a cambiar esa ley, recurriendo a una habilitante aprobada por la Asamblea en 2008, que le permitía modificar las leyes a su antojo para proteger los intereses de Venezuela. “Los americanos quieren mi petróleo. Están sedientos. Todos los americanos…, excepto Courtney Love (la cantante y actriz que estuvo casada con el difunto Kurt Cobain). Ella no. Incluso ahorita, ella no es apreciada en su propio país. ¿Dónde está su Oscar, dónde?” Y uno de los abogados de la serie, que está viendo a Chávez en la pantalla, dice: “¡Dios mío! Esto es como estar en una película de Woody Allen!”

El pasado noviembre, apareció en Madam Secretary (Señora Secretaria), otra serie de TV, un presidente “Suárez”, fanático del beisbol, a quien le llevaron un pelotero americano-venezolano como parte de la comitiva de la Secretaría de Estado a Venezuela. El jugador iba como elemento suavizador y muestra de la buena voluntad para suscribir unos convenios bilaterales. La misión gringa también tenía como objetivo averiguar sobre unos fondos que tenía en Venezuela un fallecido secretario de Estado con ambiciones presidenciales. Todo estuvo a punto de fracasar cuando el pelotero se reveló públicamente como gay frente al presidente y éste, en un arranque machista, casi cancela todos los acuerdos. Suárez es advertido de que si no se producen los acuerdos, Estados Unidos corta todos sus lazos comerciales con Venezuela. Suárez entonces accede.

Más en serio, Vice News, un noticiero de Youtube que también aparece como una serie en HBO, ha sacado varios reportajes sobre la criminalidad en Venezuela. Vice se ha popularizado tanto entre la generación del milenio que Obama les concedió este marzo una entrevista que han venido publicando en varias partes.

Vice en HBO dedicó este viernes la mitad de su programa al aumento del tráfico y consumo de cocaína en Europa, dentro del cual Venezuela jugaría un papel clave. De entrada, el reportero se presentó subiendo por la Caracas-La Guaira diciendo que estaba en Venezuela, un país que se está convirtiendo por mucho en un narco-Estado, y ya es el gran centro de distribución de la cocaína colombiana que va hacia Europa y Estados Unidos.

El periodista entrevista en un barrio de Caracas a un individuo con acento colombiano, con el rostro cubierto completamente, que dice tener 10 ranchos en ese barrio llenos de paquetes de cocaína. En cada casa tiene el equivalente de 7 a 8 millones de dólares en drogas. El individuo dice que paga muy buen dinero a las autoridades. “Desde el N° 1 en este país, hasta el N° 50, son corruptos,” le espeta al periodista.

Un agente de la DEA asegura en otra entrevista que Venezuela es un centro de control y comando del tráfico de cocaína colombiana. Y al mencionar el caso de Hugo Carvajal, el ex jefe militar de inteligencia que la DEA intentó capturar en Aruba, lo señala como “tan solo la punta del iceberg”. “El involucramiento de los venezolanos es desde hace tiempo, con sus vínculos con las guerrillas de las FARC,” dice el agente. Los narcotraficantes se mueven en Venezuela, asegura, con total impunidad.

El narco entrevistado, ahora en una lancha desde donde se ve la costa del litoral central y el cerro El Ávila, dice mientras empaca la cocaína: “Nosotros controlamos las calles y todas las alcabalas. Eso es sencillo”. Las lanchas de los narcos trasladan la mercancía a unos barcos no muy lejos de la costa, que irán a países africanos desde los cuales la cocaína se mueve por varias rutas del Sahara hacia Libia, Argelia y Mali, con destino a los países europeos. Los países del África occidental están recibiendo una carga de 60 toneladas de cocaína al año, que según Naciones Unidas es la mitad del consumo de toda Europa.

El periodista le pregunta al agente de la DEA si hay relación entre el tráfico de droga suramericana y grupos terroristas, y éste afirma que Hamas, Hezbolá y los socios de Al Qaeda en el Magreb reciben financiamiento del narcotráfico. “La mayor parte del dinero que financió el atentado en Madrid vino del narcotráfico,” dijo el agente, refiriéndose a las bombas que mataron 191 personas en 4 trenes de Madrid, en marzo de 2004.

En el programa aparecen otras entrevistas a narcotraficantes africanos, descripciones in situ de cómo se mueve la droga por el Sahara hacia Europa, y una conversación con el ex secretario general de la ONU, Kofi Annan, quien resalta la naturalidad de la alianza entre narcotraficantes y extremistas islámicos, que ejercen sus actividades en territorios de Estados fallidos, donde no existe el Estado de Derecho, ni ley ni orden.

Esa es la imagen que está adquiriendo Venezuela ahora. La de un Estado donde impera la impunidad y la criminalidad no tiene control, la de un Estado que tiene hace tiempo lazos amistosos con los guerrilleros colombianos narcotraficantes de las FARC, con afinidades ideológicas y simpatías con Irán y Siria, donde la ley se aplica según la conveniencia del régimen, donde pareciera haber un manejo turbio de fondos financieros.

El pintoresco Chávez murió. Real o ficticia, la televisión está mostrando “la amenaza”.