• Caracas (Venezuela)

Fermín Lares

Al instante

Nacho

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Tuve sentimientos encontrados al ver el discurso de “Nacho” en la Asamblea Nacional por el Día de la Juventud. Tremendo discurso, comenté inmediatamente en Facebook. “Me dolió escucharlo. Me confieso impaciente con la productividad de la oposición”, escribí también en ese medio.

Se trata de un chamo exitoso, que se está ganando sus buenos y merecidos reales con su creatividad artística. Como andaba por el mundo sin haberse definido políticamente en público, se codeó por un tiempo, como él mismo lo reconoció, con los nuevos ricos chavistas, con algunos de los que no se han cogido millones, sino miles de millones de dólares, gente que despalilló el erario público como nunca lo había hecho nadie en Venezuela. Y con la peladera en que se encuentra el país.

Sentimientos encontrados, digo, porque qué bonito es ver a un joven venezolano tan claro, que haya escrito un discurso político tan completo, sin ser político. Dio en la madre. Dijo todo lo que tenía que decir. Con sentimiento. Con un agradable acentico maracucho que me pareció percibir, a pesar de que su biografía dice que nació en Lecherías. Debe ser hijo de petrolero.

Sentimientos encontrados, porque mientras veía y escuchaba el discurso, aparecían imágenes regocijantes de los diputados de la oposición, que eran quienes estaban en el recinto, porque los oficialistas no se iban a calar la descarga que ya se esperaban. Los diputados de oposición aparecían encantados por lo que decía el cantante, un reguetonero que estaba cantando verdades. Ahí me dio un poco de rabia y también sentí dolor.

Sentí dolor, porque es mucho lo que están padeciendo mis compatriotas venezolanos, muy bien descrito por Nacho en su discurso. Sentí dolor, porque me sentí impotente. ¿Hasta cuándo esto que está pasando en Venezuela? Sentí rabia y dolor, porque –perdónenme la falta de corrección política– me pareció que los líderes democráticos han hecho bastante, y no ha sido fácil, pero no suficiente. Sentí rabia y dolor, porque mientras un joven venezolano lleno de energías y esperanza, como hay muchos en Venezuela y fuera de ella, estaba hablando desde el corazón, clamando por un cambio y a la vez pidiendo a su coetáneos, a su generación, que se mantengan críticos, incisivos, que tengan coraje para eso, que luchen, pero con una mentalidad democrática, con un mensaje bien puro, pero no ingenuo, nuestros líderes democráticos sonreían regocijados con su palabra, y yo sentía como que algo me faltaba.

Voy a decir aquí algo que he sugerido en otras ocasiones, eximiéndome de actuar correctamente políticamente, de acuerdo con lo que la gente espera y desea que uno diga en este momento sobre la oposición, después del triunfo que tanto nos ha alegrado del 6-D. La dirigencia democrática venezolana a veces no luce como teniendo apetito de poder, apetito de poder para servir. Si la MUD sabía que iba a ganar las elecciones parlamentarias ¿por qué no tenía dos o tres leyes preparadas de antemano, antes de asumir? La Ley de Amnistía podía haber sido una, que es una prioridad política, pero no necesariamente una prioridad de la población, acosada por los problemas económicos, de la escasez y de la pésima carencia de buenos servicios públicos. Una ley de reforma del Tribunal Supremo de Justicia ha podido ser otra, para acabar con el más importante escollo que tiene hoy la Asamblea Nacional para hacer algo por el país.

Chávez violó la Constitución y aprobó la modificación de una ley orgánica, la anterior ley que regía al TSJ, y llenó el alto tribunal de jueces chavistas, con la mayoría simple que tenía en la Asamblea. ¿Por qué la MUD no tenía preparado ese proyecto de ley para aprobarlo rápido en la nueva legislatura? ¿Dónde están los juristas democráticos que han podido ayudar a la MUD a hacer eso? ¿Por qué esperar que se haga un estudio en la Asamblea, que pase por todos los procesos de discusión en las comisiones y en la plenaria, en vez de tener algo listo e irlo aprobando rápido con la aplanadora que hoy tienen en el nuevo Parlamento? Una reforma del Tribunal Supremo de Justicia luce más apremiante que las vías que se están discutiendo para salir legal y constitucionalmente de Maduro, la nueva ficción nacional, como lo puso recientemente en México el talentoso colega Alberto Barrera Tyszka. Así todos queramos salir de Maduro y del régimen ya.

Parte de la escasez de productos básicos alimenticios y medicinales, que es lo que hastió a los electores el 6-D, puede paliarse con una legislación que corrija las atrofias creadas por Chávez en la economía desde que expropió empresas y fincas productivas, limitó la competencia y la productividad empresarial a través de excesivas regulaciones de precio y del mercado laboral, restringió la capacidad de distribución de los productos mediante la creación de innumerables medidas burocráticas de supervisión y control que limitan el transporte eficiente de las mercancías, y mantuvo restringido y viciado el acceso a las divisas.

La nueva Asamblea tenía, o aún tiene, un capital político que gastar en eso, que a medida que pasa el tiempo le va a ser más difícil administrar, quizás suponiendo que dejándole el muerto al gobierno va a permitir al nuevo liderazgo mantener altos niveles de popularidad. La gente votó el 6-D contra Maduro, o se abstuvo de darle apoyo, por el descontento y la gravedad que genera la inmensa, gigantesca crisis económica expresada en la escasez de bienes y ahora horrenda prestación de servicios. Y eso no hay que olvidarlo. Esa es la primera prioridad. Si la gente siente que eso se está atendiendo, no va a chistar cuando se le propongan medidas para salir constitucionalmente de Maduro y del régimen.

Ayer empezaría la primera discusión del Proyecto de Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional en la Asamblea, presentada al foro el 4 de febrero. Y en menos de mes y medio, la legislatura dominada por la oposición democrática ha aprobado en primera discusión tres proyectos de leyes, el de Otorgamiento de Títulos de Propiedad a Beneficiarios de la Gran Misión Vivienda Venezuela, el del Bono de Alimentación y Medicamentos para Jubilados y Pensionados y el de Reforma del Decreto 2.179 con Rango y Valor de Fuerza de Ley de Reforma Parcial de la Ley del Banco Central de Venezuela.

La aprobación en primera discusión de estos proyectos ya apunta hacia un promedio de aprobación de leyes muy superior al de la Asamblea Nacional de los últimos tres años, dominada por el oficialismo chavista. Uno entiende también que son demasiadas las cosas por cambiar dentro del desastre en que el chavismo ha sumido el país. Las prioridades son muchas.

Los líderes democráticos están trabajando y se siente que están haciendo esfuerzos por entenderse para enfrentar con éxito las calamidades que sufre el país. Ojalá establezcan con precisión las prioridades más necesarias, al ritmo que exigen las circunstancias y poder acabar más pronto que tarde con el malandraje e ineptitud que hoy gobiernan a Venezuela. Nacho, su generación y los que vienen detrás merecen algo mucho mejor.