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“Habrá una contracción de -3,6% y un empobrecimiento de la mayoría de los venezolanos”

Francisco Rodríguez | Foto: William Dumont

Francisco Rodríguez | Foto: William Dumont

El economista es poco optimista con las perspectivas económicas de Venezuela para 2013. Sostiene que en vista de que la brecha fiscal no se corrigió totalmente con la devaluación, lo más probable es que sea necesario un nuevo ajuste en 2014. Calcula que las necesidades de financiamiento de la nación alcanzan 23 millardos de dólares

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Francisco Rodriguez ha mostrado especial interés por los indicadores sociales. Es consciente de que el precio de las malas políticas económicas lo paga los que menos tienen, los desprotegidos. Hoy, desde Bank of America Merrill Lynch ausculta el momento político que vive el país. Alerta sobre las dificultades que viven los venezolanos, que afrontan un fuerte ajuste macroeconómico signado por la escasez, la inflación, el recorte en el gasto público y la devaluación en 46,5% del tipo de cambio.

—En 2012 los representantes del Gabinete Económico aseguraron que no habría devaluación en 2013. ¿Qué sucedió que cambiaron de opinión?
—La mayoría de los analistas preveía una devaluación. Lamentablemente en Venezuela hay una dinámica regular que tiene relación con los años electorales cuando se produce una sobreexpansión. Esto tiene que ver con dos fenómenos: la expansión del gasto y la sobrevaluación de la moneda. Por eso,  en los años postelectorales el ajuste es muy fuerte.
—¿Quiere decir que después de 14 años el chavismo no ha logrado corregir esa dinámica que sigue siendo la misma de la llamada cuarta república?
—Si, se sigue manteniendo. El año pasado la expansión fue bastante fuerte en comparación con otros eventos preelectorales. Los doce meses antes de los comicios el gasto público se incrementó 26% en términos reales. Asimismo, se apreció la moneda. Esto también es una manera de gastar porque cuando el sector público mantiene un dólar mucho más barato y alimentas el flujo de importaciones públicas y privadas, la situación se vuelve insostenible.
—Bank of America calculó que las necesidades de financiamiento para 2013 eran de 65 millardos de dólares. ¿Esto varió con la devaluación?
—En realidad el peor escenario era si no se devaluaba y allí las necesidades eran de 80 millardos de dólares. Ahora con el recorte del gasto público y la devaluación las necesidades han bajado a 23 millardos de dólares.
—Pero eso significa que siguen siendo muy altas.
—Si, de hecho el cálculo nuestro del déficit fiscal posdevaluación y con recortes de gasto es de 5,3% del PIB, cifra que aún está por encima de lo que sería sostenible. Esas necesidades pueden financiarse con emisiones locales porque hay control de cambio. En los últimos 2 años se han colocado en bonos de la deuda pública nacional el equivalente a entre 19 millardos y 20 millardos de dólares. Eso quiere decir que si este año coloca una cantidad similar y tal vez obtiene un poco de financiamiento bilateral o multilateral, se pueden cubrir las necesidades de financiamiento. Ahora bien, debo decir que las está cubriendo porque hay un control de cambio que le permite al Gobierno colocar una enorme cantidad de deuda pública interna a un valor menor a la inflación, y los bancos y los depositantes que tienen su dinero en esas instituciones no tienen otra opción. Eso es un impuesto implícito sobre los ahorristas, pues los depósitos pierden valor y el Ejecutivo se financia con esos recursos.
—¿En cuánto calcula la inflación en 2013?
—Nuestra proyección es de 33%. Sin embargo, ese escenario supone que la política cambiaria se mantiene como hasta ahora y que sólo se haga este ajuste de 6,30 bolívares por dólar. Pero si hay un mecanismo alternativo –que es un tipo de cambio dual- el escenario es que la inflación sea aún mayor. Todo esto –además- coincidirá con altos niveles de escasez superiores a los actuales.
—El decreto de devaluación se anunció el mismo día que el BCV publicaba que la escasez de enero fue de 20,4%.
—Cuando se han dado devaluaciones en el período del presidente Chávez se han producido ajustes en los precios de los productos. Si esto no se hace ahora, la escasez continuará acentuándose y es probable que esto sea lo que suceda.
—Esta devaluación ha creado un ruido que no tuvieron las otras cuatro que se han producido en la gestión de Chávez. ¿Qué lo causa?
—Venezuela está viviendo un fuerte ajuste macroeconómico. No es sólo la devaluación. Cuando el Gobierno dice que hay un ajuste del tipo de cambio lo que omiten mencionar es que también hay un ajuste fiscal muy fuerte. No sólo se ha reducido el gasto en el Gobierno, sino que también hay reducciones en importaciones del sector público y las que se hacen a través del Fondo Chino. El Ejecutivo se sobreextendió y gastó más de lo que podía, importó más de lo que debía, y mantuvo un tipo de cambio más barato del que podía mantener; y ahora tuvo que ajustar las tres variables a la vez. Es muy difícil hacer todo eso sin una contracción económica. En el fondo de lo que se habla es de una transferencia de riqueza que se tiene que ceder de la economía privada al sector público. Eso quiere decir que los privados se empobrecen y de allí la contracción tan fuerte.
—Esa transferencia de recursos y de riqueza ¿cómo se traduce en la vida del ciudadano?
—Repercutirá en la caída de los salarios reales. Habrá gente que trabajará menos horas, otras lamentablemente perderán sus empleos, y otros lo mantendrán con un nivel de ingreso parecido al del año pasado; por lo que su salario alcanzará menos. Según nuestros cálculos, con el ajuste macroeconómico habrá una contracción de -3,6% y un empobrecimiento de la mayoría de los venezolanos.
—¿Quiere decir que el ajuste macroeconómico creará más pobreza?
—Si, y no veo políticas compensatorias que amortigüen o contrarresten el efecto en los sectores más desprotegidos. Por otro lado, la aplicación más restrictiva del control de los precios puede ser contraproducente, y más bien podría llevar a más escasez y aumentos mayores de pobreza.
—Había un consenso entre las firmas internacionales sobre la necesidad de devaluar, pero se sabe que no fue lo suficiente para corregir la brecha fiscal.
—Definitivamente no fue suficiente para corregir el déficit fiscal. Nosotros habíamos calculado que tenía que ser a 7,50 bolívares por dólar. Con un déficit por encima de 5 puntos del PIB –tomando en cuenta que el Gobierno suele dejar el anclaje por largos períodos- y con una inflación que continúa en ascenso, lo más probable es que la devaluación a 6,30 bolívares por dólar genere mayores problemas fiscales. Pero también, dado que el Gobierno escogió que el ajuste cambiario fuera menor, prevemos que a principios de 2014 habrá otra devaluación a 8 bolívares por dólar. Eso suponiendo que no haya un mecanismo alternativo de entrega de divisas que -al final- también es otra devaluación.
—The Economist afirmaba hace algunas semanas que la devaluación es la muestra del fracaso de la política económica de un Gobierno. ¿Está de acuerdo?
—La depreciación de la moneda puede tener sentido dentro de una estrategia coherente que esté buscando promover las exportaciones no tradicionales. En el caso venezolano se impulsó una reconversión monetaria con “el bolívar fuerte” y las autoridades continuamente estaban buscando revertir la inflación a un dígito, pero el Gobierno no fue capaz de mantener la estabilidad en el valor de la moneda ni la reducción de la inflación. Todo esto obligaría –aunque no me gusta utilizar la palabra fracaso- a que en este momento en el  Gabinete Económico se diera un proceso de reflexión sobre los errores en política económica que se cometieron y que condujeron a que los objetivos de estabilidad cambiaria y baja inflación no se alcanzaran.
—El Gabinete Económico dice que devaluó para hacerse más competitivo ante el Mercosur. Sin embargo, las exportaciones apenas llegan a 6%.
—Yo no veo otras medidas complementarias orientadas al estímulo de exportaciones no tradicionales que me indiquen que la devaluación tendrá algún efecto. Muchas de esas exportaciones dependen de insumos importados y con la creación del Órgano Superior de Optimización del Sistema Cambiario lo que se espera es una revisión más profunda de la aprobación de dólares.

Sidetur
Preocupación en los mercados internacionales
Es la primera vez que el Gobierno manifiesta abiertamente que no se hace responsable por el compromiso de una empresa que ha sido expropiada y a la que le fueron traspasados sus depósitos bancarios a las cuentas del Ejecutivo, asegura el economista Francisco Rodríguez al referirse a la decisión tomada por el Ministerio de Industrias con Sidetur, previa consulta a la Procuraduría de la República.
Dice que hay preocupación en los mercados internacionales porque es más que evidente que el nuevo dueño es el Estado y, por tanto, también es responsable de los compromisos del bono Sidetur 2016. “Es preocupante porque eventualmente si algún tribunal internacional así lo decide podría producirse lo que se denomina una cesación cruzada que afectaría los bonos de la República”, agrega.

El Perfil
Francisco Rodríguez es economista de la Universidad Católica Andrés Bello. Tiene maestría y doctorado en Economía de la Universidad de Harvard en Estados Unidos. Fue director de la Oficina de Asesoría Económica y Financiera de la Asamblea Nacional (2000-2004).
En 2008 presidió el departamento de investigaciones del PNUD y actualmente forma parte del equipo de análisis de entorno para América Latina en Bank of America Merrill Lynch.

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