• Caracas (Venezuela)

Esteban Oria

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Esteban Oria

El desierto electoral en las puertas del oficialismo

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Como pocos en el mundo, Venezuela ha podido digerir sin morir atragantado semejante Leviatán, monstruosidad de miles de cabezas llamado socialismo del siglo XXI.

El modelo que en principio llega de la mano de la propuesta populista de Chávez y que como consecuencia de su mandato y el desarrollo de la circunstancias degeneró en una democracia tutelada, severamente estructurada con un estado hiperdimensionado densamente dependiente del petróleo con toda una programación y doctrina política cuyo objeto parece ser la destrucción de la economía de mercado y de la democracia formal occidental que conocemos (como diría el loco Luis, un buen amigo de la universidad, “también de sueño vive el hombre”). Pues esta férrea lucha por imponer el modelo socialista solo ha llevado a estos chicos de la plaza roja a chocar con la ciencia económica y política y créanme que mal la están pasando cuando la realidad se asoma en sus ventanas.

Pretender sustituir el emprendimiento por la subordinación y disciplina política, creer que lo colectivo está por encima del derecho de la gente, estigmatizar a los individuos por ejercer su derecho de pensar libre, humillar y despotricar de la libre la competencia y transparencia administrativa, en fin la manutención de todas esas formas grotescas de agresión a la inteligencia educada a la final están desembocando en un derretimiento completo y fractura del propio tejido de su aparato político.

Seguir sosteniendo la tesis de dominación y hegemonización desde el socialismo del siglo XXI  no tiene cabida y todo indica que el fenómeno está en retroceso e inversión, ahora la lógica paralela del mundo global está reclamando sus espacios naturales perdido (entiéndase, el chavismo y su pelea es contra la globalización, la cultura de mercado y la democracia formal, semejante locura nos a llevado hoy a millones de venezolanos a vivir y repetir angustiosas colas para comprar productos de marcas corporativas que hoy escasean).

El chavismo pretendiendo doblegar las fuerzas propias del mercado y por ende de la democracia, luego de intentar someter y desprestigiar la cultura empresarial amenazándola y constantemente asfixiándola con medidas absurdas de castigo impositivos; después de comprobar el estado caótico en que sus medidas económicas dejan el mercado y de constatar que para nada sirve el supuesto control y lo que representa la distribución de productos desde el Estado (o sea ellos) que es prácticamente nada comparado con la oferta privada, en fin luego de tener esa obvia lectura persisten en sus propias verdades vendiéndoles al país lo que ya todos conocemos de la guerra económica y el descaro de culpabilizar a otros países de sus propios males.

La verdad es que no es difícil entender que en el país no se produce ni se fabrica nada. Todo lo que tenemos, compramos y consumimos es importado  y todo lo importado se compra con dólares, que estos provienen exclusivamente de la renta del petróleo, desde luego también sabemos que el petróleo hoy se vende a menos de la mitad de lo que se vendía el año pasado, por lo tanto escasean los dólares. El resultado de que escaseará todo lo demás.

Ahora que toda esta situación caótica deja el descubierto en lo que realmente han convertido a Venezuela, un pequeño y pobre país seducido y engañado por la propaganda; un país que se creyó el cuento de invencibilidad y de superpotencia, habrá que consultarle si esto es verdad a la gente en la colas.

Es doloroso ver cómo millones de venezolanos siguen siendo excluidos. Desde la academia, industria, partidos políticos, grupos organizados, sociedad civil y hasta propios militantes chavistas se ha pedido al gobierno nacional rectificación y concertación, ahora más que nunca está comprobado es una actitud absurda pretender dirigir este país bajo una perspectiva de visión hegemónica.

Creerse que con retórica y doctrina se puede dirigir un país cuando la mirada de millones de venezolanos está puestas en la búsqueda de soluciones reales a los problemas cotidianos de la vida es un irremediable error que puede traer consecuencias nefastas. Entiendo lo difícil que es para los partidarios del llamado oficialismo concebir que el país no les pertenece y que llegó el momento de escucharnos todos, ahora por voluntad de la propia opinión pública que lo pide a gritos.

El presidente Maduro tiene la oportunidad de convocar el país, pero a diferencia de otros momentos hoy el escenario reclama una urgencia que solo la política puede resolver. A menos que se quiera esperar a las parlamentarias lo que hará más difícil incluso para el mismo oficialismo buscar un mejor posicionamiento ya que no dudo que la abstención en su propio electorado será su propia derrota.

La oposición conocida barrera con los candidatos rojos en la totalidad de los circuitos con presencia del segmento C, en el segmento D la situación no será distinta, veremos triunfo opositor en sectores como Coche, El Valle, San Agustín, y cuidado con el 23 de Enero y Catia porque además pienso que en el segmento E no habrá movilización voluntaria lo que hará fácticamente imposible acortar la ventaja mediante el empleo de solo y pura maquinaria chavista, créanme que esta vez será desolador el resultado para el chavismo y solo le quedara los espacios rurales donde hay poco que buscar. Dudo que la misma MUD espere un escenario mejor ya que el fenómeno que se les aproxima no es consecuencia directa de ellos, es simplemente un efecto causado por la irritación popular y la desconfianza, la apuesta que gana  es la abstención chavista y ellos ya lo saben.