• Caracas (Venezuela)

Fermín Lares

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Iowa

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Los dos grandes ganadores de las asambleas partidistas que se celebraron este lunes en el estado central de Iowa, en los Estados Unidos, fueron tres senadores, dos cubano-norteamericanos de estados con altísima población latina, Ted Cruz, de Tejas, y Marco Rubio, de Florida, y un judío nacido en Brooklyn, Nueva York, Bernie Sanders, quien representa en la cámara alta al estado de Vermont.

Los resultados de Iowa se produjeron contrariando la mayor parte de los pronósticos. Se impuso la calidad del activismo de los triunfadores, la movilización de los simpatizantes, importante en un estado en el que las primarias partidistas se celebran en reuniones de los militantes de más de 1.600 distritos electorales repartidos en los 99 condados (municipios) de la jurisdicción.

El contacto personal, cara a cara, es allí fundamental. Prueba de ello es el contraste de los resultados con lo que indicaban las encuestas. Donald Trump, del lado republicano, venía ganando por meses en las encuestas nacionales y locales; en Iowa aventajaba a Ted Cruz por cinco puntos y a Marco Rubio como por 10. No obstante, Cruz se impuso en la delantera con 28%, Trump quedó de segundo con 24% y Rubio con 23%. Los cubanos se movieron mejor en su desplazamiento entre el electorado.

Cruz tuvo en su contra la oposición frontal del republicano gobernador del estado, quien alegó que el senador tejano era contrario a los intereses económicos de Iowa, por oponerse al subsidio al etanol derivado del maíz, producto que este estado genera en abundancia. Cruz, no obstante, obtuvo la victoria, con su discurso acérrimamente negador de cualquier tipo de intervención del Estado en la economía.

A Trump no le benefició la inmensa cobertura de medios nacionales con la que siempre ha contado, por lo controversial de su candidatura, insultando y menospreciando a la inmigración latina, proponiendo se impida la inmigración a musulmanes que quieran ingresar a los Estados Unidos, agrediendo verbalmente a periodistas, a mujeres, a personas discapacitadas y a los contendores en su partido. A Trump le faltó contacto directo con la gente, no contaba con la maquinaria necesaria de activistas y tuvo que recurrir a giras en sus aviones y helicópteros para tener alguna presencia en la localidad.

La mayoría de la población de Iowa no solo es blanca, sino también protestante y mayormente evangélica. Esta corriente religiosa es muy influyente en el estado. Si Trump le llegó a esta parte de la población fue a los evangélicos sin educación universitaria, a los que forman parte de sus seguidores naturales, aquellos a quienes les impacta la promesa de volver a los Estados Unidos de antes, menos diversos racialmente, más cerrados a la inmigración, que tienen problemas de empleo por la transición de una economía manufacturera a una de mástecnología, de servicios y más dependiente del consumo. Cruz, que es un exponente del llamado Tea Party, la extrema derecha republicana, y de padre evangélico, ganó los adeptos máspíos y a la vez más cultos de esta tendencia religiosa, que tambiénpenetró en algo Rubio, con un mensaje cristiano y católico.

Rubio, por su parte, recibió inmediatamente antes de la elección iowanael respaldo del periódico más importante del estado, Des Moines Register, con lo cual indirectamente recibió un espaldarazo importante del establecimiento, del centrismo de su partido.

Trump, por ahora, tiene ventaja sobre los demás candidatos en la próxima elección primaria de la semana que viene, en Nueva Hampshire. Allí tiene casi 20 puntos por encima de Cruz. Pero ahora va con plomo en el ala, debido a que su moto es que él es y ha sido siempre un ganador, un ganador que va a poner a Estados Unidos a ganar otra vez, un ganador que empezó perdiendo en Iowa.

Nueva Hampshire es un estado del noreste del país, más cerca de Nueva York, de donde es Trump, y vecino de Vermont, de donde es Sanders. Es un estado donde las primarias no son con asambleas, sino a través de una votación común y corriente. Allí cala más una campaña de medios y de dinero que en Iowa. Nueva Hampshire es, además, un estado más liberal. Moderados republicanos como el gobernador Christie, de Nueva Jersey, también del área, como Kasich, de Ohio, o del establecimiento, como Jeb Bush, tienen teóricamente más chance allí. Pero Rubio trae más impulso ahora desde Iowa y las élites moderadas del partido están desesperadas por los avances indetenibles de Trump y de Cruz; las élites pudieran empezar a promover a Rubio como la alternativa frente al tejano y al mil millonario empresario inmobiliario.

En la tienda de los demócratas, Sanders es otro ganador, porque hace unos meses era casi un desconocido a nivel nacional y ahora en Iowa terminó con un empate virtual con Hillary Clinton. Hasta pasada la medianoche de este lunes, los escrutinios daban a Clinton 50% de las preferencias electorales y 49% a Bernie Sanders, un candidato que en julio del año pasado estaba 20 puntos por debajo de Clinton en las mediciones para este estado. Y en Nueva Hampshire, el estado de al lado de donde Sanders es senador, se avizora una victoria del precandidato autodenominado socialista democrático, que le lleva a Clinton una ventaja de 18 puntos, 55 a 37 por ciento.

La sintonía del discurso con lo que siente hoy el electorado norteamericano sigue siendo importante. La gente de un lado y del otro del espectro político quiere ver más entendimiento entre los políticos de Washington respecto a los problemas que hoy aquejan a la población: los bajos salarios, la multiplicación de empleos para poder sostener el hogar, el crecimiento y progreso económicos que no terminan de llegarle a la mayoría, la carestía y acceso real a los servicios de salud, el incremento en el costo de la educación superior. Una porción del electorado republicano se siente además amenazada por la diversidad racial y la inmigración ilegal.

En los temas del debate público llevan la delantera los radicales de uno y otro bando, Trump y su populismo de derecha, junto con el extremismo conservador de Cruz,del lado republicano, y Bernie Sanders, en la acera demócrata, con su proclamada lucha contra Wall Street y las grandes corporaciones, que a su juicio controlan los procesos electorales y la economía únicamente para satisfacer sus intereses.

En Iowa, el neurocirujano afro-americano Ben Carson, quien está incursionando por primera vez en política como precandidato presidencial, fue quien llegó de cuarto, con cerca de 10%, otro abanderado de los evangelistas que se sienten abandonados y manipulados por las élites de Washington.

La importancia de Iowa y de Nueva Hampshire en las carreras por la nominación presidencial en los dos partidos de la democracia norteamericana radica simplemente en que son las dos primeras manifestaciones del electorado sobre lo que la gente piensa de los candidatos. Van dando una idea al menos de los que se deben ir retirando, como ocurrió este lunes con el ex gobernador O’Malley, de Maryland, quien ya no corre en el Partido Demócrata, y el ex gobernador de Arkansas, Huckabee, quien se retiró de la competencia en el Partido Republicano.

Después de las primarias en estos dos estados preeminentemente blancos, se testearán las aguas en Carolina del Sur, donde la población negra ya es importante y la diversidad, además de étnica, lo es en lo social.

@LaresFermin