• Caracas (Venezuela)

Fermín Lares

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Fermín Lares

Pidiendo cacao en China

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Lo pintarán como un gesto solidario de la China revolucionaria hacia la patria bolivariana, para contrarrestar los diabólicos deseos del imperio y sus aliados nacionales de acogotar al régimen para controlar a sus anchas el petróleo venezolano. Pero la realidad es que el hombre se fue a Pekín a pedir cacao.

Quienes le tienen la mano en el pescuezo a Venezuela ahorita son los chinos. Y, la verdad sea dicha, si no la agarra el chingo la agarra el sin nariz.

Me explico: según variadas estimaciones, Venezuela produce actualmente unos 2,5 millones de barriles diarios de petróleo, y de esta cantidad exporta alrededor de 1,8 millones de barriles, de los cuales alrededor de 800.000 barriles de crudos y productos se van para Estados Unidos.

Por otra parte, el mercado de exportación petrolera que ha crecido más para Venezuela en los últimos tiempos es el chino, adonde se enviaban hace 8 años unos 56.000 b/d de petróleo y adonde salen hoy entre 540.000 y 640.000 b/d, dependiendo de la fuente que se cite.

Según la agencia oficial de información energética de Estados Unidos, en 2013, salieron para China más de 260.000 b/d de crudo venezolano. Los números de Pdvsa del mismo año hablan de 369.000 b/d de crudos y productos enviados a ese país, con 485.000 b/d que también se fueron como pago por deudas adquiridas. El ex ministro de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez, dijo el año pasado a la prensa venezolana que a China se enviaban 640.000 b/d de petróleo y de estos, 310.000 barriles iban para amortizar deuda.

Otro destino importante de las exportaciones petroleras venezolanas, como se sabe, son las naciones que forman parte del convenio Petrocaribe, y Cuba, que en conjunto se estima que reciben unos 400.000 barriles de crudos y productos venezolanos, según fuentes norteamericanas. Asimismo, fuentes de Estados Unidos y venezolanas refieren que aproximadamente 400.000 b/d de petróleo salen para la India, y el resto de la exportación venezolana se distribuye en Europa, Singapur y países suramericanos.

Es decir, una cifra cercana a la mitad del petróleo que Venezuela exporta va a Estados Unidos, que paga de contado por este producto. De la otra mitad, 400.000 barriles se van a una suerte de barril sin fondo flotando en el Caribe, pues los antillanos de Petrocaribe y Cuba pagan o en especie, como el caso cubano (a través de servicios médicos, deportivos y otras asesorías), o a largo plazo (hasta 25 años), con un interés de 1% y cuando mucho con una inicial que puede ser solo 5% de lo adeudado, con un periodo de gracia de hasta dos años.

Si una porción importante de los crudos y productos que se van a China son para pagar deuda, ello significa que Venezuela tampoco recibe dinero contante y sonante por ese concepto, igual que ocurre con el Caribe. Este hecho ayuda a colocar a Venezuela frente a Estados Unidos en una situación de dependencia mayor que la que tenía cuando Chávez llegó al poder, pues hoy día 95% de los ingresos por exportación que tiene el país provienen del petróleo, siendo Estados Unidos el mercado mayor, que paga a tiempo y en efectivo, mientras que por lo menos 2/3 del mercado de exportación petrolera venezolana sirve es para pagar deudas o para recibir servicios y pagos en especie.

La dependencia con los norteamericanos, no obstante, se produce fundamentalmente por la manera como el chavismo ha conducido la economía, en general, y la industria petrolera, en particular. La economía venezolana se hizo más dependiente del petróleo, y por consiguiente de Estados Unidos, después de que el régimen durante 15 años expropió y arruinó toda clase de empresas productivas agropecuarias y alimentarias, después de que estatizó toda clase de industrias que ahora no funcionan, después de aprobar innumerables leyes que restringen el funcionamiento productivo del sector privado, sobre todo su seguridad jurídica, y todo ello devino en un deterioro del ambiente para invertir, en la reducción de la capacidad productiva nacional y en la disminución de las exportaciones no petroleras.

Con Estados Unidos se da la circunstancia, además, de que la exportación de crudos y productos venezolanos a ese país ha ido disminuyendo, mientras que la importación de derivados petroleros americanos a Venezuela ha aumentado. Esto se ha dado no solo por la diversificación de los envíos petroleros a otros países, por razones ideológicas, sino también por la disminución en la producción, dada la ineficiencia en el manejo de la industria petrolera. Asimismo, se redujo la inversión y mantenimiento de las refinerías venezolanas, que producían derivados al menos para satisfacer el mercado interno. Hace una década, Estados Unidos enviaba a Venezuela unos 7.000 barriles diarios de productos petroleros. En 2013, el envío aumentó a 84.000 barriles por día.

Maduro se va a China a pedir cacao, porque no hay de dónde sacar reales con unos ingresos petroleros mermados como están hoy, con la pronunciada baja de los precios de los últimos seis meses, sin un panorama en el que se avizore que van a amentar en un futuro ni siquiera mediato. El país no tiene otra fuente de ingreso.

Los países árabes de la OPEP tienen la capacidad financiera y de ahorro para soportar los bajos precios del momento, que ocurren, entre otros factores, por aumentos en la producción de hidrocarburos por parte de países no miembros de la OPEP, como Estados Unidos, que ha descubierto nuevas formas de extraer petróleo en esquistos de gran profundidad. Los árabes quieren contener las nuevas inversiones en la búsqueda de crudo manteniendo los precios bajos, mientras que países como Venezuela e Irán, con menores reservas fiscales, menor capacidad de producción y mayor dependencia en los hidrocarburos, abogan por los precios altos.

Maduro quiere verse con los árabes también, pero dadas las circunstancias, va a pedir primero cacao a los chinos, a ver si son más flexibles en su demanda de los 330.000 barriles diarios de petróleo comprometidos para pagar la deuda de 46 millardos de dólares que Venezuela tiene con ellos desde hace 7 años y de la cual ha amortizado unos 20 millardos de dólares, con petróleo. Los chinos verán también si le otorgan más fondos a Maduro, que con la situación económica actual del país luce menos probable.

Maduro se encuentra en una inmensa paradoja, por el entrampamiento ideológico en que se ha montado el régimen que hoy dirige. La mayor parte de los dólares con los que cuenta vienen del imperio mismo, del cual el chavismo se hizo más dependiente, y la alternativa que busca en China, para obtener la liquidez que hoy requiere, lo obliga a drenar las propias capacidades de pagos a largo plazo, comprometiendo la producción petrolera a futuro.

Es una manera de pedir fiao un poco rara. Por eso va a pedir cacao.