• Caracas (Venezuela)

Eumenes Josué Fuguet Borregales

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Historia y Tradición
Las lágrimas de Bolívar y de Sucre

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Las lágrimas son la sangre del alma.

San Agustín


El 3 de febrero de 1795, nace en Cumaná, ciudad primogénita, Antonio José de Sucre, “el caballero de la historia y el prócer más puro de la independencia americana” Bolívar lo catalogaba, “mi otro yo” y el más indicado sucesor de su obra emancipadora. Estos dos grandes paladines, en sus trayectorias como dignos soldados y ciudadanos, ofrendaron sus vidas en beneficio de los más sublimes intereses  de la libertad. Como humanos tuvieron circunstancias que los motivaron a ser sensibles a los avatares de la adversidad. La historia nos refiere momentos estelares de los más sublimes sentimientos de nuestros forjadores de libres republicas, muchas veces manifestados en lágrimas de dolor, de emoción y de gratitud; donde entonces hablaba el corazón del común mortal. 

El 25 de julio de 1813, cuando el joven subteniente Gabriel Picón González, apenas de 14 años, en el combate de Los Horcones, pierde la pierna derecha; Bolívar adolorido, desde Araure le envía un conmovedor mensaje a su progenitor, don Antonio Rodríguez Picón:

“Y tú, padre, que exhalas suspiros

Al perder el objeto más tierno,

Interrumpe tu llanto, y recuerda,

Que el amor a la Patria es primero”.

En pleno fragor de la inmortal Batalla de Carabobo, el 24 de junio de 1821, tuvo conocimiento de la muerte de su querido perro Nevado,  regalado en Mérida en mayo de 1813, cuando vio al animal ensangrentado por un lanzazo, el Libertador se retiró en silencio, no sin antes derramar una lágrima por el dolor que lo embargaba.

El 16 de octubre de 1817, en horas de la tarde, en Angostura –hoy Ciudad Bolívar–, el Libertador, cuando oyó los disparos del pelotón de fusilamiento que acabó con la vida del general en jefe Manuel Piar, comentan que derramó una lágrima por tan infausta muerte.

En Valencia el 25 de junio de 1821, luego de la magistral Campaña de Carabobo, al redactar su parte de la batalla, al referirse Bolívar a la muerte del valeroso caraqueño Ambrosio Plaza, diría: “El general Plaza es acreedor a las lágrimas de Colombia”.

El 15 de diciembre de 1819, cuando desde Angostura escribe a los hermanos Francisco y Fernando Rodríguez del Toro, diría: “Jamás pienso en ustedes sin gemir, jamás escribo a ustedes sin llorar”.

En 1826, dirigiéndose al general neogranadino Francisco de Paula Santander: “Deseo ver a usted y a todos esos señores, lo más pronto posible, con las lágrimas en los ojos, como dos hermanos doloridos y tiernamente amantes, de una madre que ha expirado”.

El 29 de noviembre de 1820, Bolívar desde Trujillo, luego de haber firmado el 26, el “Armisticio en Trujillo con el general realista Pablo Morillo”, le informa en una carta al general Santander: “Pureza de este lenguaje, que es ciertamente de sus corazones, me arrancó algunas lágrimas y un sentimiento de ternura, hacia algunos de ellos”.

El general Antonio José de Sucre, entonces en  Cúcuta, luego de regresar en comisión del Congreso los primeros días de mayo de 1830,, tratando de impedir por parte de las autoridades venezolanas la ruptura de la Gran Colombia, no consiguió a Bolívar en Bogotá y le escribe: “...Adiós, mi general, reciba usted por gaje de mi amistad las lágrimas que en este momento me hace verter la ausencia de usted. Sea feliz en todas partes y en todas partes cuente con mis servicios y con la gratitud”.

El 2 de julio de 1830, Bolívar, al conocer en La Popa de Cartagena, el vil asesinato en Berruecos del general Sucre, “el Abel de América”, le escribe a la viuda, doña Mariana Carcelén y Larrea, marquesa de Solanda: “Todo nuestro consuelo, si es que hay alguno, se funda en los torrentes de lágrimas que Colombia entera y la mitad de América, deben a tan heroico bienhechor... Dispénseme usted, señora, que deje de continuar esta carta, porque no sé cómo exprese, lo que mi ternura siente por usted y por mí”.

Evocamos en esta oportunidad al poeta romano Ovidio, en su pensamiento:

“El alma descansa cuando echa sus lágrimas y el dolor se satisface con su llanto”.

 

Churuguarero777@gmail.com

@eumenesfuguet