• Caracas (Venezuela)

Fermín Lares

Al instante

Fermín Lares

Cuéntame una de espías

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La guerra asimétrica está en su cuarto, en la cocina o en el recibo de su casa.

No hablamos de la fantasiosa guerra con Estados Unidos a la que a veces se refería Chávez. Aquella era una pelea de sombra, como las imaginarias conspiraciones norteamericanas contra Maduro. La verdadera guerra asimétrica es la que están dando el llamado Estado Islámico (EI), Al Qaeda y similares y los Estados-nación de las potencias occidentales.

La de EI es de unas características singulares, porque combina la asimetría con la guerra convencional, ocupando territorios en Siria e Irak, con la intención de formar un califato. Hasta ahora, el EI no ha golpeado a americanos o europeos en su propio terreno, como sí lo han hecho Al Qaeda y compañía. Pero la amenaza está latente, porque el control territorial en Siria e Irak, e incluso los oprobiosos asesinatos de periodistas y rehenes americanos y japoneses, han animado el reclutamiento para la causa de jóvenes islámicos ciudadanos o residentes en Europa y Estados Unidos, según comentan periodistas y confirman los gobiernos occidentales. Estos jóvenes pudieran regresar a sus países de origen y producir atentados.

Justo antes de escribir esta nota, veíamos el final de un programa de Telesur, donde se acusaba a la TV norteamericana de distorsionar la imagen del mundo islámico y orientar la opinión hacia el desprecio contra quienes profesan la religión mahometana. Ponían como ejemplo una escena del programa Homeland, donde la esposa del Sargento Brody, uno de los personajes principales, descubre el Corán con que rezaba a escondidas su marido, y le reclama mientras tira el libro al piso: “Estos son los que te torturaron”, aludiendo a los musulmanes, de lo cual el comentarista en Telesur deduce que era una generalización que buscaba el odio contra los mahometanos.

La escena se produjo en esos términos, pero seguidamente, el convertido musulmán Sargento Brody le advirtió a su esposa sobre lo sagrado del libro, y en otra escena envolvió el Corán en una toalla blanca y lo enterró en el patio trasero de su casa, como un objeto sagrado que había sido profanado.

De Homeland se pueden sacar un sinnúmero de conclusiones políticas, depende de quien esté viendo la serie, pero nadie puede negar que una de las proposiciones del show ha sido la de condenar el uso irresponsable de los llamados drones en los bombardeos contra objetivos terroristas. La rabia del personaje Brody contra el estamento gubernamental estadounidense es por una matanza de inocentes que rodeaban al “Bin Laden” de la serie, en un bombardeo en el que, de paso, el líder terrorista salió ileso del acribillamiento.

Homeland es una serie excelentemente actuada y producida, que transmite Showtime. Su protagonista es Claire Danes, quien representa a una agente de la CIA con desorden bipolar. El británico Damian Lewis –el Sargento Brody– fue la contraparte de Danes en las primeras tres temporadas de la serie. Barack Obama ha dicho que no se pierde el programa cuando está en el aire, al igual que los demás políticos y periodistas de Washington. Los seguidores venezolanos en el exterior pusieron un grito en el cielo cuando Brody apareció en unos capítulos secuestrado en la Torre de David, con escenas grabadas en la propia torre caraqueña.

Homeland forma parte de una corriente en boga actualmente en la TV norteamericana, de un conjunto de programas donde el elemento central es el espionaje, y se exalta en la mayor parte de los casos el papel de las agencias de inteligencia, incluido el FBI, y en otros casos hasta de espías rusos, como en The Americans.

En la vida real, la CIA ha jugado un papel preponderante en esta guerra de Estados Unidos, como estado-nación, contra entes no estatales, como Al Qaeda y EI. No debe olvidarse que las primeras incursiones en Afganistán, después del 11 de septiembre de 2001, fueron avanzadas por la CIA. Las aeronaves no tripuladas, popularmente conocidas como drones, ahora controladas por la Fuerza Aérea, fueron originalmente manejadas por esta agencia de inteligencia.

El papel de la CIA en la guerra asimétrica se ha trasladado a la televisión a través de sus propios agentes, y no de manera encubierta. A los ex agentes de inteligencia que se iban al sector privado para convertirse en contratistas militares y civiles, o en asesores de los propios organismos para los cuales trabajaban, se le agregaron ahora aquellos que publican memorias recogidas por el cine y otros que han incursionado en Hollywood como guionistas y productores.

“La CIA es sexy”, declaró al Washington Post Rodney Faraon, uno de los productores de State of Affairs, una serie nueva de la cadena NBC, también acerca de una funcionaria de la CIA, encargada de la información diaria de inteligencia al presidente –otra mujer, de raza negra.

Faraon y su coproductor, Hank Crumpton, son dos ex agentes de la CIA, lo mismo que Joe Weisberg, el creador y coescritor de The Americans, que transmite la cadena Fox. Ahora que los rusos regresaron al campo de los “malos”, The Americans es sobre una pareja de espías soviéticos de la época de Reagan, que vive como cualquier familia americana, en un suburbio de Washington. Este programa fue catalogado por los críticos estadounidenses como una de las 10 mejores series del año pasado. El que la ve no quiere que descubran a los espías rusos, así como uno no quería que le pasara nada a Tony Soprano, en Los Sopranos.

Si a Homeland le siguió State of Affairs, a The Americans le siguió Allegiance (Lealtad), de NBC, que versa sobre un genio igualmente de la CIA, cuyos padres y una hermana son ex espías de la URSS. Otros shows con influencia temática y asesoría de ex agentes son Blacklist (la Lista Negra), donde la criminalidad internacional se mezcla con el espionaje y el terrorismo, y Persona de Interés, sobre una guerra de computadoras que pone en riesgo la seguridad individual y nacional, ambos con gran audiencia.

Ya no es que si cuéntame una de vaqueros. Ahora es cuéntame una de espías, con la guerra asimétrica extendida a la televisión.