El Papa fue despedido en el Patio de San Dámaso por un piquete de la Guardia Suiza y se trasladó en un automóvil, acompañado del Secretario de Estado, el cardenal Bertone, al helipuerto del pequeño estado, de donde en un helicóptero viajó hasta Castel Gandolfo, la residencia situada a una treintena de kilómetros al sur de Roma