• Caracas (Venezuela)

Fausto Masó

Al instante

Fausto Masó

La lechera del siglo XXI

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Chávez pone en peligro la soberanía nacional, la propia independencia, repite proyectos desastrosos en una escala monumental: Venezuela ha sido un país estatista solo que hasta 1973 nos gobernaron hombres prudentes.

Al recorrer Venezuela por los 80 tropezábamos con parques industriales abandonados, fábricas cayéndose a pedazos que nos hablaban de que el estado intentó industrializar al país por decreto, producto de la voluntad de Carlos Andrés Pérez en su primer período. A pocos kilómetros de San Felipe, a 50 plantas abandonadas las volvían chatarra. La Corporación de Fomento las liquidaba, algunas en tiempos de CAP II en su intento fracasado de rectificación. Vendían una alfarería por la centésima parte de lo que había costado, estas industrias solo sirvieron para enriquecer a los seudos empresarios que nunca pensaron en ponerlas a funcionar.

Sobre esto hay tesis y estudios académicos en las bibliotecas de las universidades.

El petróleo pagaba esa fiesta ayer, hoy financia los planes presidenciales, aquí y en otros países. El presidente repite errores monumentales de algunos gobiernos civiles solo que en una escala grotescamente monumental. Hay una diferencia: aquellos planes de industrialización por decreto dependían de créditos regalados a supuestos empresarios, Chávez financian empresas estatales, sociales, cooperativas y algunas mixtas, pero también unos vivos se enriquecen; aquello terminó en el Viernes Negro. Hoy el control de cambios oculta la inevitable devaluación que merma el salario real del trabajador y esto continuará mientras haya dólares en el Banco Central.

El pasado jueves Chávez hablaba en cadena como la lechera de la vieja fábula ofreciendo futuras maravillas.

Anunciaba que duplicaríamos la producción de cemento, llenaríamos el país de ferrocarriles, carreteras, autopistas.

Algunas de estas obras se construirán porque los chinos, o los turcos, cumplirán su parte del contrato.

Centenares de edificios están acabando con nuestras ciudades, se construyen sin los servicios y sin que haya puestos de trabajo donde sus futuros residentes se ganen la vida. En los alrededores del aeropuerto de Maiquetía levantan miles de viviendas que más temprano que tarde serán invadidas, porque tardarán demasiado tiempo en terminarse o porque nadie querrá vivir en estos lugares y trabajar en Caracas.

Por suerte algunos de los proyectos de Chávez se quedarán en el papel, otros no pasarán de la primera piedra. Por desgracia unos avanzarán, servirán para despilfarrar miles de millones de dólares.

En Europa esos sueños de industrialización forzosa del estalinismo provocaron millones de muertos, o como en China una forma original de capitalismo. Para nuestra desgracia un líder mesiánico ha dominado la política nacional estos 14 años y si no lo abrumamos con votos el 7 de octubre pondrá en peligro la soberanía nacional, la estabilidad política.

En nombre de la igualdad marchamos hacia el infierno, cuando es posible un camino de desarrollo real y sobretodo de justicia social.

Tomar el cielo por asalto es una frase infeliz propia de adolescentes.

La lechera del cuento, y la de la vida real, terminan llorando.

Ahora ya presenciamos las primeras lágrimas, las del propio presidente y las de los familiares de los asesinados. Los políticos mesiánicos no son sensatos pero siempre seducen como el flautista de Hamelin.

Hasta un día, claro.