• Caracas (Venezuela)

Fermín Lares

Al instante

Charlatanes

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El debate del miércoles de los precandidatos republicanos norteamericanos transmitido por CNN demuestra un par de cosas: que a los charlatanes de la política hay que enfrentarlos y que los populistas demagogos se desinflan cuando se les opone con una argumentación seria, de altura, independientemente del punto de vista que se tenga.

Los medios de comunicación de Estados Unidos aumentaron la relevancia de Donald Trump desde su lanzamiento como precandidato republicano solo porque lo que él decía era noticia. El hombre acusó a los mexicanos inmigrantes indocumentados de criminales y violadores de mujeres durante su primera presentación al electorado. Otro día arremetió contra el senador John McCain poniendo en duda su calidad de veterano de guerra. En el primer debate de los republicanos en la cadena Fox sugirió que la periodista del panel interrogatorio sangraba quién sabe por dónde al formularle las preguntas. De su colega precandidata Carly Fiorina preguntó en una entrevista que quién iba a votar por ella con esa cara.

El mensaje consistente del empresario aspirante a presidente es que ha hecho mucho dinero en la vida y posee una capacidad de negociación y de energía inigualable por sus contendores. Esa ha sido su promesa básica, aunado a que se presenta como incomprable por intereses económicos, porque él, que ha contribuido con tirios y troyanos de la política norteamericana, incluidos algunos de quienes hoy le disputan su precandidatura, tiene dinero suficiente para salir adelante en su campaña.

Sus desafíos lo han hecho el hombre de la precampaña que ha despertado en el electorado descontento con Washington “lo malo que todos llevamos por dentro”, al decir de políticos y periodistas. El hombre ha aumentado el rating de los programas de opinión, al punto de que lo entrevistan aunque sea por teléfono todos los domingos. Su presencia en el debate del miércoles ayudó a que CNN obtuviera el nivel más alto de sintonía de toda su historia.

Los mismos medios de comunicación, en su mayoría de tendencia liberal y progresista, y algunos, como Fox, conservadores pero con el establishment, han asumido, no obstante, una postura crítica frente a las embestidas del empresario inmobiliario contra todos sus atacantes. Sus compañeros de partido, sin embargo, han sido esquivos. Hasta el miércoles pasado.

Los precandidatos republicanos decidieron en el último debate tomarse a Trump en serio, porque el multimillonario neoyorquino todavía no deja el liderazgo en las encuestas. Los demás precandidatos, aun midiendo sus palabras frente a Trump, decidieron enfrentarlo.

“Es un buen doctor”, comentó irónicamente el médico Ben Carson señalando al empresario después de escucharle diciendo que hay vacunas que causan autismo. Trump había declarado a la prensa días atrás que Carson, quien se ha destacado en su carrera profesional como un excelente pediatra neurocirujano, era un médico “Ok”.

Trump se mantuvo a la defensiva en buena parte del debate, entre otras cosas porque los demás se apoyaban unos a otros en las críticas al multimillonario. Cuando a Bush le faltó aliento para defender frente a Trump su derecho a expresarse en español hacia sus simpatizantes hispanos, Marco Rubio intervino para recordar que su abuelo cubano le había enseñado a ser un buen ciudadano en el idioma en que se sentía más cómodo, el castellano. Hasta Scott Walker, el desinflado gobernador de Wisconsin que renunció a la precandidatura este lunes, lo fulminó diciéndole que “no necesitamos un aprendiz en la Casa Blanca”, aludiendo al nombre del show que Trump tenía en televisión. “Basta con el que tenemos ahora”, señaló para aprovechar de atacar a Obama.

Ni las muecas burlonas que hacía cuando sus contendores lo atacaban le quedaron bien. Se vio obligado a cambiar el tono, reconociendo positivamente a la esposa mexicana de Jeb Bush en el auditorio, de la que en otra ocasión insinuó como una influencia negativa hacia Bush en su posición sobre las políticas migratorias. Y después de intentar enmendar sobre Carly Fiorina que en vez de su cara se había referido a su persona, tuvo que decirle a la audiencia que “ella tiene una cara bonita, ella es una mujer bella”, porque los asistentes aplaudieron sonoramente a Fiorina cuando increpó: “Creo que todas las mujeres del país escucharon muy claramente lo que dijo el Sr. Trump”.

Fiorina fue la gran ganadora del reciente debate porque explicó sus posiciones nítidamente, en política doméstica e internacional. Le dio duro a Trump y también enfiló sus baterías contra el bando demócrata, tanto contra Hillary Clinton como contra el presidente Obama.

Carson y Fiorina siguen ahora a Trump en las encuestas nacionales que se hicieron inmediatamente después del debate, afianzando la tendencia antiestablishment que persiste a estas alturas de la contienda. Los tres “outsiders” suman más de la mitad de las preferencias actuales republicanas. Trump acumula 24%, Fiorina 15% y Ben Carson tiene 14% en la encuesta revelada este lunes por CNN/ORC. Según esta consulta, Trump bajó 8 puntos, Fiorina subió 3 y Carson bajó 5 puntos.

Los republicanos que vieron el debate no solo indicaron que Fiorina fue la ganadora, sino que Trump fue el perdedor. Con la salida de Walker y el retiro del ex gobernador tejano, Rick Perry, se va decantando el bando republicano. Se espera que tirapiedras y demagogos se vayan quedando atrás.