• Caracas (Venezuela)

Esteban Oria

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Representación proporcional de las minorías

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Un verdadero desastre por no decir degeneración y atropello es lo que la anterior Asamblea Nacional dominada por el oficialismo y sus acólitos en el CNE hicieron a la Constitución y a todos los venezolanos con la Ley de Procesos Electorales aprobada en julio de 2009. Fue en este momento que cerraron el circulo de miseria en contra de la democracia representativa al legalizar lo que era un hecho desde que Chávez llego al poder con su constituyente, me refiero a la implantación del sistema de mayorías, que además de ser inconstitucional, es ajeno a nuestra tradición democrática.

De hecho ya en los años 40 desde los tiempos de Medina Angarita el régimen democrático venezolano consagro la representación proporcional de las minorías, gracias a ello partidos minoritarios como URD, Copei y el PCV lograron obtener representación en la Asamblea Constituyente. De igual modo en la Constitución de 1961 se consagró la representación proporcional de las minorías en términos muy similares a la Constitución de 1947, tal como lo señala su artículo 113: “La legislación electoral asegurará la libertad y el secreto del voto y consagrará el derecho de representación proporcional de las minorías.

Durante este período democrático hasta la llegada de Chávez, este principio fue ratificado y empleado aplicándose el método de D’Hont para calcular el número de escaños en proporción a los votos obtenidos por los partidos. “El sistema de partidos se orientó hacia el bipartidismo dominado por Acción Democrática y el partido socialcristiano Copei. Sin embargo, gracias a la representación proporcional, las fuerzas minoritarias de izquierda siempre tuvieron participación en el Parlamento”.

Durante años desde la llegada de la democracia Venezuela fue escenario de debates en función de mejorar y perfeccionar el modelo electoral, de cara a brindar mayor participación y representación a los electores. La mayoría de estos eventos tuvieron como escenario el Consejo Supremo Electoral antecesor del actual CNE. “Estas discusiones generadas en el país cristalizaron en 1989 con la reforma a la Ley Orgánica del Sufragio, en la que se estableció la representación proporcional personalizada para la elección de los diputados al Congreso Nacional y las asambleas legislativas”. De esta manera, el ciudadano podía elegir 50% de los diputados en circunscripciones uninominales y el otro 50% por la lista del partido de su preferencia. Esto se aplicó por primera vez en las elecciones de 1993.

Fue con la llegada de Chávez y su propuesta de Constituyente que por cierto solo obtuvo el apoyo de 38% de la población, o sea 62% de abstención, fue así que se impuso el nuevo modelo país empleando el nuevo método electoral de las mayorías para escoger a 104 constituyentes en 24 circunscripciones regionales coincidentes con los 23 estados y el Distrito Capital. Asimismo, se creó una circunscripción nacional compuesta por 24 constituyentes.

Con el uso del sistema de mayorías se excluyó la representación proporcional del método de elección. Este sistema les garantizó a los candidatos oficialistas una sobrerrepresentación, alcanzando, con 60% de los votos el 95% de los escaños, mientras que la oposición, con 38%, obtuvo apenas 4 constituyentes y dos independientes vinculados a esta.

Así empezó el calvario de la oposición venezolana, el CNE en su estrategia de incapacitar a la oposición empleo a sus anchas el sistema de mayorías negando el texto constitucional y el principio democrático tal como se establece en el artículo 63: “El sufragio es un derecho. Se ejercerá mediante votaciones libres, universales, directas y secretas. La ley garantizará el principio de la personalización del sufragio y la representación proporcional” (1999:23).

En  las elecciones a la Asamblea del 2005 el oficialismo hizo uso de las Morochas, un modelo electoral altamente ilegal, injusto que fue demandado ante el TSJ y que finalmente terminaría ratificando su legalidad, logrando el retiro en masa de la oposición de la contienda. El oficialismo ni se inmuto y fue a las elecciones incluso con una abstención por encima del 70% y obviamente obtuvo todos los diputados, 114 de 167 de los diputados electos pertenecían al MVR y el resto a los partidos minoritarios del chavismo, como Podemos (15), PPT (11), PCV (8).

La Ley de Procesos Electorales aprobada en julio de 2009 vino a legalizar el lesivo proceso de sistema de mayorías. El CNE borraba de la faz de la tierra la posibilidad de tener representación de los partidos minoritarios.

Ahora en cada Estado se arrojaba determinada cantidad de diputados por circuitos que podían ser creados por el mismo CNE a total discreción, sin respetar el tamaño, la geografía ni el número de habitantes, “ La consecuencia más grave es que el principio de la igualdad del voto, pilar fundamental de la democracia liberal, se violenta porque unos votos comienzan a valer más que otros”, todo esta acción deliberada del CNE desembocaba en la creación de determinados circuitos con una suma de distritos o municipios juntados por interés electoral, es el caso favorecer a determinados candidatos.

 

 

 

Lógicamente toda esta autonomía y poder para diseñar circunscripciones que otorga la LOPE tuvo como resultado la modificación de la distribución electoral de los estados y municipios y, por ende, se alteró la voluntad popular, “ al facilitar que se produzcan manipulaciones electorales, tales como el gerrymandering y el malapportionment, entendiéndose el primero como la modificación de las circunscripciones electorales con fines político-partidistas (Nohlen, 1995); en tanto que el malapportionment ocurre, según Nohlen (1995), cuando se busca una representación desigual de los electores para obtener una ventaja político-partidista, lo que, sin duda, conduce a una desproporcionalidad entre votos y escaños con respecto al tamaño de la población”.

En 2010 las elecciones a la Asamblea Nacional reflejaron el desastre del sistema de mayorías en consecuencia el PSUV con, aproximadamente, 48,5% de los votos, se quedó con 59,4% de los escaños; es decir, 98 diputados, y la Unidad, estando muy cerca del PSUV en las preferencias electorales apenas obtuvo 65 escaños. El modelo de mayorías obviamente es terriblemente injusto y no perdona a nadie,  terminó pasándole factura al mismo régimen en las elecciones del 2015 quien fue aplastado por la oposición con 112 diputados de la Unidad frente a 55 de oficialismo.

Todos estamos conscientes que el sistema de mayorías implementado en Venezuela está claramente concebido para oxigenar al autoritarismo, en algún momento habrá que ponerle un freno a esta locura del régimen y su CNE. Entiendo que la oposición está en este momento disfrutando de las mieles que les ofrece el sistema de mayorías, mientras la suma de partidos esté consolidada en la Unidad no habrá manera de ganarles y ni remotamente tener representación minoritaria y naturalmente nulas son las posibilidades del oficialismo.

Creo que probablemente la oposición se arriesgue a adoptar el sistema de mayorías incluso a sabiendas que es inmoral y una lacra para la democracia, entiendo que no harán ningún cambio a favor del sistema de representación proporcional de minorías hasta tanto ellos consideren que han derrotado al Gobierno al extremo de considerarlo una minoría sin mayor poder que cualquiera de sus propias minorías más irrelevantes.

Para llegar a ese estado de las cosas necesitan transitar por las elecciones de Gobernadores y desmontar ese aparato de apoyo electoral oficialista e incluso convertirlo a su favor, y probablemente no baste y requieran llegar a las elecciones de Alcaldes. Son dos escenarios donde esta enorme mayoría de la Unidad se está moviendo sin pausa a sabiendas de que lo que construyo el oficialismo para incapacitar a sus contendientes ahora les es totalmente útil y servil, obviamente que el gobierno no es tonto ni mocho y esta al tanto de todo esto que les comento.

La oposición luce muy confiada de esta nueva situación de ventaja que les da este poder casi ilimitado, pero como ya les mencione no todo es color de rosa y con una buena parte del electorado a la espera de una nueva estrella en la política que les devuelva así sea un 10% de los que les dio Chávez yo si fuera la MUD estaría despierta las 24 horas y para curarme en salud asumiría la representación proporcional de las minorías.

Todos los analistas serios sabemos que nada es seguro y puede surgir una nueva propuesta populista para hacer volar la oferta electoral de la oposición que a la final solo se limita a salir de Maduro y su Gobierno pero que en consistencia es más de lo mismo e incluso en algunos casos peor que el mismo oficialismo.

Los pobres siguen aterrorizados con actores políticos que no les hablan en su lenguaje, los militares siguen huérfanos de su sueño e inspiración motivacional bolivariano, la clase media sigue pendiente que no les vengan los diputados con leyes que impulsen créditos balones, subidas de tasas de interés y demás controles de cambio y eso sin contar con la posibilidad de que el gobierno por obra de alguna inteligencia a última hora resurja de su cenizas cual ave fénix o quizás con una jugada que solo puede estar en la trampa no inventada arroje unos resultados extraordinarios y logre ganar gobernaciones, en fin todo es posible y lo mejor es curarse en salud y devolverle constitucionalidad al sistema electoral reformando la LOPE ahora que la MUD es mayoría en la Asamblea Nacional.

Los liberales pedimos tanto al CNE como a la Asamblea Nacional reformar la LOPE, eliminar la potestad para crear arbitrariamente circuitos, devolver  el respeto por las circunscripciones por geografía, la vuelta de la representación proporcional combinando una relación 50% en circunscripciones uninominales y el otro 50% por la lista abierta del partido de su preferencia. Solicitamos la auditoria del 100 por ciento de las mesas, el desbloqueo del CNE para el otorgamiento de nuevas denominaciones políticas. También en aras de fortalecer la democracia creemos que es importante abrir un debate sobre la financiación de los partidos políticos, en este sentido hay que evitar el uso de dinero público para financiar a los partidos así como la democratización de los medios de comunicación oficiales.

En fin consideramos fundamental la restitución del orden constitucional y en particular la representación proporcional de las minorías para el buen desenvolvimiento de la democracia en Venezuela. No olviden el monstruo sigue a la espera de un descuido, lo mejor es ir seguro de la mano con la Constitución.

@estebanoria