• Caracas (Venezuela)

Esteban Oria

Al instante

Es el tiempo de la Ley de Ejercicio Profesional de los Politólogos

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Se abre un debate en el país acerca de la pertinencia de una Ley para el Ejercicio Profesional de los Politólogos. Como dice parte del  prefacio de la justificación del anteproyecto de ley: “Toda ciencia tiene su propio objeto de estudio. En este caso, el objeto de estudio de la ciencia política son los hechos políticos y, como estos son siempre un producto humano, podría hablarse con mayor propiedad de actos políticos. La política es ciencia porque tiene un método científico que conduce al conocimiento objetivo de los hechos políticos. No trata solo de valorar o legitimar ciertas formas de organización política, sino también de describir la realidad social que las rodea”.

Los profesionales de las ciencias políticas tienen la gran responsabilidad de entender, interpretar, analizar, experimentar de cara al desarrollo del complejo entramado de valores que a los fines terminan configurándose en el reflejo de la sociedad.

En este sentido el politólogo encara el enorme reto de gestionar el conocimiento y de definir el cuerpo de circunstancias políticas para el consumo del gran público. Hoy poco queda al azar dada cuenta de que la minería de datos bien ordenada nos da una previsualización del comportamiento de los actores lo suficientemente validada como para lograr el objetivo en el reporte de la data, haciendo posible una toma de decisión eficiente.

Esta combinación de fortalezas profesionales hace del politólogo la diferencia entre la ignorancia folklórica y el saber científico. Naturalmente que en el cuerpo de las academias los profesionales de las ciencias políticas han tenido una conducta discreta, alentada desde las universidades donde ha habido poco interés en promover la organización colegiada.

De este modo estos profesionales tienden a constituir sus perfiles conductuales de un modo individual, preferentemente encasillados como consultores, independientes y autónomos lo cual es altamente ventajoso cuando la comunidad es pequeña y extraordinaria, pero cuando las escuelas masifican la presencia de estos profesionales entonces la competencia interprofesional termina obligando la conformación de grupos ya que a la final en el macro universo laboral es más ventajoso participar en el formato gremial.

Aunque algunos politólogos vean como sospechosa la incorporación de la utilidad gremial en la profesión, lo cierto es que no todos los politólogos tienen la capacidad de competir sin avanzada gremial en el ámbito profesional.

No todos los politólogos pueden ser estrellas de las columnas de opinión, ni asesores de destacados políticos o expertos del discurso y la retórica que terminan en un cargo de elección popular.

Lo cierto es que la mayoría de estos profesionales de las ciencias políticas pasan a ingresar el extenso campo del funcionarato del Estado (burocracia), un espacio donde se requiere obviamente el instrumento gremial, sobre todo en la determinación de la tabulación laboral, sus deberes y derechos.

El politólogo es un profesional competente que tiene responsabilidades inherentes a sus conocimientos y que a la final terminarán siendo parte de un todo compuesto por el agregado de otros profesionales debidamente colegiados y a los cuales es natural, propio, de interés y sano el carácter de agremiado.

En países como España, el Tribunal Constitucional sentenció en 1998 que la obligatoriedad de incorporarse a un colegio para el ejercicio de la profesión se justifica, no en atención de los derechos de los profesionales, sino como garantía de los intereses ciudadanos de los destinatarios de sus servicios…

De esta manera, las leyes, como reflejo de la sociedad, involucran al politólogo en las mismas. De ese modo es conveniente, pertinente y un acto de responsabilidad para aquellos que tienen en sus manos la posibilidad de canalizar y elaborar las leyes elevar la estatura de esta profesión y conducirla dentro de un marco legal que de sentido a parte de los razonamientos de los politólogos.

Finalmente, la Asamblea Nacional tiene en su manos una propuesta de Ley de Ejercicio Profesional de los Politólogos; con algunos diputados que puedo llamar “colegas” he tenido contacto y entendiendo que el país tiene serias dificultades y que estos puedan estar ocupados en tales tareas, y que incluso pueda haber una línea política que priorice los temas dejando sin alternativas a los diputados; sin embargo, espero que prive la ética especialmente en aquellos que se han formado en las escuelas de Ciencias Políticas y podamos encontrar alguna avanzada de diputados dispuestos a reanimar esta discusión en la AN con miras a la aprobación de una Ley de Ejercicio Profesional de los Politólogos.