• Caracas (Venezuela)

Fermín Lares

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Amor con amor se paga

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En los últimos días, dos tristes y aterradoras noticias emergieron desde la ciudad de Nueva York. Una se produjo el jueves, en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y la otra fue transmitida el domingo, en el reputado programa 60 Minutos, de la cadena televisiva CBS, cuya sede principal está en la Gran Manzana.

Tan tristes fueron los hechos denunciados en el Consejo de Seguridad, con apoyo en un video que se presentó sobre los últimos bombardeos con cloro gasificado contra civiles en Siria, que la mayoría de los delegados del organismo se vinieron en lágrimas al observar las imágenes de niños muriendo por el ataque.

“No vi un ojo seco en la sala”, llegó a comentar la representante estadounidense, Samantha Power. Si Rafael Ramírez y la hija de Chávez estaban allí, se contaron entre los emocionalmente afectados.

Un médico que ha tratado a las víctimas de media docena de ataques con cloro ocurridos recientemente fue quien mostró el video. Estados Unidos se las ingenió para sacar de Siria al doctor, para que pudiera proyectar en pantalla la forma en que unos niños de entre 1 y 3 años de edad murieron, a pesar de todos los intentos de resucitarlos, por el ataque con cloro a la población civil de un pueblo llamado Sarmin, ocurrido el 16 de marzo pasado.

El doctor Mohamed Tennari habló después con los periodistas y contó que todo el mundo olía como a cloro cuando ocurrieron los hechos, y que el bombardeo fue con helicópteros. Varios miembros del Consejo de Seguridad culpan al régimen sirio de Bashar al-Assad por este tipo de ataques, dado que es la única fuerza en la guerra civil que tiene helicópteros con capacidad de transportar estos químicos.

El segmento de 60 Minutos fue sobre la muerte en las afueras de Damasco de casi 1.500 civiles, niños más de 400 de ellos, víctimas de un bombardeo de gas sarín, en agosto de hace 2 años. Por ese bombardeo, Estados Unidos estuvo a punto de atacar militarmente al régimen de Al-Assad hasta que Siria aceptó el retiro de todas sus armas químicas, con supervisión de la ONU y la venia de los rusos.

El programa televisivo recordó cómo, en una madrugada de ese agosto de 2013, centenares de sirios se despertaron en pánico, al sentir que tenían su último hálito de vida atarugado en la garganta. Sus nervios estaban siendo electrificados por el sarín y sus músculos retraídos hasta que la muerte los liberara.

Un testigo sirio entrevistado en el programa contaba que nadie sabía lo que estaba pasando y rezaban a Dios clamando misericordia. El hombre relató que las bombas se estrellaban en tierra, pero no se escuchaba el sonido tradicional de un bombardeo.

“Tomó apenas unos segundos antes de que yo perdiera mi habilidad para respirar. Sentía que mi pecho se incendiaba. Mis ojos ardían como el infierno. No podía siquiera gritar o hacer nada. Así que empecé a golpear mi pecho realmente fuerte, tratando de respirar”.

El suburbio damasquino tenía años siendo objeto de bombardeos, que hicieron que, cada vez, las mujeres y los niños se resguardaran y durmieran en los sótanos de los edificios. Esta vez no sirvió de nada, porque el sarín es más pesado que el aire, pasa por debajo de las puertas y se escurre escaleras abajo. El gas es incoloro e inodoro. A menudo la gente cae muerta sin saber lo que pasó. Al final, las convulsiones hacen que las pupilas se achiquen y todo se oscurece.

El sarín es un gas inventado como arma por los nazis. Otros países, incluidas potencias como Estados Unidos y la Rusia soviética, lo modificaron y reprodujeron, hasta que a mediados de los años noventa fue declarado ilegal internacionalmente, junto con otras armas químicas, y se creó la Organización para la Prohibición de Armas Químicas, dependiente de la ONU.

Representantes de esta organización estaban en Damasco en 2013 cuando ocurrieron los bombardeos con sarín en los suburbios de la ciudad y verificaron por qué se estaba muriendo esta gente. Los cohetes utilizados en este ataque son del tipo que usa el Ejército oficial sirio y fueron lanzados desde territorio controlado por el gobierno.

La paralización del sistema respiratorio es lo que generalmente causa la muerte por el sarín. Los músculos no funcionan. Ataca el sistema nervioso. No llega oxígeno al cerebro. En el caso del cloro gasificado, la muerte se da por asfixia. El químico ataca los pulmones y causa dificultad para respirar.

Otra arma muy utilizada por la Fuerza Aérea siria, aunque más convencional, es la llamada bomba barril, que se confecciona con un barril cargado de TNT y pedazos o fragmentos de cosas punzantes, como clavos, además de combustible. Es una bomba que lanzan también desde los helicópteros y su detonación es devastadora.

Con ocasión de los bombardeos de cloro gasificado en Siria, y a partir de los resultados de investigaciones hechas por la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPCW, por sus siglas en inglés), el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó el mes pasado una resolución condenando “en los más fuertes términos” cualquier uso del cloro como un arma en Siria, indicando que tomaría una acción enmarcada dentro del Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, si tales armas fueran utilizadas de nuevo en el conflicto de casi cuatro años de ese país.

El mencionado capítulo permite a los Estados miembros el uso de todos los medios posibles, incluyendo sanciones económicas y acciones militares, para imponer las resoluciones de la ONU.

La aprobación de la resolución de marzo del Consejo de Seguridad fue de 14 votos a favor, ninguno en contra, y una abstención, la de Venezuela. Ramírez alegó que la investigación de la OPCW debía concluir hasta encontrar un culpable de las acciones del bombardeo químico. El Consejo de Seguridad no declaró culpabilidad hacia ninguna de las partes en conflicto. El venezolano también dijo que Siria es una víctima de grupos armados que instigan el odio y la violencia y que también tienen una fuerte capacidad militar (¿colectivos?).

Después de la reunión de este jueves 16 de abril, el médico que trajo el video que hizo llorar a los representantes ante el Consejo de Seguridad se reuniría al día siguiente con la representación rusa, que junto con China y Venezuela son quienes ponen obstáculos a cualquier medida que la ONU desee tomar contra el régimen sirio.

El año pasado, cuando transcurrieron las manifestaciones estudiantiles y populares contra el régimen de Maduro, uno de los gobiernos que se solidarizó con su par venezolano fue el régimen de Al-Assad. Como bien diría el comandante eterno, amor con amor se paga.