• Caracas (Venezuela)

Fermín Lares

Al instante

Todavía en luna de miel

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El Estudio Nacional de Gobierno y Coyuntura de finales de febrero y comienzos de marzo del Instituto Venezolano de Análisis de Datos (IVAD) confirma que el desabastecimiento y la escasez siguen siendo el problema que más afecta en lo personal a los venezolanos. Y lo viene siendo desde antes del 6-D. El alto costo de la vida es el segundo problema que más afecta a los ciudadanos, también desde antes del 6-D. El tercero sigue siendo la inseguridad.

La pregunta del IVAD sobre lo que la población considera que le afecta mayormente en el plano personal ofreció casi 20 opciones de respuesta y el desabastecimiento fue escogido como el mayor problema por más de 40% de los encuestados.

La investigación también confirma, como ya lo han hecho otras encuestadoras, que la gente no quiere a Maduro ni a su gobierno. En este sondeo del IVAD, más de 80% dice que le gustaría un cambio en la conducción del país y 72% opina que el gobierno dirigido por Nicolás Maduro va por la dirección equivocada.

La “Oposición” está todavía bien colocada en la percepción de los encuestados, pues casi 60% piensa que tiene la capacidad y determinación para cambiar el actual estado de cosas en el país. Del 6-D para acá, la mayoría aún tiene sus expectativas puestas en la nueva Asamblea Nacional (AN). Casi 40% tiene muchas expectativas y 18% dice que tiene algunas.

¿Pero qué quiere la gente de esta nueva Asamblea? Cuando se pidió a los encuestados que indicaran espontáneamente lo más importante que debe hacer la nueva AN, la mención más frecuente fue “legislar en materia de economía y desabastecimiento” (38,9%). La otra única respuesta con dos dígitos porcentuales (15,7%), pero lejos de la primera, fue “reactivar el revocatorio al Presidente”. “Sacar al país de la crisis/activar el aparato productivo”, respuesta muy ligada a la necesidad de legislar en materia económica, tuvo 9%, al igual que “Cumplir la promesa de cambio”, que puede vincularse tanto al orden económico como al político.

Las respuestas espontáneas de la población indican, pues, que lo primero que se desea de la oposición, que es la fuerza que domina la Asamblea Nacional, es que se busque una salida al problema del desabastecimiento y de carestía que padece la población. Salir del gobierno y de Maduro, que también son fuertes aspiraciones, están, no obstante, en un segundo plano. Sin embargo, la discusión pública que ha prevalecido entre los temas propuestos por la oposición ha sido el del desplazamiento del poder del gobierno actual. 

A los encuestados se les presentaron separadamente 4 opciones sobre lo que creían debía ser la prioridad más importante de la nueva Asamblea Nacional. Reformar las leyes económicas salió de primera (+35%).Activar los mecanismos constitucionales para sacar a Maduro fue la segunda (32%). Apoyar con nuevas leyes la gestión de Nicolás Maduro (18%) fue la tercera. Liberar los presos políticos fue la última de las cuatro opciones deseadas (+11%).

El dilema de la dirigencia opositora sobre el curso de acción a tomar no es fácil. ¿Qué hacer de acuerdo con estas apreciaciones? ¿Qué será más fácil, salir de Maduro o buscar maneras de componer el país?

Hay una realidad que de entrada impuso un límite a los dirigentes de oposición para decidir sobre este dilema. Ninguno de los partidos democráticos representados en la MUD puede sacar a Maduro del poder ni adelantar cambios por sí solo; todos entienden que para avanzar en sus grandes metas han de mantenerse unidos. Esta realidad los constriñe, por la fuerza con que se mueven la diversidad de intereses de las organizaciones que componen la Mesa de la Unidad Democrática.

Al perder Capriles frente a Maduro, se agudizó la pugnacidad interna que llevó a algunos a irse por “la salida” y a organizar por su cuenta manifestaciones públicas, frente a otros que buscaban más comedimiento, mientras se recorrían supuestos caminos naturales de búsqueda de un triunfo electoral y pacífico de la oposición. Esto dicho así, a grandes rasgos, para no volver a detalles que todo el mundo conoce.

Los partidarios originales de la salida tenían y siguen teniendo como prioridad que el régimen se vaya por la vía más rápida; que eso es por lo que hay que trabajar, aunque contradictoriamente propongan el largo proceso que conlleva realizar una asamblea constituyente para salir del régimen. Este sector también propicia la renuncia presidencial, que por ahora depende de la voluntad de Maduro, quien no está dispuesto a irse de Miraflores. El otro sector se va por la enmienda constitucional para recortarle el periodo al presidente, o por el referéndum revocatorio, que, por cierto, la misma encuesta del IVAD da como opción preferida por la mayoría de los encuestados.

La MUD decidió salomónicamente que todas las opciones eran aceptables, a fin de proteger la necesaria unidad política frente al régimen, pero no pudo evitar que el tema del cambio de gobierno se convirtiera en la prioridad aparente de las fuerzas políticas de oposición. La propia acción parlamentaria así lo indica.

Después de tres meses de  haber asumido las riendas de la Asamblea, la oposición democrática todavía no ha terminado de aprobar el proyecto de ley para la Activación y Fortalecimiento de la Producción Nacional, que de las leyes presentadas hasta ahora en el Parlamento es la que mejor pudiera responder al criterio de los encuestados en el estudio presentado por el IVAD sobre lo que consideran prioritario para la población. El proyecto se aprobó este mes en primera discusión. A decir verdad, ni siquiera el proyecto de ley de Amnistía, de prioridad política, se ha aprobado.

Otra pregunta cerrada que formuló el IVAD fue sobre las opciones en que debe concentrar la nueva Asamblea Nacional sus mayores esfuerzos. Aprobar leyes que este gobierno acepte y que lo ayude a encontrar soluciones consiguió casi 42% de aprobación. Aprobar mecanismos democráticos para salir de este modelo de gobierno fracasado fue la segunda opción de más aceptación, con casi 29%. Aprobar leyes que ofrezcan soluciones, aunque este gobierno las rechace fue la tercera opción, con una diferencia de unos tres puntos respecto a la anterior (26%).

La última convocatoria nacional que hizo la dirigencia democrática a manifestar contra el régimen por la crisis que atraviesa el país, al menos en Caracas, la ciudad más aguerrida, no estuvo muy concurrida. En los números de encuestas como esta del IVAD debe estar la respuesta a por qué no salió suficiente gente a las calles en esa oportunidad.

El debate público dominante es también sobre opciones políticas que van a encontrar barreras muy altas en la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, un tribunal reformable y sustituible a través de una nueva legislación, que inexplicablemente la dirigencia de los partidos democráticos no ha propuesto en la Asamblea y que es clave para definir de una vez por todas la naturaleza de este régimen.

Uno desea que la ya insostenible situación que vive Venezuela encuentre solución por la vía democrática, pacífica y electoral, como lo propugna la MUD, y que sean los partidos políticos y sus dirigentes quienes se encarguen de encontrar esa solución y restablezcan la democracia y la prosperidad entre los venezolanos. La luna de miel continúa. Que no haya tiempo para el desencanto.